Tencent accede a los chips de IA más avanzados de Nvidia con un acuerdo estratégico en Japón

Un acuerdo millonario con la empresa japonesa Datasection le permite a Tencent utilizar procesadores Blackwell de Nvidia en centros de datos fuera de China. La operación expone cómo las grandes tecnológicas chinas sortean las restricciones de Estados Unidos y acelera el auge de los llamados “neoclouds” en Asia.

En un centro de datos ubicado en las afueras de Osaka, Japón, Tencent, uno de los mayores gigantes tecnológicos de China, tiene acceso exclusivo a algunos de los chips de inteligencia artificial más avanzados de Nvidia. Se trata de los procesadores B200 Blackwell, utilizados a través de un acuerdo indirecto con Datasection, una empresa japonesa que hasta hace poco se dedicaba a soluciones de marketing y que en el último año dio un giro radical hacia la operación de centros de datos de IA.

Según personas familiarizadas con la operación, Datasection firmó contratos por más de U$S 1.200 millones con un gran cliente para acceder a una parte significativa de sus 15.000 procesadores Nvidia Blackwell, y ese cliente es Tencent. La relación se estructura a través de un tercero, en un esquema que permite a la compañía china acceder legalmente a hardware de última generación mientras Estados Unidos mantiene restricciones a la exportación directa de los chips más potentes de Nvidia hacia China.

El auge de los “neoclouds” y la escasez de chips

Este acuerdo convirtió a Datasection en uno de los mayores “neoclouds” de Asia, un modelo de negocio que replica lo que hacen compañías como CoreWeave en Estados Unidos o Nebius en Europa, alquilando grandes volúmenes de GPUs de Nvidia a las principales tecnológicas del mundo.

“Hace menos de medio año, 5.000 chips B200 eran suficientes para soportar modelos de IA”, explicó Norihiko Ishihara, CEO de Datasection, en declaraciones al Financial Times. “Pero ahora no alcanza; 10.000 deberían ser el requisito mínimo. Es un negocio una locura”, afirmó.

El crecimiento de Datasection refleja una tendencia más amplia: las grandes tecnológicas chinas están entrenando modelos de IA fuera de su país como consecuencia de las restricciones impuestas por Washington, impulsando la expansión de centros de datos en Asia equipados con procesadores Blackwell.

Un vacío regulatorio que volvió a abrirse

Las reglas de exportación definidas durante la administración de Joe Biden buscaban cerrar este tipo de esquemas, pero fueron eliminadas por Donald Trump en mayo, lo que permitió a Datasection cerrar rápidamente el acuerdo de Osaka. A comienzos de este mes, además, el presidente estadounidense aprobó la venta a China de un chip de menor rendimiento, lo que podría permitir que empresas como Tencent vuelvan a construir centros de datos propios con tecnología de Nvidia.

Para Lin Qingyuan, analista de Bernstein Research, utilizar capacidad de cómputo en el exterior en lugar de comprar chips directamente “podría ser la opción más atractiva para los grupos tecnológicos chinos”. Además de Tencent, Alibaba y ByteDance también están entrenando modelos de IA fuera de China y revendiendo capacidad de cómputo, según fuentes citadas en el informe.

Inversiones multimillonarias y expansión global

Datasection planea construir centros de datos con más de 100.000 procesadores Nvidia. Sus primeros 15.000 chips están mayormente comprometidos en contratos a tres años con Tencent. En julio, la compañía acordó pagar U$S 272 millones por 5.000 chips B200 para su instalación en Osaka, respaldados por un contrato de tres años por U$S 406 millones con “uno de los mayores proveedores de servicios en la nube del mundo”.

En agosto, llegaron a Japón los servidores cargados con las GPUs más recientes de Nvidia. Poco después, Datasection cerró otro contrato por U$S 800 millones para un segundo centro de datos en Sídney, Australia, que utilizará decenas de miles de chips B300, aún más potentes que los que Nvidia puede vender en China. La empresa informó que los primeros 10.000 B300 costarán U$S 521 millones.

“Será el primer clúster de IA hiperescalable del mundo que utilice chips B300”, aseguró Ishihara. Personas cercanas al acuerdo indicaron que el centro australiano será utilizado principalmente por Tencent en los próximos años. Tencent, por su parte, afirmó que cumple plenamente con todas las leyes aplicables y que su uso de servicios de computación en la nube es “transparente y legal”.

Controversias, mercado y futuro

Las acciones de Datasection subieron cerca de 185% en lo que va del año, aunque luego cayeron a la mitad desde un pico equivalente a unos U$S 27 por acción, en medio de temores por una sobreinversión en infraestructura de IA y un ataque de vendedores en corto. En octubre, un short seller cuestionó los vínculos con Tencent y con First Plus Financial Holdings, un inversor con base en Singapur.

La empresa respondió que sus proyectos cumplen “con todas las leyes y regulaciones aplicables” y que el uso de GPUs fue aprobado por el Departamento de Comercio de Estados Unidos y por Nvidia. Además, Datasection anunció planes para recaudar unos U$S 330 millones mediante la emisión de warrants, una operación que podría diluir significativamente a los accionistas actuales.

Aun así, Ishihara se muestra confiado. Incluso si Estados Unidos relajara completamente las restricciones, sostiene que la demanda de capacidad de GPU es tan alta que conseguir nuevos clientes sería sencillo. En el peor escenario, dijo con ironía, “quizás tengamos que detener la operación por una semana. Es un activo muy sexy”.

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