Mustafa Suleyman de Microsoft define la carrera por la AGI con su “Superinteligencia Humanista”

El gigante tecnológico tiene una visión distinta en el laboratorio de superinteligencia tras renegociar su acuerdo con OpenAI a fines de 2025. Con Mustafa Suleyman al frente, la compañía promete modelos más seguros y “subordinados a los humanos” en una competencia global cada vez más costosa.

Microsoft dio un paso estratégico en la carrera por la inteligencia artificial avanzada al anunciar el lanzamiento de su iniciativa de “Superinteligencia Humanista”. El proyecto es liderado por Mustafa Suleyman, actual director de IA de la compañía, quien confirmó la decisión en una entrevista con Axios y en una publicación oficial.

El movimiento se produce tras la renegociación del acuerdo entre Microsoft y OpenAI, que anteriormente limitaba contractualmente al gigante del software en el desarrollo de inteligencia artificial general (AGI). Esa restricción impedía a Microsoft construir sistemas que igualaran o superaran la inteligencia humana en múltiples disciplinas, aunque sí podía desarrollar modelos de lenguaje más pequeños y algoritmos para imágenes y voz.

Ahora, con el nuevo marco, la compañía busca ponerse al día en una carrera que no solo es tecnológicamente compleja, sino también extraordinariamente costosa.

Un nuevo laboratorio y un giro conceptual

Suleyman encabezará el equipo de Superinteligencia de IA de Microsoft (MAI), acompañado por Karén Simonyan, científica jefa de IA de la empresa, y otros investigadores clave. Según explicó, el foco será construir modelos de frontera más seguros y centrados en el ser humano.

“Definitivamente estamos ampliando el equipo y buscando personas con capacidades de investigación más fundamentales”, afirmó Suleyman.

El ejecutivo marcó una diferencia conceptual respecto de otras iniciativas del sector: “El proyecto de superinteligencia tiene que consistir en diseñar una IA que esté subordinada a los humanos y que los mantenga en la cima de la cadena alimentaria”, declaró. En su blog fue aún más contundente: “Los humanos importan más que la IA”.

Tanto la AGI como la superinteligencia se refieren, en términos generales, a sistemas capaces de igualar o superar la inteligencia humana en una amplia gama de disciplinas. Sin embargo, Suleyman rechaza la narrativa de una “carrera” desenfrenada hacia ese objetivo.

Tiempos largos y autosuperación recursiva

El nuevo Laboratorio de Superinteligencia no entregará resultados inmediatos. “Creo que todavía pasarán uno o dos años antes de que el equipo de superinteligencia produzca modelos de frontera”, explicó en la entrevista.

Suleyman describió la iniciativa como “un esfuerzo más amplio y profundamente humano para mejorar nuestras vidas y perspectivas futuras”, alejándose del enfoque puramente competitivo.

No obstante, reconoció la complejidad técnica y estratégica del desafío. “Es difícil de gestionar”, admitió, al referirse a decisiones como cuándo permitir que los sistemas de IA aprendan por sí mismos. La autosuperación recursiva (RSI), donde los sistemas mejoran su propio rendimiento, es vista como clave para avances significativos, aunque conlleva riesgos evidentes. “La realidad es que las mejoras en el rendimiento provendrán de una autosuperación recursiva, y también estamos buscando RSI, y deberíamos hacerlo”.

Competencia global y presión geopolítica

El anuncio de Microsoft se inscribe en un tablero global altamente competitivo. Empresas como Anthropic, Google y Meta, así como Safe Superintelligence, la nueva firma fundada por Ilya Sutskever, persiguen ambiciones similares. A esto se suman múltiples instituciones en China que también avanzan en la materia.

El miércoles, Jensen Huang, CEO de Nvidia, advirtió que China está en camino de ganar la carrera de la IA, subrayando la dimensión geopolítica del debate.

En este contexto, el énfasis de Microsoft en seguridad y control humano se produce en un entorno regulatorio que, según el análisis, se está alejando de esas prioridades. El riesgo es evidente: un enfoque con mayores salvaguardas podría resultar más costoso o menos eficiente frente a competidores que opten por reducir restricciones.

Aceleracionismo con límites

Lejos de adoptar una postura conservadora o alarmista, Suleyman reivindicó una visión optimista. “Somos aceleracionistas”, sostuvo. “Creemos firmemente en el poder de la ciencia y la tecnología para hacer del mundo un lugar mejor. Y queremos que avance lo más rápido posible, pero no puede estar sujeto a restricciones”.

La frase resume la tensión que atraviesa hoy a la industria: avanzar rápido, pero sin perder el control. En esa delgada línea, Microsoft busca posicionarse como un actor que no solo compite por potencia, sino también por legitimidad.

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