Anthropic y la NASA logran un hito histórico: una IA planificó un recorrido por Marte

El modelo Claude, desarrollado por Anthropic, fue utilizado por ingenieros del Jet Propulsion Laboratory para diseñar de forma autónoma una ruta de 400 metros del rover Perseverance. El experimento marca un punto de inflexión en el uso de inteligencia artificial para la exploración espacial y las futuras misiones a la Luna y Marte.

Explorar otros planetas implica, inevitablemente, trabajar en diferido. En el caso de Marte, una señal enviada desde la Tierra tarda alrededor de 20 minutos en llegar a destino, lo que vuelve imposible controlar en tiempo real cada movimiento de un rover. Por eso, desde hace décadas, cada desplazamiento sobre la superficie marciana requiere una planificación minuciosa previa. Hasta ahora, esa tarea siempre estuvo en manos humanas. Eso cambió en diciembre de 2025.

Los días 8 y 10 de diciembre de 2025, la NASA envió al rover Perseverance un conjunto de comandos muy distintos a los habituales: por primera vez en la historia, la ruta había sido planificada por una inteligencia artificial. El responsable fue Claude, el modelo desarrollado por la empresa Anthropic, que fue utilizado por ingenieros del Jet Propulsion Laboratory (JPL) para trazar un recorrido de aproximadamente 400 metros a través de un terreno rocoso en la superficie marciana.

Cuatrocientos metros pueden parecer poco —equivalen a una vuelta completa a una pista de atletismo—, pero en el contexto de la exploración espacial representan un avance significativo. Claude, el mismo sistema de IA que hoy se utiliza para redactar correos, desarrollar software o analizar finanzas empresariales, pasó a formar parte activa de la exploración de otro planeta.

Perseverance y el desafío de moverse en Marte

El rover Perseverance está operativo en Marte desde su aterrizaje en febrero de 2021. Del tamaño de un automóvil y equipado con cámaras e instrumentos científicos avanzados, su misión es estudiar la geología y el clima pasado del planeta, recolectar muestras de roca y regolito, y preparar el camino para futuras misiones humanas. Además, cumple un objetivo clave en astrobiología: explorar el cráter Jezero, de 45 kilómetros de ancho, elegido porque existen evidencias de que hace miles de millones de años contuvo agua, un elemento esencial para la vida microbiana.

Hasta ahora, cada trayecto del rover debía ser cuidadosamente diseñado por operadores humanos, que marcaban una secuencia de puntos de referencia —conocida como “breadcrumb trail”— utilizando imágenes satelitales y cámaras a bordo del propio vehículo. Una vez definido el recorrido, el plan se enviaba a Marte a través de la Deep Space Network, cubriendo una distancia de 362 millones de kilómetros entre ambos planetas.

El riesgo es alto. En 2009, el rover Spirit, antecesor de Perseverance, quedó atrapado en una trampa de arena y nunca volvió a moverse.

Cómo Claude planificó un recorrido en otro planeta

Para evaluar si la inteligencia artificial podía aliviar parte de ese trabajo manual, los ingenieros del JPL decidieron poner a prueba a Claude. El proceso no se resolvió con una sola instrucción. Antes de comenzar, el equipo recopiló años de datos, experiencia operativa e información técnica, y se los proporcionó al modelo a través de Claude Code.

Con ese contexto, Claude escribió los comandos en Rover Markup Language, un lenguaje de programación basado en XML desarrollado originalmente para misiones anteriores de exploración marciana. Utilizando sus capacidades de visión para analizar imágenes aéreas, la IA planificó el recorrido de Perseverance para los soles 1707 y 1709 —un sol equivale a un día marciano—, correspondientes al 8 y 10 de diciembre en la Tierra.

El modelo diseñó el trayecto uniendo segmentos de 10 metros, refinando los puntos de referencia de manera iterativa y evaluando su propio trabajo. Antes de enviar los comandos, los planes fueron sometidos a una simulación exhaustiva que modeló más de 500.000 variables para prever posiciones, riesgos y posibles obstáculos.

Cuando los ingenieros revisaron el resultado, solo fueron necesarias correcciones menores. En algunos tramos, imágenes a nivel del suelo —que Claude no había analizado— mostraban ondulaciones de arena que llevaron a ajustar con mayor precisión el recorrido. Aun así, el plan general se mantuvo intacto. Los comandos se enviaron a Marte y Perseverance completó el trayecto con éxito.

Según las estimaciones del JPL, el uso de Claude permitirá reducir a la mitad el tiempo necesario para planificar rutas, además de hacer los recorridos más consistentes. Menos tiempo dedicado a planificación manual implica más desplazamientos, más recolección de datos científicos y, en definitiva, un mayor conocimiento sobre Marte.

Un anticipo de la exploración espacial del futuro

El rol de Claude en la misión Perseverance es visto como una prueba inicial de capacidades que serán clave en misiones más ambiciosas. La NASA ya trabaja en el programa Artemis, que busca llevar nuevamente astronautas a la Luna y establecer una base liderada por Estados Unidos en el polo sur lunar.

En ese contexto, contar con asistentes de inteligencia artificial capaces de comprender situaciones nuevas, escribir código para operar sistemas complejos y tomar decisiones de manera autónoma será un multiplicador de capacidades. “Los sistemas de IA autónomos podrían ayudar a las sondas a explorar partes cada vez más lejanas del sistema solar”, señala el texto, anticipando misiones donde los retrasos en las comunicaciones podrían extenderse durante horas.

El recorrido de 400 metros planificado por Claude en Marte ofrece una primera señal concreta de ese futuro: un escenario en el que máquinas verdaderamente autónomas puedan adaptarse, decidir y avanzar sin esperar instrucciones humanas, allanando el camino para explorar lunas como Europa o Titán, e incluso los océanos ocultos bajo sus superficies heladas.

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