La compañía liderada por Jensen Huang volvió a marcar máximos históricos impulsada por la demanda global de inteligencia artificial. Data centers, GPUs y alianzas estratégicas consolidan a Nvidia como el corazón económico de la nueva infraestructura digital.
La economía global de la inteligencia artificial ya tiene un gran ganador: Nvidia, claro, no es sorpresa.
El fabricante de chips y actual empresa más valiosa del mundo volvió a presentar resultados récord, confirmando que el crecimiento de la IA no solo continúa, sino que acelera.
Durante su último trimestre fiscal, la compañía reportó ingresos por U$S 68.000 millones, un salto del 73% interanual, impulsado casi exclusivamente por la demanda de infraestructura para inteligencia artificial.
El dato más revelador: U$S 62.000 millones provinieron del negocio de centros de datos, el segmento que hoy define el futuro tecnológico global.
La explosión del “token economy”
El CEO de Nvidia, Jensen Huang, explicó el fenómeno con una frase que resume el momento actual del sector:
“La demanda de tokens en el mundo se volvió completamente exponencial. Incluso nuestras GPUs de seis años que están en la nube están totalmente utilizadas y los precios están subiendo”.
La afirmación refleja un cambio estructural: la inteligencia artificial ya no es un experimento tecnológico sino una infraestructura económica crítica.
Dentro del negocio de data centers, Nvidia detalló por primera vez la composición de ingresos:
- U$S 51.000 millones provinieron de compute (principalmente GPUs).
- U$S 11.000 millones correspondieron a networking y tecnologías como NVLink.
En el acumulado anual, la compañía alcanzó ingresos totales por U$S 215.000 millones, consolidando el mayor ciclo de crecimiento en la historia de la industria de semiconductores.
China sigue siendo una incógnita estratégica
A pesar de que el gobierno de Estados Unidos flexibilizó recientemente algunas restricciones de exportación, Nvidia confirmó que no registró ingresos provenientes de chips vendidos a China durante el período.
La CFO Colette Kress explicó la situación:
“Aunque pequeñas cantidades de productos H200 para clientes con base en China fueron aprobadas por el gobierno estadounidense, todavía no generaron ingresos y no sabemos si se permitirán importaciones hacia China”.
Kress también advirtió sobre la creciente competencia local:
“Nuestros competidores en China, fortalecidos por recientes salidas a bolsa, están progresando y tienen potencial para alterar la estructura global de la industria de IA en el largo plazo”.
La referencia apunta al avance de fabricantes chinos como Moore Threads, que buscan construir un ecosistema tecnológico independiente frente a las restricciones occidentales.
La posible inversión en OpenAI y el mapa de alianzas
Durante la llamada con inversores, Huang también abordó uno de los movimientos más observados del sector: la posible inversión de Nvidia en OpenAI, reportada en U$S 30.000 millones.
El CEO confirmó avances, aunque sin garantías finales:
“Seguimos trabajando con OpenAI hacia un acuerdo de asociación. Creemos que estamos cerca”.
Sin embargo, documentos presentados ante la U.S. Securities and Exchange Commission remarcaron que no existe seguridad de que la inversión finalmente se concrete.
Nvidia, además, destacó su red de alianzas estratégicas con actores centrales del ecosistema de inteligencia artificial, incluyendo:
- Anthropic
- Meta
- xAI
La estrategia muestra que Nvidia no compite directamente en modelos de IA, sino que busca posicionarse como el proveedor indispensable de infraestructura para todos los jugadores.
El debate sobre el capex: ¿burbuja o nueva economía?
Uno de los principales interrogantes del mercado es si el gigantesco gasto en infraestructura tecnológica —el llamado capex de IA— puede sostenerse en el tiempo.
Huang respondió con una tesis contundente:
“En este nuevo mundo de la IA, el cómputo es ingreso. Sin cómputo no hay forma de generar tokens. Sin tokens no hay forma de crecer en ingresos”.
El ejecutivo sostuvo que la industria ya atravesó el punto de inflexión:
“Hemos llegado al punto de inflexión y ahora estamos generando tokens rentables, productivos para los clientes y también rentables para los proveedores de servicios cloud”.
El concepto redefine la lógica económica del sector tecnológico: la potencia computacional deja de ser un costo operativo para transformarse directamente en una fuente de facturación.
Nvidia y la consolidación del poder infraestructural
Los resultados confirman una tendencia cada vez más evidente: la inteligencia artificial se está convirtiendo en una economía basada en infraestructura.
Mientras startups y gigantes tecnológicos compiten por modelos más avanzados, Nvidia controla el recurso más escaso del nuevo ciclo tecnológico: capacidad de cómputo.
El hecho de que incluso GPUs lanzadas hace seis años continúen totalmente utilizadas muestra que la oferta global todavía no alcanza para cubrir la demanda.
Esto explica por qué los hyperscalers, empresas tecnológicas y gobiernos continúan anunciando inversiones multimillonarias en data centers y chips aceleradores.
La conclusión implícita es clara: la revolución de la inteligencia artificial no está siendo liderada únicamente por software o modelos generativos, sino por quienes construyen los cimientos físicos del ecosistema.
Y hoy, en ese terreno, Nvidia no solo lidera el mercado: define las reglas de la nueva economía digital.

