Un informe global de Kapwing revela cómo contenidos de baja calidad creados con IA están capturando millones de visualizaciones, generando ingresos millonarios y planteando un dilema estratégico para YouTube, sus anunciantes y la economía creativa digital.
La expansión de la inteligencia artificial en la creación de contenido audiovisual abrió una nueva frontera para la industria creativa, pero también un problema creciente para las plataformas digitales. Según el AI Slop Report de la empresa Kapwing, entre 21% y 33% del feed de YouTube podría estar compuesto por “AI slop” o videos de “brainrot”: piezas de baja calidad, generadas automáticamente, diseñadas para captar atención, farmear visualizaciones y maximizar ingresos publicitarios.
Kapwing analizó los 100 canales de YouTube en tendencia en cada país, identificó aquellos dedicados a este tipo de contenido y utilizó datos de Social Blade para estimar visualizaciones, suscriptores e ingresos anuales. Además, creó una cuenta nueva de YouTube y evaluó los primeros 500 Shorts para medir la experiencia real de un usuario sin historial previo.
Los resultados son contundentes. España lidera el ranking global de suscriptores de canales AI slop, con 20,22 millones combinados, pese a tener solo ocho canales de este tipo entre sus 100 más populares. Estados Unidos ocupa el tercer lugar con 14,47 millones, seguido por Brasil con 12,56 millones. En contraste, Corea del Sur encabeza el ranking de visualizaciones, con 8.450 millones de vistas, casi 1,6 veces más que Pakistán y 2,5 veces más que Estados Unidos.
Uno de los casos más llamativos es el canal español Imperio de jesus, con 5,87 millones de suscriptores, el segundo más grande del mundo en esta categoría. Sus videos, generados con IA, presentan a Jesús en trivias interactivas enfrentando a personajes como Satanás o el Grinch, bajo la promesa de “fortalecer la fe a través del entretenimiento”.
Canales millonarios y una economía paralela
El canal con mayor cantidad de vistas a nivel global es el indio Bandar Apna Dost, que acumula 2.070 millones de reproducciones con más de 500 videos protagonizados por un mono hiperrealista en situaciones humanas repetitivas. Según estimaciones de Social Blade, el canal podría generar U$S 4,25 millones anuales en ingresos publicitarios. En redes sociales, el contenido también se replica: cuenta con unos 100.000 seguidores en Instagram y en Facebook figura asociado a un “creador digital” llamado Surajit Karmakar.
En Corea del Sur, el canal Three Minutes Wisdom explica por sí solo casi una cuarta parte de las vistas del país en AI slop, con 2.020 millones de visualizaciones. Sus videos muestran animales salvajes derrotados por mascotas adorables, con un estilo visual fotorrealista generado por IA. Kapwing estima ingresos anuales cercanos a U$S 4,04 millones, reforzados por enlaces de afiliación a Coupang, el mayor retailer online del país.
En términos de suscriptores, el líder global es el canal estadounidense Cuentos Facinantes (sic), con 5,95 millones. Aunque fue creado en 2020, los videos actuales más antiguos datan de enero de 2025 y se centran en historias de baja calidad inspiradas en Dragon Ball. El canal acumula 1.280 millones de vistas, consolidando el atractivo comercial de este formato.
El dilema de YouTube y la visión de Neal Mohan
El crecimiento de este fenómeno coloca a YouTube —propiedad de Google— en una posición incómoda. Por un lado, estos contenidos impulsan el tiempo de visualización y los ingresos. Por otro, generan preocupación entre los anunciantes por la asociación de sus marcas con videos percibidos como basura digital.
El CEO de YouTube, Neal Mohan, defendió el rol de la IA en la plataforma en declaraciones a Wired: “El genio va a estar en si lo hiciste de una manera profundamente original o creativa. Que el contenido sea 75% generado por IA no lo hace ni mejor ni peor que uno que sea 5% generado por IA. Lo importante es que haya sido hecho por un ser humano”.
Sin embargo, el informe subraya que muchos de los creadores de AI slop no parecen interesados en la creatividad, sino en maximizar ingresos a partir de la automatización extrema.
Brainrot: el nuevo ruido digital
En la simulación de usuario nuevo, Kapwing detectó que 165 de los primeros 500 Shorts (33%) eran brainrot, mientras que 104 videos (21%) estaban claramente generados con IA. El fenómeno se ve reforzado por la lógica algorítmica del feed, diseñada para fomentar el consumo compulsivo.
Un análisis del The Guardian citado en el informe agrega otro dato inquietante: uno de cada diez de los canales de YouTube con crecimiento más rápido en el mundo publica únicamente contenido generado por IA.
Investigadores como Eryk Salvaggio y Doug Shapiro advierten que esta saturación informativa erosiona la confianza digital. “La información, en cantidades suficientes, se convierte en ruido”, escribió Salvaggio, mientras Shapiro señala que, a medida que el ruido crece, también lo hacen los intentos corporativos y políticos por fabricar y manipular la confianza.
El informe concluye que el auge del AI slop no es solo un problema tecnológico, sino cultural y educativo. En un entorno donde “ver es creer”, Kapwing sugiere que reforzar la educación en estudios de medios puede ser tan relevante como aprender a usar herramientas de inteligencia artificial.

