El científico francés, uno de los padres de la IA moderna, se prepara para lanzar una nueva startup centrada en “modelos del mundo” y cuestiona el rumbo dominante de Silicon Valley. Para LeCun, la clave de la inteligencia no está en el lenguaje, sino en el aprendizaje profundo de la realidad física.
Yann LeCun, considerado uno de los “padrinos” de la inteligencia artificial moderna, está entrando en una nueva etapa de su carrera. Tras más de una década como chief AI scientist de Meta, el investigador francés se prepara para dejar la compañía fundada por Mark Zuckerberg y concentrarse en el lanzamiento de una nueva startup dedicada a desarrollar lo que él denomina Advanced Machine Intelligence (AMI), una arquitectura que busca superar las limitaciones de los actuales modelos de lenguaje de gran escala (LLM).
LeCun, nacido en 1960 en los suburbios de París, fue una de las figuras centrales del reciente AI Summit organizado por el presidente francés Emmanuel Macron en el Grand Palais. Allí, el científico confirmó que su salida de Meta aceleró los tiempos de su nuevo proyecto. Según relató, el propio Macron se comunicó con él tras conocerse la noticia y celebró que la nueva compañía mantenga un fuerte vínculo con Francia.
Aunque LeCun no será el CEO de la empresa, asumirá el rol de executive chair, una posición que le permitirá mantener la libertad de investigación que tuvo en Meta. “Soy un científico, un visionario. Puedo inspirar a la gente y soy bastante bueno para intuir qué tipo de tecnología va a funcionar o no. Pero no puedo ser CEO”, explicó. Desde entonces, el Financial Times informó que la startup se llamará Advanced Machine Intelligence Labs y que será liderada por Alex LeBrun, cofundador y CEO de la empresa francesa de salud digital Nabla.
Uno de los ejes centrales del pensamiento de LeCun es su crítica abierta a los LLM, que hoy dominan la agenda de la industria. Aunque reconoce su utilidad, sostiene que están estructuralmente limitados. “Estoy seguro de que hay mucha gente en Meta que preferiría que no dijera públicamente que los LLM son básicamente un callejón sin salida cuando se trata de superinteligencia”, afirmó. Para LeCun, la inteligencia humana no surge del lenguaje, sino de la capacidad de aprender cómo funciona el mundo físico.
Su propuesta técnica se basa en una arquitectura conocida como V-JEPA, un tipo de “modelo del mundo” que aprende a partir de videos y datos espaciales, en lugar de depender exclusivamente del texto. Estos sistemas buscan comprender la física del entorno, planificar, razonar y mantener memoria persistente. “La inteligencia realmente tiene que ver con aprender”, sostuvo, retomando una idea que lo marcó desde sus años de estudiante, cuando rechazó las teorías innatistas del lingüista Noam Chomsky y se alineó con la visión de Jean Piaget sobre el aprendizaje.
LeCun es una figura clave en la historia de la IA. En los años 80 y 90, mientras trabajaba en AT&T Bell Labs, desarrolló las redes neuronales convolucionales, hoy fundamentales para el reconocimiento de imágenes. Esa tecnología fue utilizada por bancos para la lectura automática de cheques. Más tarde, junto con Geoffrey Hinton y Yoshua Bengio, sentó las bases del deep learning moderno, lo que les valió el Premio Turing en 2018.
En 2013, Mark Zuckerberg lo convocó para crear Facebook Artificial Intelligence Research (FAIR). LeCun aceptó bajo tres condiciones: no dejar su puesto académico en la Universidad de Nueva York, no mudarse a California y publicar abiertamente los resultados de investigación. Durante años, FAIR fue visto como un bastión de investigación abierta dentro de una de las mayores tecnológicas del mundo.
Ese equilibrio se rompió tras el lanzamiento de ChatGPT por parte de OpenAI, que desató una carrera frenética por la IA generativa. Meta volcó sus recursos al desarrollo de Llama, pero, según LeCun, la presión por resultados rápidos llevó a decisiones conservadoras. “Teníamos muchas ideas nuevas y cosas realmente interesantes. Pero apostaron por lo que era seguro y probado. Cuando hacés eso, te quedás atrás”, señaló.
Llama 2 fue un hito por su enfoque de código abierto, pero los modelos posteriores, incluido Llama 4 lanzado en abril de 2025, no cumplieron las expectativas. LeCun admitió que “los resultados fueron un poco maquillados” en benchmarks, lo que generó una fuerte reacción interna. Zuckerberg perdió la confianza en el equipo y desplazó a gran parte de la organización de IA generativa.
En ese contexto, Meta invirtió U$S 15.000 millones en la startup Scale AI y puso al frente de su nueva unidad de investigación a su joven CEO, Alexandr Wang, de 28 años. LeCun fue crítico: lo describió como “joven” e “inexperto” en investigación científica, y reconoció que la situación volvió políticamente insostenible su permanencia en la empresa.
Ahora, fuera de Meta, LeCun ve en las startups de investigación fundamental el terreno más fértil para el próximo salto de la IA. Cree que sus modelos, capaces de aprender física, anticipar consecuencias y usar experiencias pasadas —lo que él llama “emociones”—, abrirán el camino hacia una inteligencia más cercana a la humana. Según anticipó, las primeras versiones “bebé” podrían verse en los próximos 12 meses.
Cuando se le pregunta por su legado, no duda: aumentar la cantidad de inteligencia en el mundo. “Con más inteligencia hay menos sufrimiento humano, decisiones más racionales y una mejor comprensión del universo”, afirmó. Y concluyó con una frase tan simple como provocadora: “Sufrimos por estupidez”.

