La creadora de ChatGPT busca seducir a fondos de private equity con retornos garantizados y acceso anticipado a sus modelos. La estrategia apunta a dominar el mercado enterprise en plena carrera con Anthropic antes de una posible salida a bolsa.
La guerra por el liderazgo en inteligencia artificial acaba de entrar en una nueva fase: la financiera. OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, está ofreciendo condiciones inusualmente agresivas a fondos de private equity para acelerar su expansión en el mercado corporativo y enfrentar a su principal rival, Anthropic.
Según fuentes cercanas a las negociaciones, OpenAI propone un retorno mínimo garantizado del 17,5%, una cifra significativamente superior a la de instrumentos preferentes tradicionales. Además, suma un incentivo clave: acceso anticipado a sus modelos de inteligencia artificial más avanzados.
La nueva estrategia: joint ventures para escalar rápido
El movimiento se articula a través de joint ventures con grandes fondos de inversión, una estructura que busca resolver uno de los principales cuellos de botella del sector: el alto costo inicial de implementar IA en grandes organizaciones.
El objetivo es claro: desplegar soluciones de inteligencia artificial en cientos de empresas privadas controladas por fondos de private equity, generando adopción masiva y fidelización temprana.
“Hay una gran carrera por capturar la mayor cantidad posible de clientes corporativos”, explicó Matt Kropp, de Boston Consulting Group. Y agregó: “Una vez que una empresa integra un modelo personalizado en sus sistemas, se vuelve mucho más difícil cambiar de proveedor”.
Ventaja frente a Anthropic
En esta competencia, OpenAI parece haber tomado la delantera en términos financieros. A diferencia de su rival, Anthropic no estaría ofreciendo retornos garantizados en sus propuestas a inversores.
Esto marca una diferencia clave en un momento donde ambas compañías buscan posicionarse para una eventual salida a bolsa que podría concretarse incluso este mismo año.
Mientras Anthropic ha tenido históricamente mayor tracción en el segmento enterprise, OpenAI está redoblando esfuerzos para cerrar esa brecha.
Los grandes jugadores en la mesa
OpenAI mantiene conversaciones avanzadas con algunos de los fondos más importantes del mundo, entre ellos:
- TPG
- Advent International
- Bain Capital
- Brookfield Asset Management
El objetivo sería recaudar aproximadamente U$S 4.000 millones en una operación que valoraría la iniciativa en alrededor de U$S 10.000 millones (pre-money).
Por su parte, Anthropic también avanza con su propia estrategia, buscando alianzas con firmas como Blackstone, Hellman & Friedman y Permira.
No todos compran la propuesta
Sin embargo, no todos los inversores están convencidos. Algunas firmas de private equity decidieron no participar, argumentando dudas sobre la rentabilidad, la flexibilidad y el perfil de ganancias de estos acuerdos.
Un caso relevante es Thoma Bravo, uno de los mayores fondos especializados en software, que optó por no avanzar tras cuestionamientos internos liderados por Orlando Bravo.
Entre las preocupaciones aparece un punto clave: muchas de estas firmas ya tienen acceso directo a herramientas de OpenAI y Anthropic a través de sus empresas participadas, lo que reduce el atractivo de comprometer capital adicional.
Más que tecnología: control del mercado
Detrás de estas negociaciones hay una lógica más profunda. Las joint ventures no solo financian el crecimiento, sino que también permiten a las compañías de IA:
- Absorber el costo de personalizar modelos para clientes
- Generar ingresos más previsibles
- Construir relaciones de largo plazo con grandes empresas
- Fortalecer el relato financiero de cara a un IPO
En definitiva, se trata de asegurar una posición dominante en el segmento más rentable del mercado.
La nueva batalla de la inteligencia artificial
El movimiento de OpenAI confirma una tendencia: la competencia en inteligencia artificial ya no se limita a la calidad de los modelos, sino que se extiende a la capacidad de estructurar negocios a gran escala.
La clave está en capturar al cliente corporativo antes que la competencia. Porque, como señala Kropp, una vez que la IA se integra en los procesos de una empresa, cambiar de proveedor deja de ser una decisión técnica y pasa a ser un problema estratégico.
En ese escenario, el 17,5% que hoy ofrece OpenAI no es solo un incentivo financiero. Es el costo de asegurarse un lugar en el corazón operativo de las empresas del futuro.

