Los modelos de inteligencia artificial capaces de generar mundos 3D interactivos prometen cambiar de raíz cómo se desarrollan y consumen los videojuegos. Con ingresos estimados en casi U$S 190.000 millones, el sector se convierte en uno de los primeros grandes campos de batalla para esta nueva generación de IA.
La industria global de los videojuegos, valuada en casi U$S 190.000 millones anuales según la consultora Newzoo, se prepara para una disrupción profunda impulsada por la inteligencia artificial. En el centro de ese cambio emergen los llamados “world models”, sistemas capaces de generar entornos tridimensionales interactivos a partir de texto, que podrían redefinir tanto el desarrollo como la experiencia de juego.
Empresas líderes en inteligencia artificial como Google DeepMind y World Labs —la startup fundada por la reconocida investigadora Fei-Fei Li y valuada en U$S 1.000 millones— sostienen que estos modelos representan el próximo gran salto tecnológico para el sector del gaming. A diferencia de las herramientas de IA generativa ya utilizadas para crear imágenes o personajes, los world models buscan recrear mundos completos, dinámicos y navegables.
“Crear software y juegos en particular está cambiando mucho, y espero que cambie, tal vez por completo, en los próximos años”, afirmó Shlomi Fruchter, co-líder de Genie 3, el modelo de mundo desarrollado por Google DeepMind. Según explicó, esta tecnología permitirá a creadores y desarrolladores “construir cosas más rápido, mejor y de formas que antes no eran posibles”, sin necesariamente reemplazar las experiencias actuales, sino ampliándolas.
Si bien compañías como xAI, fundada por Elon Musk, y Nvidia exploran el uso de world models para robótica y vehículos autónomos, el impacto más inmediato se espera en los videojuegos. De hecho, herramientas de IA generativa ya están siendo utilizadas para crear paisajes únicos y personajes dentro de títulos comerciales.
Un ejemplo reciente se dio en mayo, cuando Epic Games y Disney presentaron una versión de Darth Vader impulsada por IA como personaje no jugable en Fortnite. El desarrollo se realizó con tecnología de Google y ElevenLabs, y permitió que los jugadores interactuaran directamente con el icónico villano de Star Wars.
El impacto en los tiempos y costos de desarrollo ya empieza a sentirse. Alexander Vaschenko, director ejecutivo del estudio Game Gears, aseguró que la inteligencia artificial cuadruplicó la velocidad de desarrollo de juegos como Aliens vs Zombies: Invasion. “Basado en mi experiencia profesional, creo firmemente que tanto la industria de los videojuegos como la del cine pronto no podrán funcionar sin IA”, sostuvo.
La apuesta de las compañías tecnológicas es que los nuevos y más potentes world models —capaces de generar entornos 3D interactivos a partir de simples indicaciones de texto— aceleren aún más la adopción de IA en los estudios de desarrollo. World Labs lanzó el mes pasado su modelo llamado Marble, mientras que Runway, otra empresa enfocada en contenidos creativos, presentó su primer world model en diciembre.
Fei-Fei Li advirtió que esta tecnología también tendrá un fuerte impacto sobre los motores gráficos tradicionales, como Unity y Unreal Engine de Epic Games. “Todo esto está abierto a la disrupción”, afirmó. “Los motores de simulación para videojuegos necesitan mejoras”.
De cara al futuro, expertos en inteligencia artificial anticipan que los propios jugadores podrán crear mundos personalizados, mientras que los desarrolladores reducirán su dependencia de software costoso o habilidades altamente especializadas. “Ahora un gamer frente a un world model puede ponerse a sí mismo dentro de un mundo virtual”, explicó Eric Xing, presidente de la Mohamed bin Zayed University for Artificial Intelligence, en Abu Dhabi. “Eso hace que la industria del juego sea muy diferente a la actual, porque producir un juego personalizado se vuelve un proceso sencillo”.
Sin embargo, el avance de la IA también genera resistencia. Críticos y sindicatos advierten que su adopción masiva podría reemplazar desarrolladores y artistas, además de inundar el mercado con contenido de baja calidad generado automáticamente. Este mes, seis sindicatos europeos de videojuegos condenaron el creciente uso de estas herramientas, señalando que “están siendo impuestas, incluso cuando degradan nuestras condiciones laborales”.
Desde una mirada más optimista, otros actores sostienen que la inteligencia artificial puede reducir costos, estimular la creatividad y aliviar el desgaste del personal en una industria donde los títulos triple A pueden tardar varios años y costar más de U$S 1.000 millones en desarrollarse.
Alexandre Moufarek, de Google DeepMind y ex productor asociado en Ubisoft, expresó su esperanza de que los world models permitan a los desarrolladores “encontrar la diversión” y volver a “probar ideas nuevas y asumir riesgos”. “Muchas veces ese es el tiempo que falta al final de la producción. Llega la Navidad y hay que lanzar el juego, sin tiempo para pulir o depurar correctamente”, explicó.
Para Moufarek, el potencial de esta tecnología recién empieza a vislumbrarse. “Cuanto más pongamos estos modelos en manos de los creativos, más seguro estoy de que vamos a descubrir nuevas formas de trabajar que ni siquiera anticipamos todavía”.

