Tesla revive Dojo3: Elon Musk apuesta por chips de IA para computación en el espacio

Elon Musk anunció que Tesla reactivará su chip Dojo3, esta vez con un objetivo radicalmente distinto: computación de inteligencia artificial basada en el espacio. La iniciativa marca un nuevo giro estratégico tras el cierre del proyecto y refuerza la visión de Musk sobre centros de datos fuera del planeta.

Elon Musk volvió a sorprender al sector tecnológico al anunciar que Tesla planea reactivar el desarrollo de Dojo3, el chip de inteligencia artificial de tercera generación que la compañía había abandonado meses atrás. Sin embargo, el nuevo Dojo3 no estará enfocado en entrenar modelos de conducción autónoma en la Tierra, como se había concebido originalmente. Según explicó el propio Musk, el proyecto se orientará a la “computación de IA basada en el espacio”.

El anuncio fue realizado durante el último fin de semana largo a través de una publicación en X, y llega apenas cinco meses después de que Tesla desmantelara de manera efectiva su iniciativa Dojo. En ese momento, la compañía disolvió el equipo responsable del supercomputador Dojo tras la salida de su líder, Peter Bannon. Además, alrededor de 20 ingenieros del área dejaron Tesla para sumarse a DensityAI, una nueva startup de infraestructura de inteligencia artificial fundada por el exjefe de Dojo Ganesh Venkataramanan, junto con los ex empleados de Tesla Bill Chang y Ben Floering.

Cuando se produjo el cierre del proyecto, Bloomberg informó que Tesla planeaba aumentar su dependencia de Nvidia y de otros socios como AMD para capacidad de cómputo, así como de Samsung para la fabricación de chips, en lugar de continuar desarrollando silicio propio. Las declaraciones recientes de Musk sugieren que esa estrategia volvió a modificarse.

El empresario y megadonante del Partido Republicano explicó que la decisión de revivir Dojo se apoya en el estado actual de la hoja de ruta interna de chips de Tesla. En su publicación, señaló que el diseño del chip AI5 de la compañía estaba “en buena forma”, lo que abrió nuevamente la puerta a un desarrollo propio más ambicioso.

El chip AI5 de Tesla, fabricado por Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), fue diseñado para impulsar las funciones de conducción automatizada de la automotriz y el desarrollo de Optimus, su robot humanoide. En el verano pasado, Tesla firmó además un acuerdo por U$S 16.500 millones con Samsung para la fabricación de sus futuros chips AI6, que prometen alimentar tanto a los vehículos de la compañía como a Optimus, además de habilitar entrenamiento de inteligencia artificial de alto rendimiento en centros de datos.

En este nuevo esquema, Dojo3 aparece como una apuesta todavía más audaz. “AI7/Dojo3 será para computación de IA basada en el espacio”, escribió Musk el domingo, posicionando al proyecto como un verdadero “moonshot”, una iniciativa de alto riesgo y ambición extrema.

Para llevar adelante esta visión, Tesla ya comenzó a reorganizarse internamente. Musk aprovechó el mismo mensaje en X para reclutar ingenieros de forma directa, escribiendo: “Si te interesa trabajar en lo que serán los chips de mayor volumen del mundo, enviá una nota a AI_Chips@Tesla.com con tres viñetas sobre los problemas técnicos más difíciles que resolviste”.

El momento del anuncio no pasó desapercibido dentro de la industria. En el marco del CES 2026, Nvidia presentó Alpamayo, un modelo de inteligencia artificial de código abierto para conducción autónoma que desafía de manera directa al software FSD (Full Self-Driving) de Tesla. Musk reaccionó a esa presentación en X, donde reconoció que resolver la “larga cola” de casos raros y extremos en la conducción es “súper difícil”, y agregó: “Sinceramente espero que tengan éxito”.

La idea de trasladar parte de la infraestructura de inteligencia artificial fuera del planeta no es nueva para Musk ni para otros líderes del sector. El propio CEO de Tesla y SpaceX, junto con otros ejecutivos de IA, ha sostenido que el futuro de los centros de datos podría estar fuera de la Tierra, dado que las redes eléctricas terrestres ya se encuentran bajo una presión creciente. Según reportó Axios, Sam Altman, CEO de OpenAI, también se mostró entusiasmado con la posibilidad de instalar centros de datos en órbita.

En este escenario, Musk cuenta con una ventaja competitiva clave frente a sus pares: el control de los vehículos de lanzamiento. De acuerdo con Axios, el empresario planea utilizar la futura salida a bolsa de SpaceX para ayudar a financiar su visión de desplegar, mediante Starship, una constelación de satélites de cómputo capaces de operar bajo luz solar constante y aprovechar energía solar las 24 horas del día.

No obstante, los desafíos técnicos son considerables. Entre los principales obstáculos se encuentra la dificultad de refrigerar sistemas de cómputo de alta potencia en el vacío del espacio, un problema aún sin solución probada a gran escala. Aun así, la idea de Tesla construyendo “computación de IA basada en el espacio” encaja con un patrón recurrente en la trayectoria de Musk: presentar conceptos que suenan inverosímiles y luego intentar llevarlos a la realidad mediante ejecución agresiva y recursos masivos.

Con Dojo3, Tesla no solo redefine su estrategia de chips, sino que también vuelve a colocar a la compañía en el centro del debate sobre el futuro de la infraestructura de inteligencia artificial. Una vez más, Musk apuesta a que el próximo gran salto tecnológico no ocurrirá en la Tierra, sino más allá de ella.

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