Google lanza una advertencia al ecosistema emprendedor: dos tipos de startups en peligro

Darren Mowry, vicepresidente global de startups de Google, aseguró que los “LLM wrappers” y los agregadores de modelos enfrentan un futuro incierto. La industria entra en una nueva etapa donde ya no alcanza con construir sobre modelos existentes.


El boom de la inteligencia artificial generativa creó startups a un ritmo vertiginoso. Sin embargo, mientras el mercado comienza a madurar, Google encendió una señal de alerta para parte del ecosistema emprendedor.

Darren Mowry, vicepresidente que lidera la organización global de startups de Google —incluyendo iniciativas vinculadas a Google Cloud, DeepMind y Alphabet— afirmó que dos modelos de negocio que fueron tendencia en 2024 podrían no sobrevivir en la nueva fase de la industria: los LLM wrappers y los agregadores de inteligencia artificial.

Durante su participación en el podcast Equity, Mowry fue directo:

“Si realmente estás contando con que el modelo de backend haga todo el trabajo y prácticamente estás usando ese modelo como marca blanca, la industria ya no tiene mucha paciencia para eso”.

El problema de las startups que sólo “envuelven” modelos

Los llamados LLM wrappers son startups que construyen productos utilizando modelos fundacionales existentes —como GPT, Claude o Gemini— agregando principalmente una interfaz o experiencia de usuario para resolver tareas específicas.

Ejemplos típicos incluyen aplicaciones educativas basadas en IA o herramientas verticales que utilizan modelos existentes sin desarrollar tecnología propia profunda.

Según Mowry, el problema es la falta de diferenciación real.

“Si sólo estás construyendo una propiedad intelectual muy superficial alrededor de Gemini o GPT-5, eso indica que no te estás diferenciando”.

El ejecutivo sostuvo que las startups necesitan construir “fosos defensivos profundos y amplios”, ya sea mediante diferenciación horizontal o especialización extrema en un mercado vertical, para poder “progresar y crecer”.

Dentro de los ejemplos que sí podrían sostenerse mencionó casos como Cursor, asistente de programación impulsado por GPT, o Harvey AI, especializado en servicios legales con inteligencia artificial, donde existe integración profunda con workflows profesionales.

El mensaje implícito es claro: la era en la que bastaba colocar una interfaz sobre un modelo y lanzar un producto —especialmente tras la apertura de la tienda de ChatGPT a mediados de 2024— llegó a su fin.

Agregadores de IA: el negocio que Google recomienda evitar

La segunda categoría bajo advertencia son los agregadores de modelos de IA, empresas que ofrecen acceso a múltiples modelos desde una única interfaz o API.

Plataformas como Perplexity o OpenRouter permiten enrutar consultas entre distintos modelos y ofrecen capas de orquestación, monitoreo o gobernanza.

Pero Mowry fue aún más contundente:

“Manténganse fuera del negocio de agregadores”.

Según el ejecutivo, estos emprendimientos enfrentan un problema estructural: los usuarios ya no buscan sólo acceso a múltiples modelos, sino propiedad intelectual propia que garantice que la IA elegida sea la correcta según la necesidad del cliente.

En otras palabras, el valor ya no está en conectar modelos, sino en saber cuándo y cómo utilizarlos mejor que otros.

Un paralelismo con el nacimiento del cloud

Mowry, con décadas de experiencia en computación en la nube tras haber trabajado en AWS, Microsoft y luego en Google Cloud, comparó la situación actual con los primeros años del cloud computing entre finales de los 2000 y comienzos de los 2010.

En ese momento surgieron numerosas startups que revendían infraestructura de Amazon Web Services ofreciendo soporte, facturación consolidada o herramientas adicionales.

Pero cuando Amazon desarrolló sus propias soluciones empresariales y los clientes aprendieron a gestionar la nube directamente, la mayoría desapareció.

Sólo sobrevivieron aquellas compañías que añadieron servicios reales, como seguridad, migración o consultoría DevOps.

Para Mowry, los agregadores de IA enfrentan hoy una presión similar: a medida que los propios proveedores de modelos amplían funcionalidades empresariales, los intermediarios pierden margen y relevancia.

Dónde sí ve oportunidades Google

A pesar de las advertencias, el ejecutivo se mostró optimista sobre otras áreas del ecosistema.

Destacó el crecimiento del fenómeno conocido como “vibe coding” y las plataformas para desarrolladores, que tuvieron un año récord en 2025. Startups como Replit, Lovable y nuevamente Cursor —todas clientes de Google Cloud según Mowry— lograron fuerte inversión y adopción de mercado.

También anticipa un crecimiento sostenido en soluciones direct-to-consumer, especialmente aquellas que ponen herramientas avanzadas de IA directamente en manos de usuarios finales. Como ejemplo mencionó el potencial de estudiantes de cine y televisión utilizando Veo, el generador de video con IA de Google, para producir contenidos audiovisuales.

Más allá de la inteligencia artificial, Mowry señaló que sectores como biotecnología y climate tech están viviendo un momento particularmente fuerte, impulsado por inversión de venture capital y por el acceso sin precedentes a grandes volúmenes de datos.

Las startups pueden crear valor “de maneras que nunca hubiéramos podido antes”, afirmó.

El fin de la primera ola de la IA

La advertencia de Google marca un cambio de ciclo. La primera fase de la inteligencia artificial generativa estuvo dominada por la velocidad: lanzar productos rápido sobre modelos existentes.

La segunda fase, que comienza ahora, parece exigir algo diferente: tecnología propia, diferenciación real y modelos de negocio sostenibles.

Para miles de emprendedores de IA, el tablero competitivo acaba de redefinirse. Y esta vez, no alcanzará con construir sobre la inteligencia artificial de otros. Habrá que aportar inteligencia propia.

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