La compañía creada por la ex CTO de OpenAI atraviesa una reconfiguración clave de su liderazgo técnico tras la salida de Barret Zoph y Luke Metz. Ambos, junto con Sam Schoenholz, vuelven a OpenAI, apenas meses después de haber impulsado una de las startups de IA mejor financiadas del mercado.
Thinking Machines Lab, la startup de inteligencia artificial fundada por Mira Murati tras su salida de OpenAI, enfrenta uno de sus movimientos más sensibles desde su creación: la partida de dos de sus cofundadores, que regresan a OpenAI en menos de un año desde el lanzamiento de la compañía.
La propia Murati, ex directora de tecnología de OpenAI hasta septiembre de 2024 y actual CEO de Thinking Machines Lab, confirmó el miércoles en redes sociales la salida de Barret Zoph, cofundador y director de tecnología (CTO) de la empresa. “Nos hemos separado de Barret Zoph”, escribió Murati en un posteo en X. En el mismo mensaje, anunció que Soumith Chintala asumirá como nuevo CTO: “Es un líder brillante y experimentado que ha realizado contribuciones importantes al campo de la IA durante más de una década, y ha sido un colaborador clave de nuestro equipo. No podríamos estar más entusiasmados de que asuma esta nueva responsabilidad”.
El comunicado de Murati no hizo mención a otras salidas. Sin embargo, apenas 58 minutos después, Fidji Simo, CEO de aplicaciones de OpenAI, publicó un mensaje que confirmó un movimiento más amplio. “Emocionada de dar la bienvenida de nuevo a Barret Zoph, Luke Metz y Sam Schoenholz a OpenAI. Esto viene gestándose desde hace varias semanas y estamos encantados de que se sumen al equipo”, escribió Simo, también en X.
Luke Metz es otro de los cofundadores de Thinking Machines Lab y había trabajado durante varios años en el staff técnico de OpenAI antes de sumarse al proyecto liderado por Murati. Sam Schoenholz, por su parte, también es ex OpenAI y su perfil de LinkedIn todavía lo muestra como empleado de Thinking Machines, lo que refuerza la idea de una transición en curso más que de un anuncio formal coordinado.
El recorrido profesional de Zoph es particularmente relevante dentro del ecosistema de IA. Antes de cofundar Thinking Machines Lab, se desempeñó como vicepresidente de investigación en OpenAI y, previamente, trabajó durante seis años en Google como científico investigador. Murati y Zoph lanzaron la startup junto a Metz luego de la salida de la ejecutiva de OpenAI, con la ambición de construir una nueva generación de sistemas de inteligencia artificial desde cero.
Desde el punto de vista financiero, Thinking Machines Lab había arrancado con una posición excepcional. En julio del año pasado cerró una ronda semilla de U$S 2.000 millones, liderada por Andreessen Horowitz, con participación de Accel, Nvidia, AMD y Jane Street, entre otros inversores de primer nivel. Esa operación valuó a la compañía en U$S 12.000 millones, una cifra inusual incluso para el competitivo mercado de startups de IA en Silicon Valley.
Hasta el momento, ni Thinking Machines Lab ni OpenAI realizaron comentarios adicionales. Wired, sin embargo, informó que la separación entre Zoph y la startup no habría sido amistosa. En ese contexto, resulta llamativo que Murati no haya ampliado detalles sobre su salida en su mensaje público.
Si bien los movimientos de talento entre gigantes de la inteligencia artificial son habituales en Silicon Valley, la salida de cofundadores de una startup con menos de un año de vida es un hecho poco común y potencialmente significativo. La partida simultánea de dos cofundadores —especialmente cuando uno de ellos ocupaba el rol de CTO— puede interpretarse como un golpe relevante para Thinking Machines Lab, que había logrado reunir un equipo de alto perfil con investigadores provenientes de OpenAI, Meta y Mistral AI.
Además, no se trata del primer cambio sensible en su estructura. La compañía ya había perdido a otro cofundador clave, Andrew Tulloch, quien dejó la startup en octubre para incorporarse a Meta. Paradójicamente, OpenAI también ha sido históricamente una cantera de fundadores que luego impulsaron proyectos rivales. Entre ellos se encuentra John Schulman, quien abandonó OpenAI para sumarse a Anthropic en agosto de 2024 y más tarde se incorporó a Thinking Machines Lab como chief scientist en su lanzamiento, en febrero del año pasado.
El regreso de Zoph, Metz y Schoenholz a OpenAI refuerza, al mismo tiempo, la estrategia de la compañía liderada por Sam Altman de recomponer y fortalecer su núcleo técnico en un contexto de competencia feroz por talento, capital y liderazgo en la carrera global por la inteligencia artificial avanzada.
Para Thinking Machines Lab, el desafío ahora será demostrar que su ambición tecnológica y su valuación multimillonaria pueden sostenerse más allá de los nombres propios que ayudaron a construir su narrativa inicial.

