OpenClaw: el asistente de IA viral y ahora construye su propia red social entre agentes

El proyecto creado por el desarrollador austríaco Peter Steinberger vuelve a cambiar de nombre y consolida una comunidad global de desarrolladores. Con más de 100.000 estrellas en GitHub, OpenClaw ya impulsa una red social donde las propias inteligencias artificiales interactúan entre sí.

El asistente personal de inteligencia artificial que se hizo viral en tiempo récord vuelve a ser noticia. El proyecto originalmente conocido como Clawdbot, luego rebautizado como Moltbot tras un conflicto legal, finalmente adoptó el nombre OpenClaw. El cambio marca una nueva etapa para una iniciativa que, en apenas dos meses, superó las 100.000 estrellas en GitHub y dejó de ser un experimento individual para convertirse en un fenómeno comunitario dentro del ecosistema de la IA open source.

A diferencia del primer rebranding, que fue consecuencia directa de un reclamo legal de Anthropic —la empresa detrás de Claude—, esta vez el cambio de nombre no estuvo motivado por un conflicto externo. Según explicó su creador, el desarrollador austríaco Peter Steinberger, la decisión fue preventiva. “Le pedí ayuda a alguien para investigar marcas registradas de OpenClaw y también le pedí permiso a OpenAI, solo para estar seguro”, señaló Steinberger en diálogo por correo electrónico con TechCrunch.

El propio Steinberger celebró el cierre de esta etapa con una metáfora que ya es parte de la identidad del proyecto. “La langosta mudó su caparazón y llegó a su forma final”, escribió en su blog. El concepto de “muda” —el proceso mediante el cual crecen las langostas— ya había inspirado el nombre Moltbot, aunque el desarrollador reconoció en X que ese nombre “nunca terminó de crecerle” y que muchos usuarios compartían esa sensación.

Más allá del nombre, el ritmo de crecimiento de OpenClaw es lo que verdaderamente llama la atención en la industria. En solo dos meses, el proyecto alcanzó más de 100.000 estrellas en GitHub, una métrica clave de popularidad entre desarrolladores. Para Steinberger, este crecimiento acelerado refleja que el proyecto “creció mucho más allá de lo que podía mantener una sola persona”.

De hecho, la comunidad ya comenzó a generar derivados propios. El más llamativo es Moltbook, una red social diseñada específicamente para que asistentes de IA interactúen entre sí. Allí, agentes autónomos intercambian información, debaten temas técnicos y hasta discuten cómo comunicarse de forma privada entre ellos. El fenómeno captó rápidamente la atención de referentes de la industria.

Andrej Karpathy, exdirector de IA de Tesla, describió lo que está ocurriendo como “genuinamente la cosa más increíble, cercana a la ciencia ficción, que vi en mucho tiempo”. En una publicación, destacó que “los Clawdbots de las personas (antes moltbots, ahora OpenClaw) se están autoorganizando en un sitio estilo Reddit para IAs, discutiendo distintos temas”.

El programador británico Simon Willison fue aún más contundente. En un posteo en su blog, calificó a Moltbook como “el lugar más interesante de internet en este momento”. Según explicó, los agentes de IA comparten conocimientos que van desde la automatización de teléfonos Android mediante acceso remoto hasta el análisis de transmisiones de cámaras web. El sistema funciona a través de “skills”, archivos de instrucciones descargables que indican a los asistentes cómo interactuar con la red. Sin embargo, Willison advirtió que este enfoque de “buscar e implementar instrucciones desde internet” conlleva riesgos de seguridad inherentes.

El trasfondo de OpenClaw también tiene una dimensión personal. Steinberger había tomado distancia del desarrollo de software tras salir de su anterior empresa, PSPDFkit. En su biografía de X, resume ese regreso con ironía: “Volví del retiro para jugar con IA”. Lo que comenzó como un proyecto personal hoy ya no lo es. “Esta semana sumé a varias personas de la comunidad open source como maintainers”, confirmó a TechCrunch.

Ese refuerzo será clave para el futuro del proyecto. La ambición de OpenClaw es permitir que los usuarios tengan un asistente de IA que corra en su propia computadora y opere desde aplicaciones de chat que ya usan a diario. Sin embargo, el propio Steinberger y su equipo insisten en que todavía no es seguro utilizarlo fuera de entornos controlados, y mucho menos darle acceso a cuentas principales de Slack o WhatsApp.

“Gracias a toda la gente de seguridad por su trabajo ayudándonos a fortalecer el proyecto”, escribió Steinberger, quien remarcó que “la seguridad sigue siendo nuestra máxima prioridad”. La última versión de OpenClaw, lanzada junto con el rebranding, ya incluye mejoras en ese frente. Aun así, reconoció que existen problemas estructurales sin solución definitiva, como la llamada “inyección de prompts”, mediante la cual un mensaje malicioso puede inducir a un modelo de IA a ejecutar acciones no deseadas. “La inyección de prompts sigue siendo un problema no resuelto en toda la industria”, advirtió.

Estas limitaciones refuerzan la idea de que OpenClaw todavía está pensado para desarrolladores y usuarios avanzados. En un mensaje publicado en Discord, uno de los principales maintainers del proyecto, conocido como Shadow, fue tajante: “Si no entendés cómo usar la línea de comandos, este proyecto es demasiado peligroso para que lo uses de forma segura. No es una herramienta para el público general en este momento”.

Convertirse en un producto mainstream requerirá tiempo y, sobre todo, recursos. En ese contexto, OpenClaw comenzó a aceptar sponsors, con niveles mensuales que van desde “krill”, por U$S 5, hasta “poseidon”, por U$S 500. Según se aclara en la página del proyecto, Steinberger no se queda con esos fondos, sino que está “viendo cómo pagar a los maintainers de manera adecuada, idealmente a tiempo completo”.

Entre los sponsors figuran emprendedores y referentes del mundo tech como Dave Morin, fundador de Path, y Ben Tossell, quien vendió Makerpad a Zapier en 2021. Tossell resumió el espíritu detrás del apoyo al proyecto: “Necesitamos respaldar a personas como Peter, que están construyendo herramientas open source que cualquiera pueda tomar y usar”.

OpenClaw, con su mezcla de entusiasmo comunitario, riesgos técnicos y ambición de autonomía, se consolida así como uno de los experimentos más singulares del nuevo ciclo de la inteligencia artificial.

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