La compañía de Mark Zuckerberg comenzó a instalar software que registra movimientos del mouse y pulsaciones de teclado en computadoras corporativas de Estados Unidos para entrenar modelos de IA. La medida generó rechazo dentro de la empresa por cuestiones de privacidad.
La carrera por construir inteligencia artificial cada vez más avanzada está llevando a las grandes tecnológicas a buscar nuevas fuentes de datos. Ahora, Meta quedó en el centro de la controversia luego de implementar un programa interno que registra las pulsaciones de teclado, clics y movimientos del mouse de sus empleados en Estados Unidos para entrenar sistemas de IA.
Según documentos internos obtenidos por Business Insider, la empresa liderada por Mark Zuckerberg comenzó a desplegar una herramienta denominada “Model Capability Initiative” (MCI), diseñada para capturar cómo las personas interactúan realmente con una computadora durante su jornada laboral.
El objetivo es entrenar agentes de inteligencia artificial capaces de utilizar aplicaciones y sistemas como lo haría un humano, incluyendo tareas aparentemente simples pero complejas para la IA, como usar atajos de teclado, navegar menús desplegables o interactuar con múltiples ventanas al mismo tiempo.
“Para que los agentes entiendan cómo las personas completan tareas cotidianas usando computadoras, necesitamos entrenar nuestros modelos con ejemplos reales”, explicó Meta en un comunicado interno dirigido a empleados.
La reacción dentro de la empresa no tardó en aparecer. De acuerdo con Business Insider, uno de los comentarios más votados en el foro interno fue: “Esto me hace sentir extremadamente incómodo. ¿Cómo hacemos para no participar?”.
La respuesta del director de tecnología de Meta, Andrew Bosworth, encendió aún más la discusión. “No existe una opción para excluirse de esto en una laptop proporcionada por la empresa”, respondió el ejecutivo. El mensaje recibió múltiples reacciones negativas, incluidos emojis de enojo, sorpresa y tristeza.
La apuesta de Meta por la “superinteligencia”
El programa forma parte de una estrategia mucho más amplia de Meta para acelerar el desarrollo de inteligencia artificial. En los últimos meses, la compañía reorganizó equipos internos alrededor de proyectos de IA, creó unidades específicas llamadas “AI pods” y lanzó iniciativas corporativas como “AI Weeks”.
Además, Meta viene invirtiendo miles de millones de dólares en infraestructura y contratación de investigadores para competir directamente contra OpenAI, Anthropic, Google DeepMind y xAI.
El documento interno menciona específicamente a “Muse Spark”, uno de los nuevos modelos de lenguaje de gran escala desarrollados por Meta Superintelligence Labs (MSU), la división enfocada en sistemas de IA avanzados.
La empresa considera que observar el comportamiento cotidiano de sus empleados permitirá construir asistentes autónomos mucho más eficientes, capaces de operar computadoras prácticamente sin intervención humana.
“Mientras los modelos de IA sobresalen en investigación y programación, todavía carecen de algunas de las formas básicas en las que los humanos utilizan computadoras”, indicó Meta en el memo.
Privacidad y control corporativo
La medida también reavivó el debate sobre los límites de la vigilancia digital en el ámbito laboral. Aunque Meta aseguró que existen “protecciones para resguardar contenido sensible” y que los datos “no serán utilizados para otros fines”, varios empleados cuestionaron el nivel de monitoreo implementado.
Según la compañía, el sistema solo funciona sobre una lista aprobada de aplicaciones laborales, entre ellas Gmail, GChat, VSCode y Metamate, el asistente interno de IA de Meta. También aclaró que la captura de datos se limita a computadoras corporativas y no incluye teléfonos personales.
Un portavoz de Meta declaró a Business Insider: “Existen salvaguardas para proteger contenido sensible y los datos no se utilizan para ningún otro propósito”.
Sin embargo, para muchos trabajadores, el problema no es solamente técnico sino cultural: la sensación de que las actividades diarias están siendo utilizadas como materia prima para entrenar sistemas que eventualmente podrían automatizar parte de su propio trabajo.
El nuevo combustible de la IA
El caso refleja una tendencia creciente dentro de Silicon Valley: las grandes compañías tecnológicas necesitan enormes volúmenes de datos reales para entrenar agentes de IA más autónomos y sofisticados.
En lugar de limitarse a textos o imágenes obtenidas de internet, las empresas ahora buscan capturar interacciones humanas completas con dispositivos y software. Esto incluye desde movimientos de cursor hasta patrones de navegación y hábitos de trabajo.
La presión competitiva también es enorme. Meta intenta posicionarse como uno de los líderes globales en inteligencia artificial general, en un contexto donde OpenAI, Anthropic, Google y xAI aceleran el lanzamiento de modelos cada vez más avanzados.
La diferencia es que, en este caso, el entrenamiento de la IA parece comenzar dentro de la propia oficina.

