Con lanzamientos casi simultáneos, las dos compañías intensifican su competencia por un mercado multimillonario marcado por la burocracia, la regulación y la necesidad de confianza. Clínicas, aseguradoras y pacientes comienzan a probar asistentes de IA capaces de entender el lenguaje de la medicina y la facturación.
La inteligencia artificial avanza sobre uno de los sectores más complejos, regulados y rentables de la economía global: la salud. Bajo presión para reducir costos, acelerar trámites administrativos y mejorar la experiencia de médicos y pacientes, clínicas, aseguradoras y laboratorios están comenzando a adoptar asistentes inteligentes capaces de redactar autorizaciones médicas, interpretar historiales clínicos y navegar la intrincada lógica de la facturación sanitaria. En ese escenario, Anthropic y OpenAI emergen como dos de los protagonistas centrales de una competencia que recién empieza.
La semana pasada, la empresa con sede en San Francisco Anthropic presentó Claude for Healthcare, un conjunto de herramientas de inteligencia artificial diseñado específicamente para el ecosistema de la salud en Estados Unidos. El anuncio llegó apenas una semana después de que OpenAI lanzara su propia solución vinculada a la atención médica, una coincidencia que subraya la intensidad de la carrera por posicionarse en un mercado donde el potencial económico es tan grande como los desafíos técnicos y regulatorios.
IA especializada para un sistema complejo
A diferencia de los chatbots de uso general, que suelen ofrecer respuestas médicas incorrectas con aparente seguridad, Claude for Healthcare apunta a resolver un problema más específico: hablar el idioma del sistema de salud estadounidense. La herramienta se conecta directamente con infraestructura médica verificada, incluyendo la base de datos de cobertura de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, los estándares de codificación médica ICD-10 —utilizados para facturar desde un esguince hasta una cirugía cardíaca— y la biblioteca de investigación biomédica PubMed.
En teoría, estas capacidades permitirían a la inteligencia artificial asistir en la redacción de solicitudes de autorización previa, un trámite administrativo que las aseguradoras exigen antes de aprobar tratamientos o medicamentos. Según una encuesta de la Asociación Médica Estadounidense realizada en 2024, este proceso consume en promedio 13 horas semanales del tiempo de médicos y personal administrativo, retrasando la atención a los pacientes y contribuyendo al agotamiento profesional.
“Estas herramientas se pueden utilizar para acelerar las solicitudes de autorización previa para que los pacientes puedan recibir atención médica que les salve la vida más rápidamente… y ayudar con las presentaciones regulatorias para que más medicamentos que salvan vidas puedan llegar al mercado más rápidamente”, señaló Anthropic.
Claude Opus 4.5 y las “habilidades de agente”
El avance de Anthropic en el sector de la salud se apoya en Claude Opus 4.5, su modelo insignia de inteligencia artificial lanzado a fines del año pasado. Según pruebas internas de la compañía, esta versión mostró mejoras significativas en tareas médicas y científicas simuladas, con una menor cantidad de errores factuales frente a versiones anteriores.
Claude for Healthcare incorpora además lo que la empresa denomina “habilidades de agente”: herramientas prediseñadas que los desarrolladores pueden adaptar a flujos de trabajo médicos concretos. Algunas automatizan partes del proceso de autorización previa; otras asisten a programadores en la creación de aplicaciones basadas en FHIR (Recursos de Interoperabilidad Rápida para la Atención Médica), el estándar que se consolida para el intercambio de datos entre hospitales, aseguradoras e historiales clínicos electrónicos.
Datos personales, privacidad y cumplimiento normativo
Anthropic también anunció integraciones que permiten a los suscriptores estadounidenses de sus planes Pro y Max vincular a Claude con sus historiales médicos personales. Para ello, la compañía se asoció con HealthEx y Function Health, y lanzó integraciones beta con Apple HealthKit y Android Health Connect, disponibles a través de las aplicaciones móviles de Claude.
La empresa aseguró que los datos de salud accesibles mediante estas conexiones no se almacenan ni se utilizan para entrenar futuros modelos. “Estas integraciones son privadas por diseño”, afirmó Anthropic. “Los usuarios pueden elegir exactamente qué información compartir con Claude, deben aceptar explícitamente el acceso y pueden desconectar o editar los permisos de Claude en cualquier momento”.
Toda la infraestructura, además, cumple con los estándares de HIPAA, la ley que regula la portabilidad y confidencialidad del seguro médico en Estados Unidos, un requisito indispensable para operar en el sector.
Un mercado multimillonario en disputa
El movimiento de Anthropic se suma al reciente anuncio de OpenAI y a las valoraciones multimillonarias de startups de inteligencia artificial enfocadas en salud como Abridge y Sword Health. La apuesta es clara: el mercado está en transformación. En 2023, el gasto en salud en Estados Unidos alcanzó los U$S 4,9 billones, lo que equivale a U$S 14.570 por persona, según datos de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid.
Herramientas de IA que logren reducir el papeleo, acelerar aprobaciones de seguros o ayudar a los pacientes a comprender mejor sus diagnósticos podrían generar mejoras significativas en productividad y calidad de atención. Sin embargo, los obstáculos siguen siendo importantes. Los datos médicos continúan fragmentados entre sistemas incompatibles, persisten preocupaciones sobre responsabilidad legal y muchos médicos mantienen dudas razonables sobre el impacto de posibles errores de la inteligencia artificial en decisiones clínicas críticas.
Experiencias previas en áreas como radiología o diagnóstico mostraron resultados dispares: en algunos casos, las herramientas amplificaron sesgos presentes en los datos o no lograron integrarse eficazmente en el trabajo cotidiano de los profesionales.
Pacientes, costos y confianza
Para los pacientes, la promesa inmediata es más concreta: poder hacer preguntas simples sobre resultados de laboratorio, efectos secundarios de medicamentos u opciones de tratamiento, con respuestas basadas en su historial médico real y no en información genérica. Pero el valor final dependerá de la implementación, los resultados medibles y, sobre todo, del nivel de confianza que las personas estén dispuestas a depositar en sistemas que manejan datos altamente sensibles.
En paralelo, hospitales y aseguradoras enfrentan su propio dilema: el ahorro de costos frente a los riesgos operativos y regulatorios de adoptar esta tecnología. Muchas organizaciones ya están probando IA para tareas administrativas, aunque una adopción sostenible exige fiabilidad y compatibilidad con procesos existentes.
Anthropic, además, está ampliando las capacidades de Claude en ciencias de la vida mediante integraciones con plataformas como Medidata, ClinicalTrials.gov y bioRxiv. Sus agentes podrían colaborar en la redacción de protocolos para ensayos clínicos alineados con las normativas de la FDA y los NIH, o en el monitoreo del rendimiento de los estudios.
El mercado de la inteligencia artificial aplicada a la salud sigue en una etapa temprana, con más expectativas que resultados concluyentes. La competencia entre Anthropic y OpenAI muestra que las grandes tecnológicas están dispuestas a invertir fuerte, pero el éxito dependerá de algo más difícil que el poder de cómputo: demostrar precisión, confiabilidad y utilidad real dentro de uno de los sistemas más exigentes del mundo.

