La guerra en Irán entra en la era de la IA: EE.UU. e Israel ya atacaron más de 3.000 objetivos

Herramientas de IA están acelerando la recolección de inteligencia, la selección de objetivos y la planificación militar. El conflicto marca uno de los mayores despliegues de IA en guerra real, transformando la velocidad y la precisión de las operaciones.

La guerra moderna está entrando en una nueva fase. En el conflicto en curso con Irán, Estados Unidos e Israel están utilizando herramientas avanzadas de inteligencia artificial para acelerar operaciones militares con una velocidad y precisión sin precedentes.

Según información difundida por autoridades militares y expertos del sector, desde el inicio de la ofensiva el sábado pasado, las fuerzas estadounidenses han atacado más de 3.000 objetivos en territorio iraní, utilizando una combinación de drones de ataque lanzados desde barcos, cazas F-22 que despegan desde Israel y bombarderos furtivos B-2 que vuelan desde Estados Unidos.

Detrás de esa capacidad operativa hay un factor tecnológico clave: la inteligencia artificial aplicada a inteligencia militar, selección de blancos, planificación de misiones y evaluación de daños.

La IA como arma estratégica

Durante años, los servicios de inteligencia israelíes monitorearon comunicaciones y sistemas de vigilancia en Teherán, incluyendo cámaras de tráfico hackeadas y comunicaciones interceptadas entre funcionarios iraníes. El volumen de información es enorme, y es allí donde la inteligencia artificial se volvió crítica.

Los sistemas de IA permiten analizar rápidamente enormes cantidades de datos, identificar patrones y detectar posibles objetivos militares.

El mayor impacto inmediato de la inteligencia artificial está en la inteligencia militar”, explicó Yishai Kohn, coronel israelí y jefe de planificación, economía y tecnología de la información del Ministerio de Defensa de Israel. Según Kohn, antes muchas operaciones potenciales ni siquiera podían evaluarse. “Muchas misiones potenciales simplemente nunca ocurrieron porque no existía la cantidad de personal necesaria para analizar toda la inteligencia disponible”, señaló.

Un cambio radical en el análisis de datos

En operaciones tradicionales, miles de analistas humanos deben revisar comunicaciones interceptadas, fotografías aéreas, imágenes de radar y otros datos para detectar objetivos como lanzadores de misiles, túneles o instalaciones militares. Sin embargo, oficiales estadounidenses estiman que los analistas humanos solo pueden examinar alrededor del 4% del material de inteligencia que se recopila.

Los sistemas actuales de IA pueden revisar rápidamente enormes bases de datos de video e imágenes.

Matan Goldner, CEO de la empresa israelí Conntour, explicó cómo funciona este nuevo enfoque. “Las agencias de inteligencia ya tienen acceso a toneladas de datos de video, y la IA actual permite detectar exactamente lo que necesitan dentro de un océano de información”, afirmó.

La tecnología permite realizar consultas similares a las de los modelos de lenguaje como ChatGPT, pero aplicadas a video o imágenes. Por ejemplo, los analistas pueden pedir al sistema que identifique todos los lanzadores de misiles ubicados cerca de un hospital o generar alertas automáticas si alguien toma fotografías cerca de una base militar específica.

IA para planificar la guerra

El uso de inteligencia artificial no se limita a la recopilación de información. También se está utilizando para planificar operaciones militares complejas. El Pentágono utiliza modelos de simulación y juegos de guerra digitales que analizan miles o incluso millones de escenarios posibles.

Uno de los proyectos en marcha fue encargado a la empresa Strategy Robot, con sede en Pittsburgh, que desarrolla sistemas capaces de analizar enormes cantidades de escenarios incluso con información incompleta. Estas herramientas permiten a los planificadores identificar las estrategias con mayor probabilidad de éxito.

Antes de la era de la IA, elaborar un plan de misión militar podía llevar semanas de trabajo y producir enormes carpetas de documentos. Ahora, según oficiales militares, ese mismo proceso puede completarse en cuestión de días.

Menos personas, más capacidad operativa

Otro ejemplo de esta transformación se observó en ejercicios militares del 18th Airborne Corps del Ejército de Estados Unidos, que utilizó software de la empresa de análisis de datos Palantir Technologies.

Durante esos ejercicios, el cuerpo militar logró ejecutar una de las operaciones de selección de objetivos más eficientes registradas por el ejército estadounidense.

Según Emelia Probasco, investigadora senior del Center for Security and Emerging Technology de la Universidad de Georgetown, la operación se llevó a cabo con solo 20 personas.

En comparación, una operación similar en Irak había requerido más de 2.000 analistas y especialistas.

La visión del Pentágono: una fuerza militar “AI-first”

El Secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha impulsado una estrategia para acelerar la adopción de inteligencia artificial en el ámbito militar.

El objetivo es construir “una fuerza de combate ‘AI-first’”, es decir, una estructura militar donde la inteligencia artificial sea el núcleo de la toma de decisiones.

Sin embargo, el despliegue de estas tecnologías ocurre en medio de tensiones dentro del propio ecosistema de inteligencia artificial.

Mientras el Pentágono firmó acuerdos con OpenAI para utilizar sus modelos en entornos clasificados, el gobierno estadounidense suspendió el uso de tecnologías de Anthropic, empresa creadora del modelo Claude, tras un conflicto sobre el uso militar de sus sistemas.

Paradójicamente, funcionarios estadounidenses afirman que el conflicto en Irán también está demostrando la utilidad del agente de IA Claude desarrollado por Anthropic.

Limitaciones y riesgos

A pesar de los avances, los expertos advierten que la inteligencia artificial aún tiene limitaciones importantes en el campo de batalla. La guerra es uno de los entornos más caóticos y complejos para cualquier sistema tecnológico.

Jack Shanahan, exteniente general retirado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y primer jefe de inteligencia artificial del Pentágono, explicó uno de los problemas centrales. “El Departamento de Defensa fue construido como una empresa de hardware en la era industrial, y ha tenido dificultades para convertirse en una organización digital en una era dominada por el software”, afirmó.

Otro desafío es la calidad de los datos utilizados para entrenar los modelos. Gran parte de la información disponible para entrenamiento está desactualizada o incompleta, lo que complica el desarrollo de sistemas confiables.

El factor humano sigue siendo clave

Aunque la inteligencia artificial acelera el análisis y la planificación, los expertos advierten que no puede reemplazar el juicio humano.

De hecho, algunos analistas temen que la confianza excesiva en sistemas automatizados pueda llevar a decisiones erróneas.

Durante el primer día del conflicto, investigadores militares estadounidenses creen que fuerzas de Estados Unidos podrían haber sido responsables de un ataque que mató a decenas de niños en una escuela primaria de niñas en Irán.

La investigadora Emelia Probasco advierte sobre el riesgo de delegar demasiado en los algoritmos. “Delegar decisiones a la inteligencia artificial es una preocupación seria”, afirmó. Según Probasco, el problema no es solo la tecnología, sino la falta de inversión en mecanismos de control y seguridad. “Esa infraestructura de seguridad todavía está subfinanciada”, concluyó.

La guerra del futuro ya empezó

El conflicto en Irán demuestra que la inteligencia artificial está dejando de ser una herramienta experimental para convertirse en un componente central de la estrategia militar moderna.

Desde el análisis de inteligencia hasta la logística, la planificación de misiones y la evaluación de daños, la IA está cambiando la forma en que se toman decisiones en el campo de batalla.

Para la industria tecnológica global, esto confirma algo que muchos analistas vienen anticipando: la próxima gran revolución de la inteligencia artificial no solo ocurrirá en empresas y consumidores, sino también en el ámbito de la seguridad y la geopolítica global.

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