Nueva York aprueba la RAISE Act y se convierte en uno de los estados más duros en regulación IA

La gobernadora Kathy Hochul firmó la RAISE Act, una ley que obliga a los grandes desarrolladores de IA a reportar protocolos de seguridad e incidentes críticos. La norma posiciona a Nueva York junto a California como referencia en regulación de IA en Estados Unidos, en medio de fuertes tensiones con la industria tecnológica y el gobierno federal.

El estado de Nueva York dio un paso decisivo en la regulación de la inteligencia artificial con la firma de la RAISE Act por parte de la gobernadora Kathy Hochul. Con esta ley, Nueva York se convierte en el segundo estado de Estados Unidos en aprobar una legislación de peso orientada específicamente a la seguridad y transparencia en el desarrollo de sistemas avanzados de IA, después de California.

La RAISE Act había sido aprobada por los legisladores estatales en junio, pero su futuro quedó en suspenso tras una intensa campaña de lobby por parte de la industria tecnológica. Según informó The New York Times, Hochul propuso inicialmente modificar el alcance del proyecto para reducir su impacto. Finalmente, se alcanzó un acuerdo político: la gobernadora firmó la versión original de la ley, mientras que los legisladores aceptaron introducir cambios solicitados por el Ejecutivo a partir del próximo año.

La norma impone nuevas obligaciones a los grandes desarrolladores de inteligencia artificial que operan en Nueva York. Entre los puntos centrales, exige que las compañías publiquen información detallada sobre sus protocolos de seguridad y que informen al estado cualquier incidente relevante relacionado con IA dentro de un plazo máximo de 72 horas. Además, la ley crea una nueva oficina dentro del Departamento de Servicios Financieros del estado, que será responsable de monitorear el desarrollo y la implementación de estas tecnologías.

El régimen sancionatorio también es significativo. Las empresas que no presenten los reportes requeridos o que realicen declaraciones falsas podrán enfrentar multas de hasta U$S 1 millón. En caso de reincidencia, las sanciones podrán escalar hasta U$S 3 millones, un nivel que coloca a la RAISE Act entre las legislaciones estatales más estrictas en materia de IA.

Un marco alineado con California

En su anuncio, Hochul hizo referencia directa a la ley de seguridad en inteligencia artificial firmada en septiembre por el gobernador de California, Gavin Newsom. “Esta ley se basa en el marco recientemente adoptado por California, creando un punto de referencia unificado entre los principales estados tecnológicos del país, mientras el gobierno federal se queda atrás y no logra implementar regulaciones de sentido común que protejan al público”, afirmó la gobernadora.

Desde el ámbito legislativo, el senador estatal Andrew Gounardes, uno de los patrocinadores del proyecto junto al asambleísta Alex Bores, celebró la aprobación con un tono confrontativo hacia la industria tecnológica. “El Big Tech pensó que podía escabullirse y matar nuestro proyecto. Los frenamos y aprobamos la ley de seguridad en IA más fuerte del país”, escribió Gounardes en redes sociales.

Apoyos y resistencias en la industria tecnológica

La reacción del sector tecnológico fue dispar. Empresas líderes en inteligencia artificial como OpenAI y Anthropic expresaron su respaldo a la legislación de Nueva York, aunque insistieron en la necesidad de avanzar hacia un marco regulatorio federal. Sarah Heck, directora de asuntos externos de Anthropic, declaró al New York Times: “El hecho de que dos de los estados más grandes del país hayan aprobado legislación sobre transparencia en IA señala la importancia crítica de la seguridad y debería inspirar al Congreso a construir sobre esa base”.

Sin embargo, no todos los actores del ecosistema tecnológico comparten esa visión. Un super PAC respaldado por Andreessen Horowitz (a16z) y por Greg Brockman, presidente de OpenAI, está evaluando impulsar un desafío político contra el asambleísta Alex Bores, uno de los coautores de la ley. Consultado al respecto, Bores respondió con ironía: “Aprecio lo directos que están siendo al respecto”.

El conflicto con el gobierno federal

La aprobación de la RAISE Act se produce en un contexto de creciente tensión entre los estados y el gobierno federal en materia de regulación de la inteligencia artificial. Días atrás, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que instruye a las agencias federales a cuestionar las leyes estatales sobre IA. La medida cuenta con el respaldo de David Sacks, designado por Trump como su “zar de la inteligencia artificial”.

Esta orden ejecutiva es interpretada como un nuevo intento de la administración Trump por limitar la capacidad de los estados para regular el desarrollo y uso de la IA, y todo indica que su constitucionalidad será disputada en los tribunales. El rol de Sacks y de fondos como Andreessen Horowitz en la oposición a la regulación estatal también fue analizado recientemente en el podcast Equity, donde se abordaron las implicancias políticas y económicas de este enfrentamiento.

Con la RAISE Act ya en vigor, Nueva York se suma a California en la construcción de un marco regulatorio propio para la inteligencia artificial, marcando un precedente relevante en un escenario donde la ausencia de normas federales claras deja a los estados como principales laboratorios regulatorios frente a una tecnología que avanza a gran velocidad.

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