La compañía liderada por Mark Zuckerberg evalúa recortar hasta el 20% de su plantilla mientras acelera inversiones millonarias en IA. El objetivo: ganar eficiencia y reposicionarse en la carrera por la superinteligencia.
La transformación de Meta hacia una compañía centrada en inteligencia artificial comienza a mostrar su costo más tangible: el empleo. Según fuentes citadas por Reuters, la empresa podría avanzar con despidos que afectarían al 20% o más de su plantilla, en paralelo a una inversión sin precedentes en infraestructura de IA.
Actualmente, Meta contaba con cerca de 79.000 empleados al 31 de diciembre, de acuerdo con su último informe. Si se concretara ese porcentaje, se trataría del mayor ajuste desde la reestructuración de 2022 y 2023, cuando la compañía eliminó primero 11.000 puestos (alrededor del 13%) y luego otros 10.000.
Desde la compañía evitaron confirmar el plan. “Este es un informe especulativo sobre enfoques teóricos”, afirmó el vocero Andy Stone. Sin embargo, ejecutivos ya habrían comenzado a delinear escenarios internos para reducir estructuras.
El costo de competir en la carrera por la IA
El trasfondo de esta decisión es claro: Meta está incrementando de forma agresiva su inversión en inteligencia artificial. La empresa planea destinar hasta U$S 600.000 millones en la construcción de centros de datos hacia 2028, una cifra que refleja la magnitud de la competencia global en este sector.
A esto se suma una estrategia de adquisiciones y talento. En los últimos días, Meta compró Moltbook, una red social diseñada para agentes de IA, y también habría destinado al menos U$S 2.000 millones para adquirir la startup china Manus, según reportes previos.
En paralelo, la compañía está ofreciendo paquetes salariales de “cientos de millones de dólares en cuatro años” para atraer investigadores de primer nivel a su nuevo equipo de superinteligencia.
El propio Mark Zuckerberg anticipó el cambio estructural que impulsa esta estrategia. En enero, el CEO señaló que ya estaba viendo cómo “proyectos que antes requerían grandes equipos ahora pueden ser realizados por una sola persona muy talentosa”.
Más eficiencia, menos personas
La lógica detrás de los recortes responde a una tendencia más amplia en la industria tecnológica: el avance de la IA permite automatizar tareas complejas y reducir la necesidad de grandes equipos humanos.
Empresas como Amazon ya confirmaron recortes de alrededor de 16.000 empleados (casi el 10% de su plantilla), mientras que Block, liderada por Jack Dorsey, redujo cerca de la mitad de su personal, señalando explícitamente el impacto de las herramientas de inteligencia artificial.
En este contexto, Meta busca reposicionarse tras un año con dificultades en el desarrollo de sus modelos. Su familia Llama 4 recibió críticas por resultados engañosos en benchmarks y la compañía canceló el lanzamiento de su modelo más ambicioso, Behemoth. El nuevo intento, denominado Avocado, tampoco habría alcanzado las expectativas internas.
Una apuesta de alto riesgo
El movimiento de Meta refleja una tensión central en la industria: la necesidad de invertir sumas gigantescas para competir en IA, mientras se optimizan estructuras para sostener la rentabilidad.
La ecuación no es sencilla. Por un lado, la empresa apuesta a que la inteligencia artificial genere eficiencias operativas sin precedentes. Por otro, enfrenta el desafío de demostrar que esas inversiones multimillonarias se traducirán en productos competitivos y liderazgo tecnológico.
Si los recortes se concretan, Meta no solo redefinirá su estructura interna, sino que también marcará un precedente sobre cómo las grandes tecnológicas están reconfigurando el trabajo en la era de la inteligencia artificial.

