El mercado emprendedor europeo muestra señales de vitalidad, impulsado por la inteligencia artificial y algunos exits relevantes. Sin embargo, las cifras de inversión y, sobre todo, de levantamiento de fondos de capital de riesgo revelan que la recuperación todavía no llegó.
El entusiasmo que se vivió en la última edición de Slush, la conferencia tecnológica anual realizada en Helsinki, contrastó con la realidad que muestran los datos duros del mercado startup europeo. Si bien la narrativa dominante habla de un renovado impulso, especialmente en inteligencia artificial, las cifras indican que Europa aún no logra recuperarse del ajuste global del capital de riesgo que golpeó con fuerza en 2022 y 2023.
De acuerdo con datos de PitchBook, los inversores destinaron U$S 52.300 millones a startups europeas en 2025 a través de 7.743 operaciones hasta el cierre del tercer trimestre. Ese ritmo proyecta un cierre de año similar —pero no superior— a los niveles de 2024, cuando se invirtieron U$S 62.100 millones, y de 2023, con U$S 62.300 millones.
La comparación con Estados Unidos expone la brecha. Según la misma fuente, el volumen de deals de venture capital en ese país ya superó, antes de finalizar el tercer trimestre de 2025, los registros de 2022, 2023 y 2024. Europa, en cambio, sigue moviéndose en una meseta.
No obstante, el mayor problema del ecosistema europeo no es la recuperación de las operaciones, sino el financiamiento de los propios fondos. Hasta el tercer trimestre de 2025, las firmas de venture capital europeas levantaron apenas U$S 9.700 millones, lo que encamina al continente a su peor año de fundraising en una década.
“El fundraising, de LP a GP, es definitivamente el área más débil dentro de Europa”, explicó Navina Rajan, analista senior de PitchBook, en diálogo con TechCrunch. “Estamos en camino a una caída de alrededor del 50% al 60% en los primeros nueve meses del año. Gran parte de lo recaudado proviene de gestores emergentes, mientras que los grandes fondos que cerraron el año pasado no repitieron este año”.
Aun sin compartir el optimismo que se respiraba en Slush, Rajan identificó algunos indicadores positivos. Uno de ellos es el regreso progresivo de los inversores estadounidenses al mercado europeo. En 2023, los fondos de Estados Unidos participaron solo en el 19% de las operaciones de venture capital en Europa, un mínimo que desde entonces viene en recuperación.
“Parecen bastante optimistas con el mercado europeo”, señaló Rajan. “Desde el punto de vista del punto de entrada, las valuaciones —especialmente en tecnología de IA en Estados Unidos— hacen que hoy sea casi imposible invertir. En Europa, con múltiplos más bajos, ofrece una mejor oportunidad de entrada para tecnologías comparables”.
Un ejemplo concreto es Lovable, una startup sueca de “vibe-coding”, un segmento que ganó fuerte tracción en Estados Unidos. La compañía anunció recientemente una ronda Serie B de U$S 330 millones, liderada y acompañada por inversores estadounidenses como Salesforce Ventures, CapitalG y Menlo Ventures.
Otro caso destacado es el del laboratorio francés de investigación en inteligencia artificial Mistral. En septiembre, la empresa cerró una ronda Serie C por U$S 1.700 millones, con la participación de pesos pesados como Andreessen Horowitz, Nvidia y Lightspeed, consolidando su posición como uno de los grandes referentes europeos en IA.
A estas señales se suma el reciente debut bursátil de Klarna. El gigante fintech sueco salió a bolsa en septiembre tras haber recaudado U$S 6.200 millones a lo largo de dos décadas como empresa privada. Ese exit no solo recicló capital hacia los limited partners europeos, sino que también reforzó la confianza en un mercado de salidas que empieza a mostrar movimiento.
Para Victor Englesson, socio del fondo sueco EQT, estos casos exitosos están cambiando la mentalidad de los emprendedores europeos. “Los fundadores ambiciosos han visto cómo es la excelencia en empresas como Spotify, Klarna y Revolut, y ahora crean compañías con ese nivel de ambición”, afirmó. “Ya no piensan en ganar en Europa o en Alemania, sino en ganar a nivel global. No habíamos visto eso con tanta claridad antes”.
Esa visión explica el renovado compromiso de grandes inversores con la región. “En EQT invertimos U$S 120.000 millones en Europa en los últimos cinco años”, señaló Englesson. “Vamos a invertir U$S 250.000 millones en los próximos cinco años en Europa. Estamos extremadamente comprometidos con la región”.
Así, mientras los datos todavía no reflejan una recuperación plena, la combinación de inteligencia artificial, capital estadounidense y exits emblemáticos comienza a delinear un posible punto de inflexión para el ecosistema startup europeo. El desafío será convertir ese entusiasmo en números que confirmen, finalmente, el rebote.

