SoftBank redobla su apuesta por OpenAI con U$S 30.000 millones y tensiona sus límites financieros

El gigante japonés liderado por Masayoshi Son profundiza su exposición a la inteligencia artificial con una inversión multimillonaria en OpenAI, mientras crecen las dudas del mercado sobre su endeudamiento y la sostenibilidad del boom.


La carrera global por dominar la inteligencia artificial suma un nuevo capítulo de alto voltaje financiero. SoftBank Group confirmó una inversión adicional de U$S 30.000 millones en OpenAI, una jugada que refuerza su posicionamiento en el sector pero que, al mismo tiempo, pone a prueba sus propios límites de endeudamiento.

El movimiento, impulsado por su CEO Masayoshi Son, se da en un contexto de creciente presión por parte de inversores, preocupados por el volumen de capital destinado a inteligencia artificial y los retornos aún inciertos del sector.

Una apuesta que desafía las reglas internas

SoftBank ha mantenido históricamente una política de disciplina financiera basada en un ratio loan-to-value (LTV) inferior al 25%, una métrica que mide la relación entre deuda neta y valor de activos. Sin embargo, la compañía ahora reconoce que podría superar ese umbral.

“No niego la posibilidad de que en el futuro podamos superar temporalmente el 25%”, admitió Yoshimitsu Goto, CFO del grupo, en declaraciones que reflejan un cambio significativo en la tolerancia al riesgo.

El deterioro ya es visible: el LTV de SoftBank pasó de 16,5% a 20,6% en el trimestre cerrado en diciembre, mientras que sus acciones han caído más de 45% desde octubre, en paralelo al aumento del escepticismo del mercado sobre el boom de la inteligencia artificial.

U$S 50.000 millones en juego

El desafío financiero es mayúsculo. Según estimaciones de analistas como David Gibson, SoftBank enfrenta la necesidad de estructurar alrededor de U$S 50.000 millones en financiamiento durante 2026, considerando inversiones, refinanciación y compromisos vinculados a OpenAI.

“El ratio LTV alcanzará el 25% o más. No estoy seguro de que el mercado esté preparado para eso”, advirtió el analista.

Para sostener esta estrategia, la compañía ya aseguró aproximadamente U$S 40.000 millones en préstamos puente con bancos, incluyendo a Mizuho, uno de los principales actores financieros de Japón. Las inversiones en OpenAI se ejecutarán en tres tramos: abril, julio y octubre.

OpenAI como activo central

La relación entre SoftBank y OpenAI no es nueva, pero sí cada vez más estratégica. El grupo japonés ya invirtió más de U$S 34.000 millones en la compañía, obteniendo cerca de un 11% de participación.

Para Son, OpenAI no es solo una inversión, sino el núcleo de su visión sobre el futuro tecnológico. El empresario ha reconfigurado el enfoque del Vision Fund hacia la inteligencia artificial, complementando esa estrategia con adquisiciones en semiconductores, robótica y el desarrollo de centros de datos en Estados Unidos.

Sin embargo, no todo avanza según lo previsto. El ambicioso proyecto de infraestructura Stargate, valuado inicialmente en U$S 500.000 millones y respaldado por SoftBank, OpenAI y Oracle, ha sido reducido, reflejando las tensiones del contexto macroeconómico y tecnológico.

Presión del mercado y señales de alerta

El creciente nivel de exposición a activos no cotizantes también genera inquietud. Según S&P, más del 50% del portafolio de SoftBank podría estar compuesto por activos privados, frente al 42% estimado a fines del año pasado, lo que motivó una revisión negativa de su perspectiva crediticia.

A esto se suma un factor clave: SoftBank depende en gran medida de una eventual salida a bolsa de OpenAI para reducir su apalancamiento. Un IPO permitiría convertir parte de sus activos en líquidos, mejorando su ratio financiero.

Mientras tanto, la compañía recurre a distintas herramientas para sostener su estructura: venta de activos —como la desinversión total en NVIDIA por U$S 5.800 millones—, salidas a bolsa como la de PayPay (valuada en más de U$S 12.000 millones) y financiamiento respaldado por activos.

Una apuesta de alto riesgo en el corazón de la IA

El movimiento de SoftBank ilustra con claridad la magnitud de la apuesta que se está jugando en el ecosistema de inteligencia artificial. En un escenario donde compañías como Google y Anthropic intensifican la competencia, asegurar una posición dominante requiere no solo tecnología, sino también capital masivo.

Para algunos analistas, el ratio LTV se ha convertido en un termómetro de confianza: “Si no te gusta SoftBank, que supere el 25% es un problema. Si creés que está haciendo lo correcto con OpenAI, podés ignorarlo”, sintetizó un analista en Tokio.

En definitiva, SoftBank está llevando su estrategia al límite. La pregunta ahora no es si la inteligencia artificial será transformadora —eso parece claro—, sino quién podrá sostener financieramente esa transformación hasta que empiece a generar retornos concretos.

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