La organización sin fines de lucro que impulsó las licencias abiertas apoya tentativamente los modelos que permiten cobrar a los bots de IA por acceder a contenidos web. La propuesta busca equilibrar la sustentabilidad de los creadores con el acceso público al conocimiento.
Creative Commons (CC), una de las organizaciones más influyentes en la historia del movimiento de licencias abiertas, dio un paso relevante en el debate global sobre la relación entre inteligencia artificial y contenidos digitales. Tras haber anunciado a comienzos de este año un marco para un ecosistema de IA abierta, la entidad manifestó ahora su respaldo tentativo a los sistemas de “pay-to-crawl” o “pago por rastreo”, una tecnología orientada a automatizar la compensación económica a los sitios web cuando su contenido es accedido por máquinas, como los rastreadores de IA.
Creative Commons es ampliamente reconocida por liderar el desarrollo de licencias que permiten a los creadores compartir sus obras manteniendo sus derechos de autor. En julio, la organización presentó un plan para ofrecer un marco legal y técnico que facilite el intercambio de conjuntos de datos entre las empresas que controlan la información y los proveedores de inteligencia artificial que buscan entrenar sus modelos con ella.
En este nuevo posicionamiento, CC afirma estar “cautelosamente a favor” de los sistemas de pago por rastreo, una postura que refleja tanto el potencial de la iniciativa como sus riesgos estructurales. “Implementado de manera responsable, el pago por rastreo podría representar una forma para que los sitios web sostengan la creación y el intercambio de su contenido, y gestionen usos sustitutivos, manteniendo el contenido accesible públicamente allí donde, de otro modo, no se compartiría o desaparecería detrás de muros de pago aún más restrictivos”, señaló la organización en una publicación de su blog.
La idea detrás del pay-to-crawl, impulsada principalmente por empresas como Cloudflare, consiste en cobrar a los bots de inteligencia artificial cada vez que rastrean un sitio para recopilar contenido destinado al entrenamiento o la actualización de modelos. Este enfoque marca un quiebre con el modelo tradicional de la web abierta, en el cual los sitios permitían que los motores de búsqueda indexaran su contenido de forma gratuita a cambio de visibilidad y tráfico.
Ese equilibrio comenzó a romperse con la expansión de los chatbots y asistentes de IA. Cuando un usuario obtiene una respuesta directa de un sistema conversacional, la probabilidad de que haga clic en la fuente original se reduce drásticamente. Este cambio ya tuvo un impacto significativo en los editores, con una fuerte caída del tráfico proveniente de buscadores, una tendencia que, según el texto, no muestra señales de desaceleración.
En ese contexto, los sistemas de pago por rastreo aparecen como una posible vía para que los medios y creadores recuperen parte del daño que la inteligencia artificial generó en sus ingresos. Además, podrían resultar especialmente útiles para editores pequeños o medianos, que no cuentan con el poder de negociación necesario para cerrar acuerdos individuales con grandes proveedores de IA. En los últimos meses, se concretaron acuerdos relevantes entre OpenAI y Condé Nast y Axel Springer, entre Perplexity y Gannett, entre Amazon y The New York Times, y entre Meta y diversos grupos de medios, entre otros.
Sin embargo, Creative Commons también planteó advertencias claras. Según la organización, estos sistemas podrían concentrar aún más el poder en la web y, potencialmente, bloquear el acceso al contenido para “investigadores, organizaciones sin fines de lucro, instituciones de patrimonio cultural, educadores y otros actores que trabajan en el interés público”.
Por ese motivo, CC propuso una serie de principios para una implementación responsable del pay-to-crawl. Entre ellos, destacó que el pago por rastreo no debería ser la configuración predeterminada para todos los sitios web, ni imponerse mediante reglas generales aplicables a toda la red. También sostuvo que estos sistemas deberían permitir la limitación del acceso —por ejemplo, mediante mecanismos de control de velocidad— y no solo el bloqueo total, además de preservar el acceso para usos de interés público. A su vez, remarcó la importancia de que las soluciones sean abiertas, interoperables y construidas sobre componentes estandarizados.
Cloudflare no es la única empresa que invierte en este espacio. Microsoft avanza en el desarrollo de un marketplace de inteligencia artificial para editores, mientras que startups más pequeñas como ProRata.ai y TollBit también trabajan en propuestas similares. En paralelo, el grupo RSL Collective presentó una especificación para un nuevo estándar denominado Really Simple Licensing (RSL), que define qué partes de un sitio pueden ser rastreadas por bots sin llegar a bloquearlos por completo. Este estándar ya fue adoptado por Cloudflare, Akamai y Fastly, y cuenta con el respaldo de Yahoo, Ziff Davis, O’Reilly Media y otros actores relevantes del ecosistema digital.
Creative Commons también anunció su apoyo a RSL, integrándolo dentro de CC Signals, su proyecto más amplio orientado al desarrollo de tecnologías y herramientas pensadas específicamente para la era de la inteligencia artificial.

