Un informe del Pew Research Center revela cómo la inteligencia artificial dejó de ser solo una herramienta educativa para convertirse en compañía emocional de millones de adolescentes, generando preocupación entre expertos, familias y empresas tecnológicas.
La inteligencia artificial está atravesando una nueva frontera social: el vínculo emocional con los usuarios más jóvenes. Según un informe publicado el martes por el Pew Research Center, aproximadamente el 12% de los adolescentes estadounidenses utiliza chatbots de IA para obtener apoyo emocional o consejos personales, un fenómeno que comienza a encender alarmas dentro del ecosistema tecnológico y de la salud mental.
El estudio confirma que los chatbots ya forman parte cotidiana de la vida digital adolescente. Entre los usos más comunes, el 57% de los jóvenes afirma emplear inteligencia artificial para buscar información, mientras que el 54% la utiliza para ayuda escolar. Sin embargo, los datos muestran un cambio cultural relevante: la IA empieza a ocupar espacios tradicionalmente reservados a amigos, familiares o mentores.
De hecho, el 16% de los adolescentes declara usar chatbots para conversaciones informales, y el mencionado 12% reconoce recurrir a ellos en busca de contención emocional o asesoramiento personal.
Cuando la IA reemplaza conversaciones humanas
El avance genera inquietud entre especialistas en salud mental y académicos que investigan el impacto psicológico de los modelos de lenguaje.
“Somos criaturas sociales, y ciertamente existe un desafío cuando estos sistemas pueden resultar aislantes”, explicó Nick Haber, profesor de la Stanford University que estudia el potencial terapéutico de los modelos de lenguaje.
Haber agregó que “hay muchos casos en los que las personas interactúan con estas herramientas y dejan de estar conectadas con el mundo externo de los hechos y con los vínculos interpersonales, lo que puede derivar en efectos bastante aislantes —o incluso peores—”.
El punto central del debate es que herramientas de propósito general como ChatGPT, Claude o Grok no fueron diseñadas como sistemas de apoyo psicológico, aunque cada vez más usuarios las utilicen con ese fin.
Una brecha generacional: lo que creen padres e hijos
El informe también revela una diferencia significativa entre la percepción parental y la realidad del uso adolescente.
Mientras que el 51% de los padres cree que sus hijos utilizan chatbots, el 64% de los adolescentes afirma hacerlo efectivamente.
La aceptación parental varía según el tipo de uso:
- 79% de los padres aprueba usar IA para buscar información.
- 58% acepta su uso para tareas escolares.
- Solo 28% aprueba conversaciones casuales con chatbots.
- Apenas 18% acepta que sus hijos busquen apoyo emocional en IA.
- Y 58% declara directamente no estar de acuerdo con ese tipo de utilización.
Estos números reflejan una tensión creciente entre innovación tecnológica y límites sociales sobre el rol emocional de la inteligencia artificial.
Empresas tecnológicas bajo presión
El debate sobre seguridad en IA ya impacta decisiones corporativas concretas. La compañía Character.AI decidió deshabilitar la experiencia de chatbot para menores de 18 años, tras protestas públicas y demandas judiciales vinculadas a dos suicidios de adolescentes ocurridos luego de conversaciones prolongadas con sus sistemas.
Por su parte, OpenAI optó por retirar su modelo GPT-4o, criticado por su comportamiento excesivamente complaciente (“sycophantic”), luego de que numerosos usuarios manifestaran haber desarrollado dependencia emocional hacia el sistema.
Estas decisiones muestran cómo el debate sobre alineación, seguridad y diseño responsable de la IA dejó de ser exclusivamente técnico para transformarse en un problema social y regulatorio.
Una generación ambivalente frente al futuro de la IA
A pesar de su adopción masiva, los adolescentes mantienen opiniones divididas sobre el impacto futuro de la inteligencia artificial.
Consultados sobre cómo creen que la IA afectará a la sociedad en los próximos 20 años, el estudio indica que:
- 31% considera que tendrá un impacto positivo.
- 26% cree que será negativo.
El resto se mantiene neutral o indeciso, reflejando una percepción todavía en formación sobre una tecnología que evoluciona más rápido que las normas sociales que la rodean.
El informe del Pew Research Center confirma así una transición silenciosa pero profunda: la inteligencia artificial ya no es solo una herramienta productiva o educativa. Para una parte creciente de la Generación Z, comienza a convertirse en interlocutor emocional.
Y ese cambio —más cultural que tecnológico— podría ser uno de los debates centrales de la industria de la IA durante la próxima década.

