CICC, el banco que financia el avance de China en la carrera global por la inteligencia artificial

China International Capital Corporation se convirtió en el principal financiador de la ola de salidas a Bolsa de empresas tecnológicas chinas vinculadas con la inteligencia artificial. En 2026 ya acumula U$S 11.500 millones en operaciones y apunta a cerrar su año récord.

China International Capital Corporation (CICC), el principal banco de inversión de China, se convirtió en una pieza central de la estrategia de Beijing para fortalecer su industria tecnológica y competir con Estados Unidos en la carrera por la inteligencia artificial.

La entidad estatal participó en las salidas a Bolsa de algunos de los principales referentes tecnológicos del país, entre ellos el fabricante de chips CXMT y Zhongji Innolight, proveedor de componentes para centros de datos. Durante 2026, CICC ya acumula U$S 11.500 millones en operaciones, más del doble del volumen registrado durante el mismo período de 2025, y avanza hacia un récord anual.

“Llevamos más de una década invirtiendo y preparándonos para esta ola de inteligencia artificial”, afirmó Lou Xinyu, subdirector del área de banca de inversión de tecnología, medios y telecomunicaciones de CICC.

El crecimiento actual representa una recuperación para una entidad que durante años fue el banco de referencia para las grandes operaciones corporativas de China, pero que quedó atrapada en la ofensiva regulatoria del Gobierno contra el sector financiero.

Del golpe regulatorio al regreso de las grandes operaciones

La situación de CICC se deterioró después del estallido de la burbuja inmobiliaria china en 2021. Altos ejecutivos quedaron involucrados en investigaciones y numerosos banqueros sufrieron fuertes recortes salariales como parte de la campaña de “prosperidad común” impulsada por el presidente Xi Jinping para reducir la desigualdad.

La caída del mercado inmobiliario también golpeó los ingresos de banca de inversión. En 2024, estos ingresos descendieron hasta Rmb2.800 millones, equivalentes a U$S 415 millones, frente a los Rmb6.800 millones de 2021, unos U$S 1.000 millones.

El escenario comenzó a cambiar a fines de 2024, cuando Beijing lanzó un paquete de estímulo destinado a impulsar los mercados. Durante el año siguiente, una nueva ola de compañías chinas comenzó a cotizar en Bolsa, mientras los reguladores relajaron algunos de los requisitos que habían endurecido previamente.

Mientras el Gobierno limitaba las nuevas operaciones, CICC había comenzado a preparar su estrategia para el regreso de las empresas tecnológicas.

Según Lou, una de las claves fue integrar las capacidades de banca de inversión, private equity e investigación. En particular, destacó el papel de CICC Capital, el brazo de capital privado del banco, que realizó inversiones en diferentes segmentos de la industria de inteligencia artificial.

“Esas empresas tecnológicas confían en la marca CICC porque tenemos experiencia tecnológica y conocemos las tendencias del mercado chino”, sostuvo Lou. “Podemos aprovechar plenamente nuestras capacidades internas para ofrecer soluciones de banca de inversión y un paquete completo para esas compañías tecnológicas”.

La inteligencia artificial como nuevo motor del mercado de capitales

La actual ola de salidas a Bolsa de empresas tecnológicas chinas se produce en paralelo al boom de financiamiento vinculado con la inteligencia artificial en Estados Unidos y a la creciente competencia tecnológica entre ambas potencias.

Lou considera que el crecimiento de las cotizaciones de compañías tecnológicas chinas todavía tiene recorrido y pronosticó que la ola de nuevas emisiones continuará durante al menos otro año.

“Seguimos creyendo que existen oportunidades de mercado muy evidentes y enormes durante los próximos 12 meses, y que se ven menos afectadas por las restricciones de liquidez”, afirmó.

El ejecutivo agregó que las empresas de inteligencia artificial y tecnología avanzada podrán continuar atrayendo capital si demuestran que representan activos escasos y estratégicos para China.

“Para las compañías de IA y hard-tech, siempre que puedan demostrar que son un activo escaso en el mercado chino y que tienen valor de inversión a largo plazo, seguirán siendo bien recibidas por el mercado”, señaló.

El fenómeno también refleja el nuevo papel que Beijing pretende asignarle al sistema financiero. CICC fue fundada en 1995 como una empresa conjunta entre China Construction Bank y Morgan Stanley. Después de la salida del banco estadounidense en 2010 y varias reestructuraciones accionarias, su accionista controlador pasó a ser Central Huijin, el fondo soberano de China.

Bajo Xi Jinping, Beijing busca transformar el sector financiero para que funcione como una herramienta al servicio de los objetivos estratégicos nacionales. En un discurso de 2024 en el que llamó a convertir a China en una “potencia financiera”, el presidente planteó que el sistema debe contribuir al desarrollo económico y evitar perseguir una expansión “a ciegas” que pueda generar “crisis”.

“El punto de vista rector desde arriba es que las finanzas deben servir a la economía real y ayudar a fortalecer la economía y la competitividad de China”, explicó Dragon Tang, profesor de Finanzas de la Universidad de Hong Kong. “Tanto la industria financiera como sus profesionales estarán sujetos a un mayor escrutinio y regulación”.

Un negocio cada vez más competitivo

La recuperación de CICC no significa, sin embargo, que el negocio de banca de inversión haya vuelto a los niveles anteriores. Los ingresos de esa división alcanzaron Rmb4.900 millones en 2025, equivalentes a U$S 726 millones, aunque su participación dentro de las ganancias del grupo disminuyó debido al crecimiento de otras áreas, especialmente la gestión patrimonial.

El beneficio neto del grupo aumentó 72% hasta Rmb9.800 millones.

Al mismo tiempo, la competencia en el sector financiero chino presiona los márgenes. Beijing ha impulsado en los últimos años una consolidación de la industria, mientras busca alejar al sistema financiero de los excesos del capitalismo de las décadas de 2000 y 2010.

“El mercado se ha vuelto más competitivo y los emisores, como CXMT, tienen un gran poder de negociación, lo que reduce las comisiones para banqueros y financiadores”, explicó Tang.

El caso de CXMT es particularmente significativo. Su salida a Bolsa fue la mayor oferta pública inicial de China en 16 años y CICC participó como uno de los bancos patrocinadores. Sin embargo, la comisión total de suscripción y patrocinio fue de apenas Rmb226,6 millones, unos U$S 33,6 millones, equivalente al 0,39% de la operación y repartida entre seis bancos. La cifra tampoco incluye una opción de sobreadjudicación que todavía no fue ejercida.

El contraste es notable: en la oferta pública inicial de Agricultural Bank of China de 2010, en la que CICC también tuvo un papel relevante, las comisiones rondaron los U$S 267 millones.

Pese al éxito de CICC para llevar compañías tecnológicas al mercado, los inversores todavía no parecen convencidos del nuevo modelo financiero chino. Las acciones del banco en Hong Kong cotizan casi 12% por debajo de su máximo, mientras que sus títulos en Shanghai acumulan una caída superior al 50%.

Aun así, CICC está alineando su estrategia con la transformación que impulsa Beijing. En una presentación realizada ante la Bolsa de Hong Kong el mes pasado, el banco anticipó un aumento sustancial de sus ganancias durante el primer semestre y sostuvo que sigue de cerca las directivas oficiales para avanzar en la reforma del mercado de capitales.

La entidad afirmó que realizó “todos los esfuerzos para servir a la economía real y a la estrategia tecnológica nacional”. En la carrera por la inteligencia artificial, CICC parece haber encontrado allí su principal oportunidad de crecimiento.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WP to LinkedIn Auto Publish Powered By : XYZScripts.com