El uso frecuente de inteligencia artificial en el ámbito laboral sigue en aumento, aunque la adopción total comienza a mostrar señales de estancamiento. Los datos de Gallup en Estados Unidos ofrecen claves valiosas para entender qué puede ocurrir en América Latina y cómo debería prepararse el mercado laboral argentino.
El uso de inteligencia artificial en el ámbito laboral continúa avanzando, aunque no de manera uniforme ni acelerada en todos los segmentos. Así lo muestran los últimos datos de Gallup correspondientes al cuarto trimestre de 2025, que revelan una tendencia clara: quienes ya utilizan IA en su trabajo lo hacen cada vez con mayor frecuencia, pero la base total de usuarios dejó de crecer al ritmo observado en los años anteriores.
En Estados Unidos -uno de los países que aceleró la adopción-, el porcentaje de empleados que utilizan IA de manera diaria pasó del 10% al 12% entre el trimestre previo y el cierre de 2025. A su vez, el uso frecuente —definido como el empleo de herramientas de IA al menos varias veces por semana— creció tres puntos porcentuales y alcanzó al 26% de los trabajadores. Sin embargo, el universo total de empleados que usan IA al menos algunas veces al año se mantuvo estable, luego de fuertes subas registradas desde 2023. De hecho, casi la mitad de los trabajadores estadounidenses (49%) afirma no utilizar nunca IA en su rol laboral.
Este patrón, aunque medido en el mercado estadounidense, resulta especialmente relevante para América Latina y Argentina, donde la adopción tecnológica suele replicar estas dinámicas con cierto rezago y con brechas aún más marcadas entre sectores, tamaños de empresa y niveles jerárquicos.
Sectores intensivos en conocimiento, los grandes ganadores
El informe de Gallup muestra que el uso de IA es claramente mayor en industrias basadas en el conocimiento. El sector tecnológico lidera con un 77% de adopción total, de los cuales el 57% son usuarios frecuentes y el 31% usuarios diarios. Finanzas y educación superior también exhiben niveles elevados, con tasas de adopción total del 64% y 63%, respectivamente. Los servicios profesionales alcanzan un 62%, mientras que la educación primaria y secundaria (K-12) llega al 56%.
En contraste, sectores como salud, manufactura, servicios comunitarios y gobierno se ubican en niveles intermedios, con una adopción total cercana al 41%-43%. El comercio minorista aparece como el sector más rezagado, con apenas un 33% de uso total y solo un 10% de uso diario.
Para América Latina, estas cifras funcionan como un espejo amplificado. En países como Argentina, donde el tejido productivo combina un sector de servicios altamente calificado con una gran proporción de empleo informal, comercio y tareas presenciales, la brecha entre “trabajos aumentados por IA” y “trabajos desconectados de la IA” podría ser incluso más profunda.
El factor clave: roles remotos y jerarquía
Uno de los hallazgos más contundentes del estudio es la diferencia entre roles que pueden realizarse de forma remota y aquellos que no. Desde el segundo trimestre de 2023, el uso total de IA en puestos “remote-capable” pasó del 28% al 66%, mientras que el uso frecuente creció del 13% al 40%. En los roles no remotos, la adopción total apenas alcanza el 32% y el uso frecuente el 17%.
Esta diferencia es central para entender el impacto regional. En Argentina y gran parte de América Latina, la posibilidad de trabajo remoto está concentrada en sectores específicos —tecnología, finanzas, marketing, consultoría— que emplean a una minoría del total de la fuerza laboral. Esto sugiere que la IA, lejos de democratizarse automáticamente, podría profundizar desigualdades existentes si no hay políticas activas de capacitación y adopción transversal.
La brecha también es jerárquica. Según Gallup, el 69% de los líderes utiliza IA al menos algunas veces al año, frente al 55% de los managers y apenas el 40% de los colaboradores individuales. El uso frecuente entre líderes creció del 17% al 44% desde 2023, ampliando la distancia con el resto de los empleados.
Lectura estratégica para la región
Gallup señala que la principal barrera para el uso individual de IA es la falta de utilidad percibida. En otras palabras, muchos trabajadores no ven con claridad cómo aplicar estas herramientas a sus tareas cotidianas. En América Latina, este problema suele combinarse con limitaciones adicionales: menor inversión corporativa, escasa comunicación estratégica y, en algunos casos, resistencia cultural al cambio tecnológico.
Para las empresas argentinas, el mensaje es claro. La adopción de IA no puede quedar restringida a la alta dirección o a equipos aislados. Si el uso se concentra solo en líderes y roles remotos, el impacto sobre productividad será parcial y el riesgo de fragmentación interna aumentará.
El dato más relevante no es que la adopción total se haya estancado, sino que el uso se está profundizando allí donde ya existe. La IA está dejando de ser una novedad para convertirse en una ventaja competitiva concreta, pero solo para quienes saben cómo integrarla a procesos reales. En mercados como el argentino, donde la eficiencia y la competitividad son claves para sobrevivir en contextos económicos volátiles, esa diferencia puede resultar decisiva.
En definitiva, los números de Gallup anticipan un escenario que América Latina todavía está a tiempo de moldear: uno donde la inteligencia artificial puede ser una herramienta de ampliación de capacidades o un nuevo factor de desigualdad laboral. La diferencia, como muestran los datos, no está en la tecnología, sino en cómo —y para quiénes— se la pone a trabajar.

