Japón despierta y ahora apuesta U$S 140.000 millones por data centers de IA junto a Dell y JERA

Japón prepara una expansión de infraestructura de inteligencia artificial que podría alcanzar los U$S 140.000 millones. JERA, Dell y RHAELM proyectan construir data centers junto a centrales eléctricas, con un primer campus de 400 MW cerca de Tokio que demandará más de U$S 15.000 millones.

Japón prepara una de las mayores apuestas de infraestructura para inteligencia artificial de Asia. JERA, el principal generador de electricidad del país, se asoció con Dell y la desarrolladora británica RHAELM para construir una red de data centers destinados a cargas de trabajo de IA que podría alcanzar varios gigavatios durante la década de 2030.

Según informó el Financial Times, la inversión total podría llegar a U$S 140.000 millones, aunque ese monto corresponde a una estimación del periódico y JERA no informó una cifra propia para todo el programa.

El primer proyecto ya tiene una ubicación definida: estará junto a una central eléctrica a gas de JERA en Chiba, al este de Tokio. El campus tendrá una capacidad de aproximadamente 400 megavatios (MW) y requerirá una inversión superior a U$S 15.000 millones, equivalente a ¥2,3 billones, considerando todas sus etapas de desarrollo.

La operación está prevista para comenzar alrededor de 2028 y, de acuerdo con el reporte del Financial Times, el complejo podría convertirse en uno de los mayores centros de datos de Asia fuera de China.

El acuerdo firmado por las compañías es, por ahora, no vinculante. JERA informó que Apollo, firma global de inversión, participará como socio financiero de RHAELM.

El desafío energético detrás de la inteligencia artificial

La particularidad del proyecto está en su estrategia para evitar uno de los obstáculos que enfrentan los grandes desarrolladores de infraestructura de IA: los largos plazos necesarios para conseguir una conexión convencional a la red eléctrica.

El campus de Chiba estará ubicado junto a una central de generación a gas de JERA y recibirá electricidad directamente de esa instalación. De esta manera, el proyecto busca evitar años de espera asociados a una conexión convencional a la red.

“Podemos entregar una instalación de 400 MW años antes de lo que permitiría un cronograma convencional conectado a la red”, afirmó Bradd Lewis, CEO de RHAELM.

El esquema distribuye las responsabilidades entre los tres socios. JERA aportará el terreno y la energía; Dell suministrará racks de servidores ya preparados, mientras que RHAELM estará a cargo de la construcción.

La escala energética de JERA es uno de los elementos centrales de la iniciativa. La compañía afirma que genera aproximadamente un tercio de la electricidad de Japón.

“JERA está en una posición única para impulsar las ambiciones de Japón en materia de IA”, afirmó Yukio Kani, CEO global de JERA.

El objetivo de los socios es replicar el modelo en otros establecimientos de JERA y desarrollar varios gigavatios de capacidad para inteligencia artificial en Japón durante la década de 2030.

Japón busca evitar quedar atrás en la carrera de la IA

El proyecto se inscribe en una competencia cada vez más intensa por desarrollar la infraestructura necesaria para alimentar modelos de inteligencia artificial, sistemas de agentes y otras aplicaciones que requieren enormes cantidades de capacidad informática y electricidad.

La disponibilidad de energía se convirtió en uno de los factores determinantes para la expansión de los data centers de IA. El modelo planteado en Japón busca combinar en una misma ubicación generación eléctrica e infraestructura informática, reduciendo uno de los principales tiempos de espera de los proyectos tradicionales.

JERA, Dell y RHAELM no son los únicos actores que están apostando por esta oportunidad. En junio, Blackstone anunció un plan para invertir U$S 30.000 millones en data centers de IA en Japón durante los próximos años.

La magnitud de las inversiones también refleja una preocupación estratégica del gobierno japonés. El ministro de Asuntos Digitales del país advirtió que Japón podría convertirse en una “colonia de IA” si no consigue avanzar al ritmo de otros mercados.

En ese contexto, el proyecto de JERA, Dell y RHAELM plantea una alternativa concreta: en lugar de esperar a que la infraestructura eléctrica acompañe la expansión de la IA, construir los grandes centros de procesamiento allí donde ya existe capacidad de generación.

El primer campus de 400 MW será la prueba de ese modelo. Si funciona como esperan sus impulsores, podría convertirse en la base para una expansión de varios gigavatios durante la próxima década y posicionar a la energía como una pieza central de la estrategia japonesa para competir en la economía de la inteligencia artificial.

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