El alcalde de Londres, Sadiq Khan, alertó que la inteligencia artificial amenaza con destruir miles de empleos calificados si los gobiernos no actúan a tiempo. El debate que atraviesa al Reino Unido también anticipa desafíos clave para economías como las de América Latina.
La expansión acelerada de la inteligencia artificial volvió a encender las alarmas sobre su impacto en el mercado laboral. Esta vez, la advertencia llegó desde uno de los principales centros financieros del mundo. Sadiq Khan, alcalde de Londres, anticipó que la IA podría “usherar una nueva era de desempleo masivo” si los gobiernos no adoptan medidas proactivas para acompañar la transformación tecnológica.
En un discurso previsto para este jueves por la noche, Khan sostendrá que Londres estará “en el filo más agudo del cambio”, debido a su fuerte dependencia de empleos de cuello blanco y sectores intensivos en conocimiento como finanzas, servicios profesionales e industrias creativas. Según el alcalde, sin intervención estatal “los roles antiguos desaparecerán más rápido de lo que se crean nuevos”.
El foco de la preocupación está puesto especialmente en los puestos de entrada al mercado laboral. “Los primeros trabajos serán los primeros en desaparecer”, advertirá Khan, una dinámica que, según explicó, podría privar a los jóvenes de su “primer peldaño clave en la escalera profesional”.
IA, empleo y decisiones políticas
Desde el gobierno local, la respuesta no apunta a frenar la tecnología sino a gestionarla. City Hall lanzará una task force sobre inteligencia artificial y el futuro del trabajo, integrada por expertos de la industria y del gobierno, con el objetivo de evaluar el impacto de estos cambios sobre el empleo en la ciudad. Además, se anunció la puesta en marcha de programas gratuitos de capacitación en IA para los ciudadanos de Londres.
El contexto no es menor: de acuerdo con encuestas del propio gobierno local, la mitad de los trabajadores londinenses espera que la IA afecte su empleo de alguna manera en los próximos 12 meses.
Durante su tradicional discurso en Mansion House, Khan reconocerá que la tecnología también ofrece oportunidades significativas. “La IA podría permitirnos transformar los servicios públicos, turboalimentar la productividad y enfrentar algunos de nuestros desafíos más complejos”, dirá. Sin embargo, insistirá en que el impacto sobre el mercado laboral será “nada menos que colosal”.
El mensaje a los ministros del gobierno británico es directo: “Aprovechar el potencial de la IA y usarla como una superpotencia para la transformación positiva y la creación, o rendirse ante ella y sentarse a mirar cómo se convierte en un arma de destrucción masiva de empleos”.
Un debate global con eco en América Latina
El diagnóstico de Khan se alinea con advertencias de referentes clave del sector tecnológico. Dario Amodei, CEO de Anthropic, sostuvo que la IA podría provocar un “apocalipsis laboral” en áreas como derecho, consultoría y finanzas, y afirmó que la tecnología tiene el potencial de eliminar hasta el 50% de los empleos de nivel inicial. En la misma línea, Sam Altman, CEO de OpenAI, reconoció que la IA podría hacer desaparecer categorías completas de trabajo, como el servicio de atención al cliente.
Desde el sector financiero, Citigroup publicó un informe que proyecta que el 54% de los empleos bancarios podrían automatizarse, en especial aquellos vinculados a back office y análisis de datos.
Aunque el debate se centra en el Reino Unido, el trasfondo resulta especialmente relevante para América Latina y países como Argentina. Economías con alta concentración de empleo administrativo, servicios profesionales, centros de atención al cliente y tareas repetitivas enfrentan riesgos similares, muchas veces con menor margen fiscal y educativo para amortiguar la transición.
Voces más cautas
No todos los expertos comparten la visión más alarmista. Investigadores del Yale University Budget Lab y de la Brookings Institution concluyeron en un estudio reciente que, hasta ahora, las herramientas de IA no han tenido un impacto dramático en el mercado laboral estadounidense, en comparación con otras olas tecnológicas del pasado. Según ese trabajo, existe poca evidencia de que la IA esté provocando despidos masivos.
Incluso dentro de OpenAI, el enfoque es más matizado. Su economista jefe, Aaron Chatterji, señaló recientemente que las herramientas de IA podrían liberar tiempo al facilitar tareas cotidianas, incluyendo actividades domésticas.
Aun así, Khan cerrará su mensaje con una advertencia clara: la inteligencia artificial puede ayudar a enfrentar desafíos como el cáncer o el cambio climático, pero “usada de manera imprudente, podría usherar una nueva era de desempleo masivo, desigualdad acelerada y una concentración sin precedentes de riqueza y poder”.
Un dilema que Londres enfrenta hoy, pero que anticipa un debate inevitable para el resto del mundo.

