Luego de la pelea con anthropic, el Pentágono firmó un acuerdo con xAI para usar Grok en inteligencia militar clasificada. La decisión llega en medio del conflicto con Anthropic y abre una nueva batalla estratégica entre OpenAI, Google y Musk por el mercado más sensible de la inteligencia artificial.
La carrera global por dominar la inteligencia artificial acaba de entrar oficialmente en territorio militar. xAI, la compañía fundada por Elon Musk, firmó un acuerdo con el Departamento de Defensa de Estados Unidos para permitir que su modelo Grok sea utilizado dentro de sistemas clasificados del Pentágono, según confirmó un funcionario de Defensa a Axios.
El movimiento representa un cambio estratégico profundo en el ecosistema de IA militar estadounidense, donde hasta ahora el modelo Claude, desarrollado por Anthropic, era el único autorizado para operar en los entornos más sensibles del gobierno.
Estos sistemas incluyen tareas críticas como:
- análisis de inteligencia
- desarrollo de armamento
- operaciones en el campo de batalla
El conflicto que abrió la puerta a Musk
El acuerdo surge en medio de una fuerte disputa entre el Pentágono y Anthropic. La empresa dirigida por Dario Amodei se negó a aceptar una condición clave exigida por Defensa: permitir que sus modelos se utilicen para “todos los usos legales”.
Anthropic insistió en mantener dos límites explícitos:
- bloquear el uso de IA para vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses
- impedir el desarrollo de armas completamente autónomas
Mientras Anthropic defendía esas restricciones, xAI aceptó el estándar de “uso legal total”, lo que permitió cerrar el acuerdo con el gobierno.
El Pentágono ahora evalúa incluso declarar a Anthropic como “riesgo para la cadena de suministro”, una medida que podría excluirla completamente de contratos militares.
Un funcionario de Defensa confirmó que el secretario Pete Hegseth planea reunirse con Amodei en el Pentágono en un encuentro que fuentes describen como tenso. Según trascendió, el objetivo sería presentar un ultimátum: levantar las salvaguardas o enfrentar sanciones.
Reemplazar a Claude no será simple
A pesar del avance de xAI, dentro del propio Departamento de Defensa reconocen que reemplazar completamente a Claude será complejo.
El modelo de Anthropic ya fue utilizado en operaciones reales, incluida la llamada “incursión Maduro”, a través de su asociación tecnológica con Palantir.
Por ahora no está claro:
- si Grok podrá sustituir completamente a Claude
- cuánto tiempo llevaría la transición tecnológica
La migración implicaría modificar infraestructuras críticas donde se procesa información clasificada.
Una carrera entre gigantes de la IA
El acuerdo con xAI no ocurre en aislamiento. El Pentágono aceleró simultáneamente negociaciones con otros líderes del sector.
Actualmente, varios modelos ya operan en sistemas militares no clasificados, entre ellos:
- Grok de xAI
- Gemini de Google
- ChatGPT de OpenAI
Tanto Google como OpenAI mantienen conversaciones para ingresar también al entorno clasificado.
Según fuentes citadas por Axios, el Pentágono “contactó nuevamente a OpenAI con un nuevo sentido de urgencia”, aunque las negociaciones siguen lejos de cerrarse debido a la complejidad técnica y política.
El New York Times informó que Google estaría “cerca” de alcanzar un acuerdo para permitir el uso clasificado de Gemini. Sin embargo, un funcionario de Defensa cuestionó esa caracterización y aseguró que las conversaciones continúan activamente con ambas compañías.
Desde la administración estadounidense sostienen que cualquier proveedor deberá aceptar el mismo requisito aplicado a xAI: habilitar el uso del modelo para todos los fines legales autorizados por el gobierno.
Una fuente involucrada en las negociaciones reconoció que todavía no está claro si OpenAI aceptará ese estándar, aunque confirmó: “Estamos hablando.”
El nuevo frente de la guerra por la inteligencia artificial
La entrada de xAI en sistemas clasificados marca un punto de inflexión en la relación entre Silicon Valley y la defensa estadounidense.
Hasta hace pocos años, muchas empresas tecnológicas evitaban contratos militares por cuestiones éticas o reputacionales. Hoy, la inteligencia artificial se convirtió en infraestructura estratégica comparable a la energía nuclear o el espacio.
La situación también expone una división emergente dentro del sector:
- compañías que priorizan límites éticos estrictos
- empresas dispuestas a adaptarse plenamente a las necesidades gubernamentales
El acuerdo posiciona a Elon Musk como un nuevo actor central en la IA militar, en un escenario donde la competencia ya no se define solo por capacidad tecnológica, sino por alineamiento político, regulatorio y estratégico.
Mientras el Pentágono redefine sus alianzas, una conclusión empieza a consolidarse: la próxima gran batalla de la inteligencia artificial no se librará únicamente en productos comerciales o chatbots, sino en los sistemas clasificados que definirán el equilibrio global de poder tecnológico.

