La salida de dos cofundadores en menos de 24 horas deja a xAI con solo seis de los doce miembros originales de su equipo inicial. Mientras Elon Musk acelera sus planes y la empresa se prepara para salir a bolsa, la fuga de talento plantea dudas sobre el futuro de Grok y la capacidad del laboratorio para competir con OpenAI y Anthropic.
La startup de inteligencia artificial xAI, fundada por Elon Musk como su gran apuesta para competir en la carrera global de modelos fundacionales, atraviesa un momento delicado. Con la salida reciente de dos cofundadores clave, la compañía ya perdió exactamente a la mitad de su equipo fundador, una señal que comienza a generar inquietud en el ecosistema tecnológico y financiero.
El lunes por la noche, Yuhuai Wu, conocido como Tony Wu, anunció públicamente su salida de xAI. “Es hora de mi próximo capítulo”, escribió en una publicación nocturna en X. “Es una era llena de posibilidades: un equipo pequeño armado con IAs puede mover montañas y redefinir lo que es posible”, agregó el cofundador, sin hacer referencia directa a conflictos internos.
Menos de 24 horas después, el martes por la tarde, otro golpe sacudió al laboratorio. Jimmy Ba, también cofundador de xAI y quien reportaba directamente a Musk, confirmó su salida con un mensaje igualmente cordial. “Un enorme agradecimiento a @elonmusk por reunirnos en este viaje increíble. Muy orgulloso de lo que el equipo de xAI ha hecho y seguirá haciendo, y continuaré cerca como amigo del equipo”, escribió en X.
Una tendencia que se acelera
Tomadas de manera aislada, ambas salidas podrían leerse como anuncios típicos de la industria tecnológica. Sin embargo, en conjunto forman parte de un patrón cada vez más difícil de ignorar. De los 12 integrantes del equipo fundador original de xAI, seis ya abandonaron la compañía, y cinco de esas salidas ocurrieron en el último año.
El proceso comenzó a mediados de 2024, cuando el responsable de infraestructura, Kyle Kosic, dejó xAI para sumarse a OpenAI. En febrero de 2025 fue el turno de Christian Szegedy, un investigador con pasado en Google. En agosto del mismo año, Igor Babuschkin se fue para fundar su propia firma de venture capital. Más recientemente, el mes pasado, Greg Yang, ex ejecutivo de Microsoft, anunció su salida citando problemas de salud.
Según distintas fuentes cercanas a la compañía, todas las desvinculaciones se produjeron en buenos términos. Después de casi tres años de trabajo intenso, no resulta extraño que algunos fundadores decidan iniciar nuevos proyectos, especialmente en un contexto donde el financiamiento para startups de inteligencia artificial sigue siendo abundante y competitivo.
Elon Musk, presión y oportunidades
El contexto también juega un papel clave. Elon Musk es conocido por su estilo de liderazgo exigente, y la presión dentro de xAI no hizo más que crecer tras la adquisición de la compañía por parte de SpaceX. A eso se suma un factor económico no menor: con una oferta pública inicial (IPO) prevista para los próximos meses, todos los involucrados podrían enfrentar un importante evento de liquidez.
Para investigadores senior y cofundadores, este escenario representa una oportunidad ideal para levantar capital y lanzar nuevos emprendimientos propios, aprovechando el actual entusiasmo del mercado por la inteligencia artificial.
Tensiones técnicas y productos bajo la lupa
Sin embargo, no todas las razones detrás de las salidas parecen ser tan armónicas. El principal producto de xAI, el chatbot Grok, atravesó en los últimos meses una serie de episodios polémicos. El sistema mostró comportamientos erráticos y señales de posible manipulación interna, situaciones que habrían generado fricciones dentro del equipo técnico.
A esto se sumaron cambios recientes en las herramientas de generación de imágenes de xAI, que derivaron en una avalancha de deepfake pornográfico en la plataforma. El episodio no solo afectó la reputación de la empresa, sino que también comenzó a generar consecuencias legales reales, aunque todavía de evolución lenta.
Un momento crítico para xAI
Más allá de las causas específicas, el impacto acumulado de estas salidas resulta difícil de minimizar. xAI todavía tiene un largo camino por recorrer, y una IPO implicará un nivel de escrutinio público y regulatorio muy superior al que enfrentó hasta ahora.
Al mismo tiempo, Musk ya impulsa planes ambiciosos, como el desarrollo de centros de datos orbitales, lo que eleva aún más la presión sobre el equipo restante. La competencia tampoco da tregua: los modelos de OpenAI y Anthropic avanzan a gran velocidad, y si Grok no logra mantenerse a la par, el atractivo de xAI ante los inversores podría verse afectado.
En este contexto, el mensaje es claro. Con apuestas cada vez más grandes y un mercado extremadamente competitivo, xAI necesita retener todo el talento en inteligencia artificial que pueda. La salida de la mitad de su equipo fundador no es solo una anécdota corporativa: es una señal de alerta en uno de los momentos más decisivos de su historia.

