El nuevo documental dirigido por Daniel Roher y Charlie Tyrell reúne a los principales líderes de la inteligencia artificial junto a referentes críticos del sector para debatir riesgos existenciales, promesas tecnológicas y el futuro de la humanidad. Con estreno en cines el 27 de marzo, la película combina entrevistas, animación y una narrativa personal que convierte el debate sobre la IA en una cuestión íntima y urgente.
La inteligencia artificial ya no es solo un tema técnico o corporativo: es una discusión cultural, política y existencial. Ese es el eje de “The AI Doc: Or How I Became an Apocaloptimist”, el nuevo documental de Focus Features dirigido por el ganador del Oscar Daniel Roher (“Navalny”) junto a Charlie Tyrell (“My Dead Dad’s Porno Tapes”), que acaba de lanzar su tráiler oficial tras su estreno mundial en el Festival de Cine de Sundance en enero y antes de su presentación en SXSW.
La película parte de una pregunta directa: ¿qué es la IA? Pero lejos de limitarse a una definición técnica, el film construye un mosaico de voces que incluye a los principales CEOs del sector y a algunos de sus críticos más influyentes. Roher se sienta frente a Sam Altman, CEO de OpenAI; Demis Hassabis, líder de Google DeepMind; y Dario Amodei, CEO de Anthropic. A ellos se suman figuras como Tristan Harris y Aza Raskin, cofundadores del Center for Humane Technology, y Dan Hendrycks, director del Center for AI Safety.
El resultado es un cruce de visiones entre optimistas, pesimistas y realistas. En uno de los momentos más inquietantes, un experto relata que alguien que trabaja en el área de riesgos de la IA sostiene que sus hijos “no llegarán a la escuela secundaria”. Otro entrevistado habla directamente del posible “exterminio abrupto” de la humanidad. Las declaraciones reflejan hasta qué punto el debate sobre la inteligencia artificial se mueve entre la disrupción productiva y el riesgo existencial.
Una historia personal en medio del debate global
Más allá del desfile de líderes tecnológicos y especialistas en seguridad, el documental construye una narrativa personal. Roher aparece en cámara durante todo el proceso, relatando su propia historia: se enamora de una colega cineasta, se casa y se prepara para recibir a un hijo. La inminente paternidad lo enfrenta con una pregunta concreta: ¿será el mundo un lugar seguro para criar a un niño en la era de la IA?
Esa dimensión íntima transforma la película en algo más que una sucesión de entrevistas. El documental incorpora animación stop-motion para ilustrar conceptos complejos y combina noticias de archivo, bocetos coloridos dibujados por el propio Roher y una estética visual que, según la crítica Caryn James de The Hollywood Reporter, funciona como “un caleidoscopio, un flujo constante de noticias de archivo, bocetos coloridos dibujados por Roher, animación y un desfile de expertos, fotografiados con luces y cámaras a plena vista”. La reseña señala que el ritmo es “hiperactivo”, como si los directores evitaran deliberadamente caer en la monotonía de una película basada en “cabezas parlantes”.
Un elenco de productores con sello Oscar
El proyecto cuenta con un equipo de producción de alto perfil. Participan los equipos ganadores del Oscar de “Everything Everywhere All at Once”, incluidos Daniel Kwan y Jonathan Wang, así como los productores de “Navalny”: Shane Boris, Diane Becker y Ted Tremper. Esa combinación refuerza la ambición del documental de trascender el nicho tecnológico y posicionarse como una obra cultural de alcance global.
La película llegará a los cines el 27 de marzo, bajo el sello de Focus Features, en un contexto donde la inteligencia artificial atraviesa desde el desarrollo empresarial hasta la regulación política y la seguridad nacional.
El debate estratégico detrás de la narrativa
Para el mundo de los negocios y la tecnología, “The AI Doc” funciona como un espejo del momento actual del sector. Las voces de Altman, Hassabis y Amodei representan a compañías que lideran la carrera por modelos cada vez más potentes. Del otro lado, Harris, Raskin y Hendrycks encarnan la preocupación por los impactos sociales y los riesgos sistémicos.
El documental no ofrece respuestas definitivas, pero sí expone con crudeza la tensión central de esta era: la IA como motor de progreso sin precedentes y, al mismo tiempo, como una tecnología capaz de alterar de manera irreversible la estructura económica, política y humana del planeta.
En esa dualidad —entre el apocalipsis y el optimismo— Roher acuña su propio término: “apocaloptimista”. Una síntesis que resume el estado de ánimo de una industria que avanza a velocidad récord mientras intenta descifrar si está construyendo la herramienta más poderosa de la historia o abriendo la puerta a un riesgo imposible de controlar.

