El patrón 3-6-9 de Tesla: tres voces, seis semanas y un día nueve que predicen el fin de la era humana en la oficina

En menos de dos meses, una renuncia clave y datos de Epoch AI confirmaron que la inteligencia artificial rompió todas las proyecciones históricas, achicando la ventana de oportunidad: dejar de verla como una curiosidad y dominar su lógica es la única forma de mantenerse relevante en el mercado hoy.

2026 apenas arrancó y ya acumula señales que, por separado, podrían parecer anécdotas. Juntas, cuentan una historia que conviene escuchar. El lunes 26 de enero, el CEO de uno de los laboratorios de IA más importantes del mundo publicó un mapa de riesgos civilizatorios. Otro lunes, el 9 de febrero, su jefe de seguridad renunció diciendo que «el mundo está en peligro». El mismo día, un emprendedor de IA publicó un artículo que superó los 80 millones de vistas advirtiendo que su propio trabajo técnico ya fue reemplazado. Tres voces, tres posiciones distintas, y una misma conclusión en menos de seis semanas de comenzado el año.

Me inicié activamente en el mundo de la IA el 2 de septiembre de 2022, al leer un artículo en el New York Times que contaba cómo Jason Allen, una persona sin formación artística, había ganado un concurso de pintura digital en Colorado con una imagen generada por IA. Los artistas estaban furiosos. Ese día comprendí algo simple: si no empezaba a estudiar inteligencia artificial ese mismo día, tarde o temprano me iba a tocar a mí.

AI-Generated Art Won a Prize. Artists Aren’t Happy.

Hoy, tres años y medio después, las señales dejaron de ser sutiles.

Tres voces una misma conclusión

El 26 de enero, Dario Amodei, CEO y co-fundador de Anthropic, publicó «The Adolescence of Technology», un ensayo de 20.000 palabras donde define lo que viene y da un ejemplo de «un país de genios en un datacenter»: 50 millones de entidades más inteligentes que cualquier Nobel, operando 10 a 100 veces más rápido que humanos. Predice que la IA desplazará el 50% de los empleos de oficina de nivel inicial en 1 a 5 años — y muchos en la industria creen que es conservador. Usa una metáfora de la película Contact de Sagan: La protagonista, una astrónoma que detecta la primera señal de radio de una civilización extraterrestre, es entrevistada por un panel internacional que evalúa si ella debería representar a la humanidad en el primer contacto. Le preguntan: «Si pudieras hacerles una sola pregunta, ¿cuál sería?» Ella responde: «Les preguntaría: ¿cómo lo hicieron? ¿Cómo evolucionaron, cómo sobrevivieron esta adolescencia tecnológica sin destruirse?»​

Amodei usa esa metáfora porque cree que la humanidad está exactamente en ese momento: somos una especie adolescente que está recibiendo un poder enorme (la IA) sin saber si tiene la madurez para no destruirse con él

El 9 de febrero, dos cosas pasaron el mismo día. Primero, Matt Shumer, CEO y co-fundador de OthersideAI (HyperWrite), publicó «Something Big Is Happening», un artículo que ya superó los 80 millones de vistas en X. Su tesis: estamos en la fase de «esto parece exagerado» de algo mucho más grande que el Covid. Shumer cuenta que el 5 de febrero, con el lanzamiento simultáneo de GPT-5.3 Codex y Opus 4.6, ya no es necesario para el trabajo técnico de su propio empleo: describe lo que quiere, se va cuatro horas, y vuelve a encontrar el producto terminado y testeado por la propia IA.​

El mismo día renunció Mrinank Sharma, jefe del Safeguards Research Team de Anthropic, el equipo de seguridad de uno de los modelos de IA más avanzados del mundo, y empleado directo de Amodei. Su carta no habla de otro empleo. Dice que «el mundo está en peligro» y que «estamos acercándonos a un umbral donde nuestra sabiduría debe crecer en igual medida que nuestra capacidad de afectar el mundo». Lo más inquietante: «He visto repetidamente lo difícil que es dejar que nuestros valores gobiernen nuestras acciones… enfrentamos presiones constantes para dejar de lado lo que más importa».​​

Los datos que lo confirman: el quiebre de Epoch AI

Estas tres narrativas podrían ser opiniones. Pero hay datos duros que las respaldan, publicados el 23 de diciembre de 2025 por Epoch AI.

El Epoch Capabilities Index (ECI) funciona como un «termómetro general» de la IA: combina más de 37 pruebas diferentes en una sola escala para medir qué tan capaces son los modelos. Lo que encontraron es un quiebre claro: antes de abril de 2024, la IA mejoraba a ~8 puntos por año. Después, saltó a ~15.5 puntos por año — casi el doble de velocidad, con un factor de aceleración de 1.85x. La causa: la aparición de modelos de razonamiento y el uso intensivo de aprendizaje por refuerzo.

El METR Time Horizon mide algo aún más concreto: cuánto tiempo de trabajo autónomo puede completar una IA sin ayuda humana. Como se ve en el gráfico, la tendencia histórica venía creciendo a 3.6x por año. Pero a partir de 2024, la curva se quiebra y acelera a 6.1x por año. Hace un año la IA completaba tareas de ~10 minutos sola. Hoy llega a casi 5 horas. Si la tendencia continúa, serán días enteros para fines de 2026.

Y esos datos ni siquiera incluyen los modelos del 5 de febrero que Shumer describe como «una era diferente».​ Ya que en el documento técnico de uno de esos modelos, el GPT-5.3 Codex de OpenAI, dice: «es nuestro primer modelo que ha sido fundamental para su propia creación. El equipo de Codex utilizó las primeras versiones para depurar su propio entrenamiento, gestionar su propia implementación y diagnosticar los resultados de las pruebas y evaluaciones». Una IA construyendo otra IA en un loop sin límites.

¿Qué significa esto para vos?

Shumer lo dice sin filtro: «La respuesta honesta es que nada que se pueda hacer en una computadora es seguro a mediano plazo. Si tu trabajo ocurre en una pantalla si lo central de lo que haces es leer, escribir, analizar, decidir, comunicar a través de un teclado, la IA viene por una parte significativa de él».​

¿Va a replicar la IA la empatía humana profunda? ¿Va a reemplazar la confianza construida en años de relación? Como Shumer yo no lo sé. Quizás no. Pero como señala Shumer, ya hay gente que recurre a la IA para soporte emocional, para consejos, para compañía, y esa tendencia solo va a crecer.​

Ahora la otra cara, y acá está la clave: «La persona que entra a una reunión y dice ‘usé IA para hacer este análisis en una hora en vez de tres días’ va a ser la más valiosa de la sala. No eventualmente. Ahora mismo». Esa ventana no va a durar mucho. Cuando todos lo descubran, la ventaja desaparece.​

Yo siempre tomé la postura de que todo el mundo debe tener una base de conocimiento sobre IA. Repito esta frase cada vez que puedo: «En los inicios de los 2000 te pedían Word, Excel, Internet y email; hoy te van a pedir herramientas de IA, y sobre todo, que sepas escribir prompts.» Pero ojo: muchos «expertos» te venden listas de prompts como si fueran recetas mágicas. Lo que realmente tenés que aprender es cómo «razona» la IA y las técnicas que hay detrás: One Shot, Chain of Thought, las partes que componen un prompt, la importancia de la ventana de contexto, los formatos (JSON, XML, Markdown). Nada es ciencia infusa, pero sí requiere que practiques y estudies. ¿Por qué hay que saber prompt?. Porque cada frase que se escribe como lo que se recibe tiene un costo, o sea, tenés que minimizar las iteraciones con la IA y obtener la mejor respuesta. Si querés saber más en este artículo te lo explicamos.

Un CEO que mapea los riesgos. Un emprendedor que ya perdió su trabajo técnico ante la IA. Un investigador de seguridad que abandona el barco. Tres posiciones distintas, menos de seis semanas, y una misma conclusión en un día. Los datos de Epoch AI les dan la razón: la curva se quebró y aceleró.

La pregunta ya no es si la IA va a cambiar tu trabajo. La pregunta es si cuando te toque, ya vas a estar listo.

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