El mayor gestor de activos de Estados Unidos eliminará el uso de consultoras externas de proxy voting y las sustituirá por una plataforma propia de IA. La decisión refuerza la estrategia tecnológica de Jamie Dimon y marca un punto de inflexión en la gobernanza corporativa.
JPMorgan Chase dio un paso significativo en la aplicación de inteligencia artificial a uno de los procesos más sensibles del mundo financiero: el voto de los accionistas. La división de asset and wealth management del banco decidió abandonar por completo el uso de asesores externos de proxy voting en Estados Unidos y reemplazarlos por una herramienta interna basada en IA, en lo que la entidad describe como un movimiento sin precedentes entre las grandes gestoras de inversión.
Según un memorando interno al que accedió Business Insider, JPMorgan se convierte así en “la primera gran firma de inversión en eliminar totalmente cualquier dependencia de asesores externos para nuestro proceso de votación en Estados Unidos”. El nuevo esquema entrará en vigencia plena el 1 de abril, luego de un período de transición durante el primer trimestre del año, confirmó un vocero de JPMorgan Asset Management.
La noticia fue reportada inicialmente por The Wall Street Journal y refleja un cambio estructural en la forma en que el banco aborda las decisiones de gobernanza corporativa en miles de compañías.
Proxy IQ: el corazón de la nueva estrategia
En reemplazo de los asesores humanos externos, JPMorgan lanzó una plataforma propia de inteligencia artificial denominada Proxy IQ. De acuerdo con el memo interno, la herramienta cubrirá “todos los aspectos del proceso de votación”, desde la recopilación de datos hasta el análisis y la recomendación final en cada resolución que llega a la mesa de los accionistas.
“Proxy IQ extiende el alto estándar de análisis independiente que nuestros gestores de cartera, analistas de investigación y equipos de stewardship siempre han aplicado a cada voto, utilizando esa misma experiencia interna para cubrir todos los aspectos del proceso de votación, incluida la selección de datos e investigación, hasta el más mínimo detalle”, señaló el banco en el documento.
La plataforma será capaz de agregar y analizar datos propietarios de más de 3.000 asambleas anuales de compañías, lo que le permitirá a JPMorgan procesar volúmenes de información imposibles de manejar manualmente, y hacerlo de manera consistente con sus propios criterios internos.
Un gigante con poder de voto global
El movimiento tiene un impacto relevante por el peso específico de JPMorgan en los mercados. Su división de gestión de activos administra U$S 7 billones en activos de clientes, lo que le otorga poder de voto en miles de decisiones corporativas que exceden ampliamente las cuestiones financieras, incluyendo temas de gobernanza, estrategia empresarial y políticas internas de las compañías.
En la industria, es habitual que los grandes inversores institucionales recurran a firmas especializadas en proxy advisory para obtener recomendaciones y análisis. Entre las más influyentes se encuentran Institutional Shareholder Services (ISS) y Glass Lewis, ambas utilizadas anteriormente por JPMorgan.
Un contexto político y regulatorio tenso
La decisión del banco no se produce en el vacío. El uso de asesores de proxy voting ha sido cuestionado recientemente por la administración de Donald Trump, que en diciembre firmó una orden ejecutiva solicitando mayor supervisión sobre esta industria.
“Los asesores de proxy utilizan regularmente su poder sustancial para impulsar y priorizar agendas radicales con motivaciones políticas”, afirmó la orden ejecutiva, en la que se mencionaba explícitamente a ISS y Glass Lewis.
Tras conocerse la decisión de JPMorgan, un vocero de ISS declinó hacer comentarios específicos, aunque señaló: “Estamos orgullosos de nuestro historial de cuatro décadas al servicio de la comunidad global de inversores institucionales”, y afirmó que la firma continuará operando de cara a la temporada de asambleas anuales de 2026. Glass Lewis, en tanto, no respondió a las consultas.
IA, control interno y ventaja informativa
Desde JPMorgan, el abandono de los asesores externos fue presentado como una reafirmación de su independencia. El banco sostuvo que la medida refuerza su “compromiso inquebrantable de votar únicamente en el mejor interés de los clientes, utilizando nuestra ventaja informativa”.
En ese sentido, la inteligencia artificial aparece no solo como una herramienta de eficiencia, sino como un mecanismo para retener el control total del proceso de toma de decisiones, sin intermediarios externos y con criterios propios.
La visión de Jamie Dimon y la carrera por la IA
La apuesta por Proxy IQ se inscribe en una estrategia más amplia impulsada por el CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, quien ha sido explícito respecto de la importancia de la inteligencia artificial para el futuro del banco. JPMorgan cuenta con un presupuesto tecnológico anual de U$S 18.000 millones, uno de los más altos del sistema financiero global.
Dimon ha señalado en reiteradas oportunidades que la entidad está decidida a “ganar la carrera armamentista de la IA”, incorporando estas tecnologías tanto en procesos internos como en productos y servicios para clientes.
Un precedente para la industria financiera
La decisión de JPMorgan marca un precedente que podría acelerar cambios en toda la industria de gestión de activos. Si la experiencia con Proxy IQ resulta exitosa, otras grandes firmas podrían seguir el mismo camino, reduciendo su dependencia de asesores externos y confiando cada vez más en sistemas de inteligencia artificial para decisiones críticas de gobernanza corporativa.
En un sector históricamente conservador, el uso de IA para votar en nombre de millones de inversores representa un giro profundo. Y confirma que la inteligencia artificial ya no es solo una herramienta de apoyo operativo, sino un actor central en el poder corporativo global.

