La china Moonshot AI, respaldada por gigantes como Alibaba y HongShan, presentó Kimi K2.5, un nuevo modelo abierto y multimodal que quiere competir de igual a igual con los mejores modelos propietarios del mundo.
Con un agente de código propio, Kimi Code, la startup entra de lleno en el mercado más caliente de la IA: las herramientas para desarrolladores, hoy uno de los grandes motores de ingresos del sector.
Kimi K2.5 es el nuevo modelo open source de Moonshot AI capaz de entender texto, imágenes y video de forma nativa, gracias a un entrenamiento sobre 15 billones de tokens mixtos de contenido visual y textual. La compañía destaca que esta arquitectura lo convierte en un modelo multimodal “de nacimiento”, con un fuerte foco en tareas de programación y en la coordinación de “enjambres de agentes”, donde múltiples agentes trabajan en paralelo sobre un mismo problema.
En sus benchmarks internos, Moonshot afirma que Kimi K2.5 iguala a sus rivales propietarios y, en algunos casos, los supera.
En pruebas de programación, Kimi K2.5 supera a Gemini 3 Pro en el benchmark SWE-Bench Verified y obtiene mejores resultados que GPT 5.2 y el propio Gemini 3 Pro en SWE-Bench Multilingual, una batería de tests que mide desempeño en tareas de código complejas y en distintos idiomas. En comprensión de video, el modelo también se impone a GPT 5.2 y Claude Opus 4.5 en VideoMMMU, un benchmark diseñado para evaluar cómo los modelos razonan sobre contenido audiovisual.
Más allá de las métricas, Moonshot quiere convertir esas capacidades en productos concretos para desarrolladores. Por eso lanzó Kimi Code, una herramienta de código abierta que busca posicionarse frente a soluciones como Claude Code de Anthropic o Gemini CLI de Google. Los programadores pueden usar Kimi Code directamente desde la terminal o integrarlo con entornos de desarrollo como VSCode, Cursor y Zed, y además tienen la posibilidad de subir imágenes o videos como entrada y pedirle al sistema que genere una interfaz similar a la que aparece en pantalla.
El movimiento llega en un momento en que las herramientas de programación impulsadas por IA se consolidan como una nueva mina de oro. Estas soluciones se están convirtiendo en motores de ingresos clave para los laboratorios de inteligencia artificial, al punto de que Anthropic anunció en noviembre que Claude Code alcanzó los U$S 1.000 millones de ingresos recurrentes anuales (ARR), cifra a la que se sumaron U$S 100 millones adicionales hacia finales de 2025, según Wired.
En este contexto, Moonshot no es una simple promesa tecnológica, sino una startup en plena expansión financiera. La compañía, fundada por el exinvestigador de Google y Meta Yang Zhilin, recaudó U$S 1.000 millones en una ronda Serie B que la valoró en U$S 2.500 millones. De acuerdo con Bloomberg, el mes pasado la empresa obtuvo otros U$S 500 millones a una valuación de U$S 4.300 millones, y ya estaría buscando una nueva ronda a una valoración de U$S 5.000 millones.
Moonshot también se enfrenta a una competencia feroz en casa. Su rival chino DeepSeek prepara el lanzamiento de un nuevo modelo con fuertes capacidades de programación para el próximo mes, según adelantó The Information. En paralelo, los gigantes globales —Google, Anthropic, OpenAI y otros— siguen afinando sus propios copilotos de código, lo que convierte a Kimi K2.5 y Kimi Code en las apuestas de Moonshot para ganar relevancia en un segmento que ya demuestra que puede mover miles de millones de dólares al año.

