De experimento abierto al público a infraestructura económica global, OpenAI explica cómo el crecimiento de ChatGPT, la expansión del cómputo y un modelo de monetización basado en valor real están redefiniendo la adopción de la inteligencia artificial en la vida cotidiana y en el trabajo. Por Sarah Friar, directora financiera, OpenAI
Lanzamos ChatGPT como una versión preliminar de investigación para ver qué ocurriría si lleváramos la inteligencia de vanguardia directamente a las manos de las personas.
Gracias a ello, se produjo una adopción masiva y un uso profundo a una escala que nadie había previsto.
Más que experimentar con la IA, las personas integraron ChatGPT en su vida diaria. Los estudiantes empezaron a usarlo para resolver tareas cuando se quedaban atascados por la noche. Los padres comenzaron a utilizarlo para planear viajes y gestionar presupuestos. Los escritores lo aprovechaban para superar el bloqueo de escritura. Cada vez más, la gente recurría a ChatGPT para entender su vida: descifrar síntomas de salud, prepararse para visitas médicas y tomar decisiones complejas. También les ayudaba a pensar con más claridad cuando estaban cansados, estresados o inseguros.
Después, trasladaron esa ventaja al ámbito laboral.
Al principio, apareció de manera discreta: un borrador editado antes de una reunión, una hoja de cálculo revisada por segunda vez, un correo de un cliente reescrito para lograr el tono adecuado. Muy pronto, se convirtió en parte de los flujos de trabajo diarios. Los ingenieros resolvían problemas de código con mayor rapidez. Los responsables de marketing diseñaban campañas con una visión más clara. Los equipos financieros modelaban escenarios con mayor precisión. Y los directivos se preparaban para conversaciones difíciles con más contexto.
Lo que comenzó como una herramienta para saciar la curiosidad se transformó en una infraestructura que permite a las personas crear más, tomar decisiones más rápido y operar con mayor eficacia.
Esa transición está en el centro de cómo construimos OpenAI. Somos una empresa de investigación y desarrollo. Nuestro trabajo consiste en cerrar la brecha entre los avances en inteligencia y la forma en que las personas, las empresas y los países los adoptan y utilizan en la práctica.
A medida que ChatGPT se convirtió en una herramienta fiable para el trabajo diario, seguimos un principio sencillo: nuestro modelo de negocio debe crecer al ritmo del valor que aporta la inteligencia.
“Hemos aplicado ese principio de manera intencionada. A medida que las personas demandaban más capacidad y fiabilidad, introdujimos suscripciones para consumidores. Cuando la IA se integró en equipos y flujos de trabajo, lanzamos suscripciones para entornos laborales y añadimos precios basados en el uso, de modo que los costes se ajustaran al trabajo realmente realizado. También hemos creado un negocio de plataforma que permite a desarrolladores y empresas integrar inteligencia a través de nuestras APIs, donde el gasto crece en proporción directa a los resultados obtenidos.
Últimamente, aplicamos el mismo principio al comercio. La gente recurre a ChatGPT no solo para hacer preguntas, sino para decidir qué hacer: qué comprar, a dónde ir, qué opción elegir. Ayudar a las personas a pasar de la exploración a la acción aporta valor tanto a los usuarios como a los socios a su disposición. Lo mismo ocurre con la publicidad: cuando alguien está a punto de tomar una decisión, las opciones relevantes tienen un valor real, siempre que estén claras y sean útiles.
En cada paso, seguimos el mismo estándar: la monetización debe sentirse como parte natural de la experiencia. Si no aporta valor, no tiene lugar.
Tanto nuestras cifras de usuarios activos semanales (Weekly Active Users, WAU) como de usuarios activos diarios (Daily Active Users, DAU) siguen alcanzando máximos históricos. Este crecimiento se alimenta de un ciclo virtuoso que integra computación, investigación de vanguardia, productos y monetización. La inversión en capacidad de computación impulsa la investigación y genera avances significativos en los modelos. Los modelos más potentes permiten mejores productos y una adopción más amplia de la plataforma de OpenAI. Esa adopción aumenta los ingresos y los ingresos financian la siguiente ola de computación e innovación. El ciclo se retroalimenta.
Al mirar atrás en los últimos tres años, nuestra capacidad para atender a los clientes, medida por los ingresos, se alineó directamente con la capacidad de computación disponible: la capacidad de computación creció 3 veces año tras año, o 9,5 veces de 2023 a 2025 (0,2 GW en 2023, 0,6 GW en 2024 y ~1,9 GW en 2025). Los ingresos siguieron la misma tendencia, creciendo 3 veces interanualmente, o 10 veces de 2023 a 2025 (2 000 millones de USD de ARR en 2023, 6 000 millones de USD en 2024 y más de 20 000 millones de USD en 2025). Se trata de un crecimiento sin precedentes a tal escala, y creemos firmemente que una mayor capacidad de computación en esos periodos habría resultado en una adopción y monetización más rápidas por parte de los clientes.
Compute has scaled at roughly 3x per year…
2023
2024
2025E
0
0.5
1
1.5
2
2.5
Ending GW
0.2
0.6
1.9
While revenue has followed the same curve
2023
2024
2025E
0
5
10
15
20
25
Annualized Revenue ($B)
$2B
$6B
$20B
La computación es el recurso más escaso en la IA. Hace tres años, dependíamos de un único proveedor de servicios de computación. Hoy colaboramos con proveedores de un ecosistema diversificado. Este cambio nos aporta resiliencia y, lo más importante, certeza en los cálculos. Podemos planificar, financiar y desplegar capacidad con confianza en un mercado donde el acceso a la computación determina quién puede crecer.
Esto convierte la computación en un recurso gestionado activamente en lugar de una restricción fija. Entrenamos modelos de vanguardia en hardware de primera calidad cuando la capacidad es lo más importante. Atendemos cargas de trabajo de alto volumen en infraestructuras más económicas cuando la eficiencia prima sobre la escala bruta. La latencia es baja, el rendimiento ha mejorado y podemos ofrecer inteligencia útil a un coste de apenas unos céntimos por millón de tokens. Esto hace que la IA sea práctica para los flujos de trabajo diarios, no solo para casos de uso exclusivos.
Sobre esta capa de computación se encuentra una plataforma de productos que abarca texto, imágenes, voz, código y APIs. Personas y organizaciones la utilizan para pensar, crear y trabajar de manera más eficaz. La siguiente fase son los agentes y la automatización de flujos de trabajo: procesos que se ejecutan de forma continua, mantienen el contexto con el tiempo y actúan en todas tus herramientas. Para las personas, esto supone una IA que gestiona proyectos, coordina planes y realiza tareas. Para las organizaciones, se convierte en una capa operativa que potencia el trabajo cognitivo.
A medida que estos sistemas dejan de ser una novedad y se convierten en un hábito, su uso se vuelve más profundo y sostenido. Esta previsibilidad fortalece la economía de la plataforma y respalda la inversión a largo plazo.
El modelo de negocio cierra el ciclo. Comenzamos con las suscripciones y hoy operamos un sistema de varios niveles que incluye suscripciones para consumidores y equipos, el plan Gratis respaldado por publicidad y comercio que impulsa una adopción amplia, y APIs basadas en el uso vinculadas a cargas de trabajo de producción. Lo que venga después irá más allá de lo que ofrecemos hoy. A medida que la inteligencia se integra en la investigación científica, el descubrimiento de medicamentos, los sistemas energéticos y el modelado financiero, surgirán nuevos modelos económicos. Las licencias, los acuerdos basados en propiedad intelectual y los precios basados en resultados compartirán el valor creado. Así evolucionó Internet. La inteligencia seguirá el mismo camino.
Este sistema requiere disciplina. Garantizar una computación de clase mundial implica compromisos que se asumen con años de antelación. Además, el crecimiento no sigue una línea perfectamente uniforme. A veces, la capacidad llega antes que el uso; en otras ocasiones, el uso supera la capacidad. Gestionamos esto manteniendo un balance general ágil, asociándonos en lugar de ser los únicos propietarios de los recursos y estructurando contratos flexibles entre proveedores y tipos de hardware. El capital se asigna por tramos según señales reales de demanda. Esto nos permite apostar con decisión cuando hay crecimiento, sin comprometer más del futuro de lo que el mercado ha generado.
Esta disciplina define nuestro enfoque para 2026: adopción práctica. La prioridad es cerrar la brecha entre lo que la IA hace posible hoy y cómo las personas, las empresas y los países la utilizan a diario. La oportunidad es grande e inmediata, especialmente en los sectores de la salud, la ciencia y el ámbito empresarial, donde una inteligencia más avanzada se traduce directamente en mejores resultados.
La infraestructura amplía lo que podemos ofrecer. La innovación amplía lo que la inteligencia es capaz de hacer. La adopción aumenta el número de usuarios. Los ingresos financian el siguiente avance. Así es como la inteligencia se expande y se convierte en un pilar de la economía global.

