El gobierno indio lanzó un ambicioso esquema fiscal para captar cargas de trabajo de inteligencia artificial y computación en la nube desde todo el mundo. Amazon, Google y Microsoft ya comprometieron inversiones por decenas de miles de millones de dólares, mientras el país busca consolidarse como un hub tecnológico global.
India decidió jugar fuerte en la carrera global por la infraestructura de inteligencia artificial (IA). En el marco de su presupuesto federal anual, el gobierno anunció un régimen de impuestos cero hasta 2047 para proveedores extranjeros de servicios cloud que operen cargas de trabajo desde centros de datos ubicados en el país y vendan esos servicios fuera de sus fronteras. La medida apunta a atraer inversiones masivas en capacidad de cómputo, en un contexto de creciente demanda global impulsada por la expansión de la IA generativa.
El anuncio fue realizado por la ministra de Finanzas, Nirmala Sitharaman, quien explicó ante el Parlamento que los ingresos provenientes de servicios cloud exportados desde India estarán exentos de impuestos. En cambio, las ventas a clientes locales deberán canalizarse a través de revendedores incorporados en el país y tributar de manera doméstica. El presupuesto también introduce un esquema de “safe harbor” del 15% sobre costos para operadores indios de centros de datos que presten servicios a entidades extranjeras vinculadas.
La iniciativa llega en un momento clave: gigantes tecnológicos de Estados Unidos como Amazon, Google y Microsoft compiten por expandir su infraestructura global para sostener el crecimiento exponencial de los modelos de IA, y India emerge como una alternativa estratégica frente a Estados Unidos, Europa y otros mercados asiáticos. El país ofrece una combinación atractiva de talento en ingeniería, demanda interna en expansión y un entorno regulatorio cada vez más alineado con las necesidades del sector tecnológico.
Las cifras ya reflejan ese interés. En octubre, Google anunció una inversión de U$S 15.000 millones para desarrollar un hub de inteligencia artificial y ampliar su infraestructura de centros de datos en India, el mayor compromiso de la compañía en el país hasta la fecha, tras haber invertido U$S 10.000 millones en 2020. Microsoft, por su parte, comunicó en diciembre planes para invertir U$S 17.500 millones hasta 2029, destinados a nuevos data centers, infraestructura tecnológica y programas de capacitación en IA y cloud computing.
Amazon tampoco se quedó atrás. En diciembre, la compañía informó que destinará U$S 35.000 millones adicionales en India hasta 2030, elevando su compromiso total a cerca de U$S 75.000 millones, con foco tanto en comercio electrónico como en servicios en la nube a través de AWS.
El impulso no se limita a empresas extranjeras. El sector local de centros de datos también acelera su expansión. En noviembre, Digital Connexion —una empresa conjunta respaldada por Reliance Industries, Brookfield Asset Management y Digital Realty Trust— anunció una inversión de U$S 11.000 millones para desarrollar un campus de centros de datos enfocado en IA, con capacidad de 1 gigavatio, en el estado de Andhra Pradesh. El proyecto, que ocupará unas 400 acres en la ciudad de Visakhapatnam, es uno de los más grandes anunciados en India. En paralelo, el Grupo Adani comunicó en diciembre que planea invertir hasta U$S 5.000 millones junto a Google en un proyecto de centros de datos de IA en el país.
Sin embargo, el crecimiento no está exento de desafíos. La disponibilidad irregular de energía, los altos costos eléctricos y la escasez de agua representan obstáculos relevantes para una industria intensiva en recursos como la de la inteligencia artificial. Estas limitaciones podrían ralentizar la construcción de nuevos centros de datos y encarecer su operación.
Para Rohit Kumar, socio fundador de la consultora de políticas públicas y tecnología The Quantum Hub, el mensaje del gobierno es claro. “Los anuncios sobre centros de datos indican que están siendo tratados como un sector estratégico, y no simplemente como infraestructura de back-end”, afirmó. Según Kumar, el nuevo enfoque podría atraer más inversión privada y reforzar la posición de India como un hub regional de datos y cómputo, aunque advirtió que persisten desafíos de ejecución vinculados al acceso a energía, tierras y aprobaciones a nivel estatal.
Sagar Vishnoi, cofundador y director del think tank Future Shift Labs, aportó otra dimensión al análisis. Señaló que la capacidad energética de los centros de datos en India podría superar los 2 gigavatios en 2026, frente a poco más de 1 gigavatio actual, y multiplicarse por más de cinco hasta superar los 8 gigavatios en 2030, impulsada por inversiones superiores a U$S 30.000 millones. No obstante, Vishnoi sostuvo que permitir que las grandes tecnológicas extranjeras operen con ganancias libres de impuestos hasta 2047 representa “una apuesta estratégica por el Big Tech global”, incluso cuando India podría desarrollar sus propios campeones tecnológicos en las próximas dos décadas.
El presupuesto también reforzó incentivos para profundizar el rol del país en la fabricación de electrónica y semiconductores. El gobierno lanzará una segunda fase de la India Semiconductor Mission, orientada a producir equipos y materiales, desarrollar propiedad intelectual local de chips y fortalecer la cadena de suministro. Además, se incrementó el presupuesto del Electronics Component Manufacturing Scheme a U$S 4.360 millones, desde U$S 2.500 millones, tras superar ampliamente los objetivos iniciales de inversión.
En conjunto, las medidas reflejan la ambición de India de posicionarse como un polo global de infraestructura tecnológica, desde la inteligencia artificial y el cloud computing hasta la fabricación de componentes críticos. El desafío, coinciden los analistas, será convertir los incentivos fiscales en liderazgo sostenible en la era de la IA.

