Apple se corre de la carrera por la IA y apuesta por Google y será árbitro entre OpenAI y Gemini

La compañía de Cupertino evitó invertir miles de millones en infraestructura propia y firmó un acuerdo clave con Google para integrar los modelos Gemini en el iPhone y en Siri. La jugada refuerza su perfil prudente en gasto de capital y reconfigura el equilibrio de poder entre los grandes jugadores de la inteligencia artificial.

Apple tomó una decisión estratégica que marca un contraste claro con el resto de los gigantes tecnológicos: quedarse al margen de la costosa carrera por construir modelos de inteligencia artificial e infraestructura propia, y posicionarse como un actor clave que puede inclinar la balanza entre sus rivales. Esta semana, la empresa anunció su movimiento más relevante en IA hasta el momento al cerrar un acuerdo con Google para utilizar los modelos Gemini en funciones del iPhone y para mejorar su asistente de voz Siri.

Según una persona con conocimiento directo del acuerdo citada por el Financial Times, la alianza está estructurada como un contrato de computación en la nube, lo que podría implicar que Apple pague a Google varios miles de millones de dólares con el correr del tiempo. El analista Gene Munster, de Deepwater Asset Management, estimó que el contrato podría alcanzar un valor de U$S 5.000 millones para Google.

La decisión representa un golpe para OpenAI, que desde 2024 venía integrando ChatGPT con las funciones de “Apple Intelligence” en dispositivos móviles, con la expectativa de acceder a cientos de millones de usuarios de iPhone. Apple aclaró que el acuerdo con Google no afecta esa integración existente, aunque Munster fue contundente: “Creo que la integración con ChatGPT va a marchitarse con el tiempo. Tener dos modelos grandes, dadas las economías de escala, no tendría mucho sentido para Apple”.

El analista agregó que la ambición de OpenAI de desarrollar productos de IA que podrían competir con el iPhone también habría influido en la decisión de Apple. “Hay una parte política: cuando el ex diseñador jefe de Apple, Jony Ive, fue contratado por OpenAI para crear un dispositivo de hardware en mayo del año pasado, eso cambió el panorama”, sostuvo.

La alianza con Google refleja el enfoque históricamente cauteloso de Apple en materia de inversión en inteligencia artificial, pese a que su CEO, Tim Cook, prometió en octubre incrementar “significativamente” el gasto total en IA. Durante los últimos cinco años, la compañía mantuvo su inversión en infraestructura física en torno al 3% de sus ingresos. En contraste, desde la irrupción de ChatGPT en 2022, Google, Microsoft, Amazon y Meta comprometieron cientos de miles de millones de dólares en nuevos centros de datos para IA.

En su ejercicio fiscal 2025, Apple destinó U$S 12.700 millones a propiedad, planta y equipo, muy por debajo de los aproximadamente U$S 90.000 millones que se espera que Google invierta en su propio año fiscal. La apuesta por Gemini recuerda al acuerdo firmado hace dos décadas que convirtió al buscador de Google en el motor predeterminado de los dispositivos Apple, un arreglo que llegó a generar cerca de U$S 20.000 millones anuales para la empresa de Cupertino.

Una persona cercana a la decisión explicó que Apple necesitaba un socio con experiencia comprobada en implementaciones corporativas a gran escala y que Google logró cerrar la brecha tecnológica con OpenAI en capacidad de modelos. OpenAI declinó hacer comentarios, aunque una fuente cercana a la compañía afirmó que había tomado “una decisión consciente de no convertirse en el proveedor de modelos personalizados para Apple” y enfocarse en desarrollar su propio dispositivo de IA para adelantarse a las grandes tecnológicas. “Son dos jugadores históricos que se unen, y tiene sentido para ambos”, agregó.

La postura prudente de Apple generó inquietud entre algunos inversores, preocupados por un posible rezago en IA, especialmente tras demoras y fallas iniciales en la renovación de Siri. Sin embargo, otros observadores alertan sobre una posible burbuja de inversión en infraestructura de cómputo. En ese contexto, las acciones de Apple subieron más del 12% en los últimos 12 meses, impulsadas por el sólido lanzamiento del iPhone 17 y la reducción de riesgos arancelarios en Estados Unidos.

Mientras sus rivales apuestan a escala y gasto masivo, Apple refuerza una estrategia distinta: apoyarse en terceros, desarrollar modelos más pequeños y específicos que puedan correr en el dispositivo y construir su propia infraestructura de “Private Cloud Compute” para procesar consultas de IA de forma segura. Una jugada que, sin liderar la carrera, podría convertirla en el árbitro silencioso del nuevo orden de la inteligencia artificial.

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