Claude Opus 4.5 sacude el mundo de la IA y sorprende incluso a quienes no saben programar

La nueva versión Claude Opus 4.5, integrada en la herramienta Claude Code, está redefiniendo el desarrollo de software y acelerando tareas complejas a una velocidad inédita. El fenómeno ya impacta en empresas, ejecutivos y usuarios sin formación técnica.

Anthropic logró en las últimas semanas algo poco habitual incluso en el vertiginoso mundo de la inteligencia artificial: generar un fenómeno viral que trasciende a ingenieros y programadores. Su modelo Claude Opus 4.5, utilizado dentro de la herramienta de escritorio Claude Code, está siendo adoptado masivamente por desarrolladores, ejecutivos, emprendedores y usuarios sin experiencia técnica, que describen la experiencia como un punto de inflexión en su relación con la tecnología.

En la comunidad tecnológica, el fenómeno ya tiene nombre propio: “volverse Claude-pilled”. Es el momento en el que profesionales de distintos perfiles delegan tareas críticas en la IA de Anthropic y descubren una capacidad de razonamiento y ejecución que sorprende incluso en un mercado saturado de modelos avanzados.

Durante el último período de vacaciones, muchos ingenieros dedicaron jornadas completas a probar Claude Opus 4.5 dentro de Claude Code. A diferencia de modelos anteriores —frecuentemente comparados con un desarrollador junior— la percepción general es que esta versión marca un salto cualitativo.

Malte Ubl, director de tecnología de Vercel, la empresa que ayuda a desarrollar y alojar sitios web y aplicaciones que utilizan Claude Code, afirmó que logró completar en una semana un proyecto complejo que le habría llevado cerca de un año sin inteligencia artificial. “Pasé 10 horas por día durante mis vacaciones construyendo nuevo software”, explicó, y comparó la experiencia con “una descarga de endorfinas similar a jugar en una tragamonedas de Las Vegas”.

De la programación al uso cotidiano

El entusiasmo no quedó limitado al mundo del desarrollo. Durante el último mes, usuarios sin conocimientos de programación comenzaron a compartir en redes sociales cómo lograron crear su primer software sin haber escrito código antes. Y pese a su nombre, Claude Code no se utiliza solo para programar: también se aplica al análisis de datos de salud, la compilación de reportes de gastos y otras tareas administrativas.

Para algunos, la experiencia genera sentimientos encontrados. “Es increíble, y también da miedo”, dijo Andrew Duca, CEO de Awaken Tax, una plataforma de impuestos sobre criptomonedas. Duca programa desde la escuela secundaria y reconoció: “Pasé toda mi vida desarrollando esta habilidad, y Claude Code literalmente la resuelve de un solo intento”.

El impacto también empieza a reflejarse en decisiones empresariales. Duca aseguró que había planeado contratar nuevos ingenieros de software, pero decidió no hacerlo. Según su evaluación, Claude Code lo hace al menos cinco veces más productivo.

Anthropic frente a OpenAI y Google

Anthropic suele ser comparada con OpenAI como una de las grandes startups líderes en modelos de lenguaje. Ambas compañías pierden miles de millones de dólares y apuntan a mercados distintos. Mientras OpenAI tiene una base masiva de usuarios consumidores a nivel global, Anthropic está enfocada principalmente en clientes corporativos.

Según datos de Menlo Ventures, a mediados de 2025 Anthropic contaba con una mayor participación en el mercado de usuarios empresariales. En paralelo, tanto Anthropic como OpenAI vienen quedando parcialmente opacadas por Google, que en los últimos meses aceleró con fuerza el lanzamiento de modelos y herramientas propias de inteligencia artificial.

Aun así, el crecimiento de Claude es evidente. De acuerdo con las firmas de inteligencia de mercado Similarweb y Sensor Tower, la audiencia web total de Claude se más que duplicó en diciembre respecto del año anterior, mientras que sus visitantes diarios únicos en computadoras de escritorio crecieron un 12% a nivel global en lo que va del año.

Una IA que actúa por cuenta propia

A diferencia de la mayoría de los chatbots actuales, Claude Code puede operar de forma autónoma, con acceso amplio a archivos del usuario, navegador web y otras aplicaciones. Durante años, tecnólogos anticiparon la llegada de “agentes de IA” capaces de ejecutar tareas complejas con mínima intervención humana, pero su adopción había sido lenta.

Para muchos usuarios, Claude Code fue el primer contacto real con ese tipo de inteligencia artificial. Hoy se utiliza para analizar datos económicos federales, recuperar fotos dañadas desde discos rígidos, crear sitios web desde cero, responder grandes volúmenes de correos electrónicos o incluso pedir comida.

En la red social X, el CEO de Shopify, Tobias Lütke, contó que utilizó Claude Code para crear un software que analizara una resonancia magnética que había recibido.

“Alguien conectó una webcam y estaba observando cómo crecían sus plantas de tomate”, relató Boris Cherny, responsable de Claude Code en Anthropic. “Es completamente diferente a la IA que existía antes”.

El próximo paso

Ante la llegada masiva de usuarios no técnicos, el equipo de Anthropic decidió lanzar una variante llamada Cowork, con una interfaz gráfica más amigable en lugar de la estética tipo línea de comandos. El producto fue desarrollado en apenas 10 días, utilizando Claude Code.

Anthropic, que se espera salga a bolsa este año, sostiene desde hace tiempo una estrategia centrada primero en dominar la programación y luego en el llamado tooling: la capacidad de la IA para utilizar diferentes programas con intervención humana limitada. Diversos benchmarks ya posicionan a Claude como el mejor modelo para programación y uno de los líderes en tooling, según métricas mantenidas por investigadores de la Universidad de California en Berkeley.

La gran pregunta ahora es hasta dónde llegará esta tecnología. “La historia más grande va a ser cuando esto vaya más allá de la ingeniería de software”, afirmó David Hsu, CEO de Retool, una startup de inteligencia artificial para empresas. “Los ingenieros de software representan una fracción muy pequeña de la fuerza laboral. ¿Hasta dónde puede llegar?”.

La respuesta, a juzgar por el impacto inicial de Claude, podría redefinir mucho más que la programación.

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