Tras los incidentes en Minneapolis, los líderes de tres gigantes tecnológicos —Dario Amodei, Sam Altman y Tim Cook— expresaron públicamente su repudio a la violencia perpetrada por agentes federales. Sin embargo, sus mensajes mezclaron la crítica con elogios al presidente Donald Trump, generando controversia dentro y fuera de sus empresas.
El mundo tecnológico se vio sacudido esta semana cuando los máximos ejecutivos de Anthropic, OpenAI y Apple rompieron el silencio frente a los actos de violencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis, donde agentes de la Patrulla Fronteriza mataron a dos ciudadanos estadounidenses. Las declaraciones, emitidas en entrevistas, mensajes internos y publicaciones en redes, ponen de relieve las tensiones entre los valores democráticos que estas compañías proclaman y su dependencia del clima político favorable a la industria.
En una entrevista con NBC News, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, manifestó su preocupación por “algunas de las cosas que hemos visto en los últimos días” y reclamó “defender nuestros valores democráticos también en casa”. El ejecutivo subrayó que Anthropic no tiene contratos con ICE y calificó de “horror” lo ocurrido en Minnesota. Su hermana, Daniela Amodei, presidenta de la empresa, publicó en LinkedIn que se sentía “horrorizada y triste por lo que ha sucedido… esto no es lo que América representa”.
Por su parte, el CEO de OpenAI, Sam Altman, compartió en un mensaje interno a sus empleados —filtrado al New York Times— que lo que ocurre con ICE “ha ido demasiado lejos”. En la nota expresó que “parte de amar al país es el deber estadounidense de resistir los abusos de poder” y que “hay una gran diferencia entre deportar criminales violentos y lo que está ocurriendo ahora”. Altman añadió que confía en que el presidente Trump, “un líder muy fuerte”, sea capaz de “unir al país”.
Desde Apple, Tim Cook envió un correo electrónico a sus trabajadores (divulgado por Bloomberg) en el que se declaró “desconsolado por los hechos en Minneapolis” y aseguró haber tenido “una buena conversación” con Trump, a quien agradeció “su disposición a dialogar sobre temas que nos importan a todos”. El gesto, sin embargo, generó malestar entre empleados, especialmente después de que Cook asistiera a una proyección exclusiva de un documental sobre Melania Trump pocas horas después de que ocurrieran los asesinatos.
El colectivo ICEout.tech, organizador de una carta abierta firmada por trabajadores de empresas tecnológicas, celebró que los CEOs de OpenAI y Anthropic condenaran los hechos, pero reclamó mayor firmeza de otros líderes del sector. “Ahora necesitamos escuchar a los CEOs de Apple, Google, Microsoft y Meta, todos los cuales han permanecido en silencio”, afirmaron en declaraciones a TechCrunch.
Aunque las tres compañías aseguraron que no tienen vínculos contractuales con ICE, la ambigüedad de sus mensajes ha desatado críticas. J.J. Colao, fundador de la firma de relaciones públicas Haymaker Group y uno de los firmantes de la carta, apuntó que Altman “quiere quedar bien con todos, como si el presidente no tuviera responsabilidad alguna”. Para Colao, su declaración fue “útil en el balance, pero el tributo performativo al presidente le resta fuerza”.
Detrás del conflicto también late una realidad económica: la administración Trump ha impulsado políticas favorables al desarrollo de la inteligencia artificial, beneficiando a estas empresas. OpenAI recaudó recientemente U$S 40.000 millones y negocia una nueva ronda de U$S 100.000 millones, con una valuación superior a U$S 830.000 millones. Anthropic, en tanto, acumula U$S 19.000 millones y busca otros U$S 25.000 millones, lo que podría elevar su valorización a U$S 350.000 millones.
No obstante, tanto Altman como Amodei mantienen posturas fluctuantes frente al mandatario. En 2016, Altman había descrito a Trump en su blog personal como “un demagogo que infunde odio” y había advertido que su discurso recordaba a “la Alemania de los años 30”. Más recientemente, Amodei comparó la decisión del gobierno de permitir que Nvidia vendiera chips de IA a China con “vender armas nucleares a Corea del Norte y presumir de que Boeing fabricó las carcasas”.
El equilibrio entre ética y conveniencia económica vuelve a ponerse a prueba en Silicon Valley. Aunque los ejecutivos de OpenAI, Anthropic y Apple condenaron la violencia estatal, sus alabanzas al presidente generan interrogantes sobre hasta qué punto están dispuestos a “hacer lo correcto”, como dijo Altman, cuando eso podría poner en riesgo los intereses que sus empresas mantienen con Washington.

