El boom de la IA disparó valuaciones récord, inversiones históricas y una nueva generación de fundadores multimillonarios en todo el mundo. Desde modelos fundacionales hasta infraestructura, talento y aplicaciones, el ecosistema tecnológico vivió uno de los mayores procesos de creación de riqueza de la historia reciente.
La inteligencia artificial no solo fue el tema dominante de la conversación tecnológica en 2025: también se consolidó como una de las mayores fábricas de riqueza del planeta. Impulsado por valuaciones explosivas, rondas de financiamiento sin precedentes y una carrera global por modelos, infraestructura y talento, el sector permitió que más de 50 emprendedores y ejecutivos ingresaran este año al exclusivo club de los multimillonarios.
El punto de partida simbólico del año llegó en enero, cuando la startup china DeepSeek sacudió a los mercados financieros con un modelo open source entrenado con una fracción del poder de cómputo utilizado por las grandes compañías estadounidenses. El impacto fue inmediato: su fundador, Liang Wenfeng, alcanzó una fortuna estimada en U$S 11.500 millones, convirtiéndose en uno de los nuevos protagonistas de la industria global de IA.
En paralelo, Anthropic, desarrolladora del modelo Claude, protagonizó uno de los mayores saltos de valuación del año. La compañía levantó U$S 3.500 millones a una valuación de U$S 61.500 millones, lo que convirtió en multimillonarios a sus siete cofundadores. En total, Anthropic recaudó U$S 16.500 millones durante 2025 y, en septiembre, elevó su valuación a U$S 183.000 millones, una cifra que la ubicó entre las empresas privadas más valiosas del mundo.
Estos movimientos no fueron casos aislados. Según Crunchbase, los inversores destinaron más de U$S 200.000 millones al sector de inteligencia artificial en 2025. Las startups de IA captaron el 50% de todo el financiamiento global, 16 puntos porcentuales más que en 2024, una señal clara de la concentración de capital alrededor de esta tecnología.
El gasto no se limitó al desarrollo de modelos. La infraestructura se convirtió en un frente clave de la competencia. En enero, el presidente Donald Trump anunció que OpenAI, SoftBank y Oracle invertirían U$S 500.000 millones en el megaproyecto de centros de datos Stargate. A partir de ese anuncio, compañías como Meta, Alphabet y Microsoft comprometieron más de U$S 65.000 millones cada una para expandir su capacidad de infraestructura de IA durante el año.
Este frenesí también creó riqueza en empresas menos visibles para el gran público, pero esenciales para el ecosistema: redes de semiconductores, energía, data centers y computación en la nube. Entre los nuevos multimillonarios aparecen los cofundadores de Astera Labs, la firma inmobiliaria de centros de datos Fermi, el fabricante coreano de chips ISU Petasys, la empresa eléctrica Sanil Electric y el proveedor de nube CoreWeave, entre otros.
La competencia por el talento fue otro factor decisivo. En junio, Meta adquirió el 49% de Scale AI por más de U$S 14.000 millones, en una operación que valuó la compañía en alrededor de U$S 29.000 millones. Como parte del acuerdo, su CEO y cofundador Alexandr Wang, de 28 años, se incorporó a Meta como chief AI officer. El movimiento también elevó momentáneamente a Lucy Guo, cofundadora de Scale AI, al título de la mujer multimillonaria hecha a sí misma más joven del mundo, con un patrimonio estimado en U$S 1.400 millones.
La explosión del etiquetado de datos fue otro de los grandes ganadores. Edwin Chen, fundador de Surge AI, construyó una empresa valuada en U$S 24.000 millones gracias a U$S 1.200 millones en ingresos anuales, sin respaldo de capital de riesgo. Su participación estimada del 75% lo llevó a una fortuna de U$S 18.000 millones, convirtiéndolo en el debutante más rico del ranking Forbes 400. En octubre, Mercor alcanzó una valuación de U$S 10.000 millones tras levantar U$S 250 millones, lo que convirtió a sus tres cofundadores, de apenas 22 años, en los multimillonarios más jóvenes de la historia.
El auge también se reflejó en aplicaciones y herramientas. Cursor, el asistente de programación de la empresa Anysphere, alcanzó una valuación de U$S 29.300 millones tras recaudar U$S 2.300 millones y superar U$S 1.000 millones en ingresos anualizados. Sus cuatro fundadores se convirtieron en multimillonarios, con clientes como Nvidia, Adobe, Uber, Shopify y PayPal.
En el segmento creativo, ElevenLabs llevó la generación de audio por IA a otro nivel. La startup levantó U$S 100 millones en octubre, alcanzó una valuación de U$S 6.600 millones y permitió que sus cofundadores Mati Staniszewski y Piotr Dabkowski alcanzaran fortunas individuales de U$S 1.100 millones. La empresa genera cerca de U$S 200 millones en ingresos, repartidos entre grandes corporaciones como Cisco y Twilio, y creadores de contenido.
El impacto de la IA ya se siente también en el uso cotidiano. Según Gallup, la adopción semanal de inteligencia artificial en el trabajo pasó del 11% en 2023 al 23% en 2025. En el caso de los desarrolladores, el porcentaje es aún mayor. El CEO de Microsoft, Satya Nadella, afirmó que hasta el 30% del código de la compañía ya es escrito por IA, un cambio estructural que explica por qué la tecnología no solo está transformando industrias, sino también creando fortunas a una velocidad sin precedentes.
En menos de un lustro, la inteligencia artificial pasó de promesa tecnológica a motor central de la economía global. Y 2025 quedará registrado como el año en que esa transformación se tradujo, de forma contundente, en una nueva élite de multimillonarios nacidos al calor de los algoritmos.
Fuente: Forbes US

