La compañía de inteligencia artificial de Elon Musk enfrenta salidas de cofundadores, retrasos en productos clave y presión competitiva. Mientras intenta reinventarse, apuesta a proyectos ambiciosos como Macrohard para recuperar terreno.
La carrera por liderar la inteligencia artificial no da tregua, y xAI, la firma impulsada por Elon Musk, atraviesa uno de sus momentos más complejos desde su creación. Con solo 2 de sus 11 cofundadores originales aún en la empresa, la compañía inició una reestructuración profunda que, según el propio Musk, responde a un problema estructural: “xAI no fue construida correctamente la primera vez, por lo que está siendo reconstruida desde los cimientos”.
La declaración, realizada en su red social X, refleja una crisis interna que combina fuga de talento, presión competitiva y desafíos técnicos. Esta semana, dos cofundadores clave, Zihang Dai y Guodong Zhang, abandonaron la empresa tras críticas directas de Musk sobre el rendimiento de sus herramientas de programación basadas en IA.
La batalla por el negocio más rentable de la IA
El foco del problema está en un segmento crítico: los asistentes de programación. Según el propio Musk, xAI no está logrando competir eficazmente contra soluciones como Claude Code de Anthropic o Codex de OpenAI.
Este punto no es menor. En la industria, las herramientas de coding son consideradas uno de los principales motores de monetización para los laboratorios de IA. El rezago de xAI en este frente no es solo tecnológico, sino directamente un problema de negocio.
Musk reconoció la urgencia del desafío y aseguró que la compañía podría ponerse al día hacia mediados de este año, tras una reunión general enfocada en redefinir la estrategia.
Una reestructuración que no se detiene
La salida de ejecutivos no es un hecho aislado. Hace apenas un mes, 11 ingenieros senior —incluyendo dos cofundadores— dejaron la empresa en el marco de una reorganización más amplia. Sin embargo, ese ajuste no fue suficiente.
Según reportes, ejecutivos provenientes de SpaceX y Tesla fueron enviados a evaluar el desempeño del personal y ejecutar nuevos despidos. En paralelo, Musk está revisando personalmente aplicaciones laborales previamente rechazadas, junto a Baris Akis, en busca de talento que haya sido pasado por alto. “Mis disculpas”, escribió, en referencia a candidatos que nunca recibieron respuesta.
Hoy, xAI cuenta con poco más de 5.000 empleados, según datos de LinkedIn. La cifra la ubica por debajo de los más de 7.500 empleados de OpenAI y en línea con los más de 4.700 de Anthropic.
Nuevas incorporaciones y presión del mercado
En medio de la crisis, también hay señales de refuerzo. Andrew Milich y Jason Ginsberg, provenientes de la startup de coding Cursor, se sumaron a xAI para liderar áreas de ingeniería de producto. Su llegada sugiere que, pese a las dificultades, la empresa aún resulta atractiva por su acceso directo a modelos de lenguaje y capacidad de cómputo.
Sin embargo, la presión no es solo interna. La integración de xAI dentro del ecosistema de SpaceX, y la posible salida a bolsa de esta última, incrementan la necesidad de mostrar resultados concretos. Un desempeño débil de Grok, su modelo principal, podría impactar en la percepción de inversores.
Macrohard: la gran apuesta (en pausa)
A largo plazo, Musk apuesta por un objetivo aún más ambicioso: Macrohard, un proyecto que busca crear agentes capaces de realizar cualquier tarea de oficina en una computadora. Sin embargo, el desarrollo también enfrenta obstáculos.
Toby Pohlen, designado para liderar el proyecto en febrero, dejó la compañía semanas después, y reportes recientes indican que la iniciativa está en pausa. Ante esto, Musk decidió involucrar a Tesla en el desarrollo, combinando el modelo de lenguaje de xAI con un agente complementario llamado “Digital Optimus”.
La visión no es única en el mercado. Empresas como Perplexity ya exploran conceptos similares con asistentes capaces de ejecutar tareas digitales complejas, mientras que iniciativas vinculadas a OpenAI avanzan en la misma dirección.
El escenario deja en evidencia una realidad incómoda: incluso para figuras como Elon Musk, competir en la frontera de la inteligencia artificial requiere algo más que ambición. xAI enfrenta ahora el desafío de reconstruirse en tiempo récord, en un mercado donde los líderes no esperan.

