La compañía de entretenimiento se comprometió a ofrecer empleo a por lo menos 60 trabajadores de la startup, mientras avanza una subasta judicial por su propiedad intelectual. La plataforma enfrenta presiones financieras y demandas relacionadas con presuntos daños a menores.
Disney busca ampliar su presencia en inteligencia artificial mediante un acuerdo con Character.AI, la startup de chatbots que se declaró en bancarrota en Estados Unidos. La compañía de entretenimiento ofreció U$S 20 millones por una licencia perpetua y no exclusiva sobre parte de la propiedad intelectual de la empresa y ciertos reclamos legales, y se comprometió a ofrecer puestos de trabajo a al menos 60 empleados de la firma.
Los detalles surgen de documentación judicial difundida por Bloomberg. Según esos documentos, la mayoría de los trabajadores de Character.AI que recibieron una oferta laboral de Disney la aceptaron. La remuneración anual estimada para el grupo asciende a U$S 60 millones.
La propuesta, sin embargo, todavía no representa una adquisición definitiva. Disney Worldwide Services, una afiliada de The Walt Disney Company, actúa como “postor inicial” en una subasta supervisada por un tribunal de quiebras de Delaware. Ese procedimiento permite que otras compañías presenten ofertas superiores por los activos incluidos en la operación.
Character.AI espera que el proceso concluya entre fines de noviembre y comienzos de diciembre de 2026. El resultado determinará qué activos cambian de manos y si aparece un comprador dispuesto a garantizar la continuidad de la plataforma.
Qué busca Disney y qué ocurre con los empleados
El acuerdo combina dos componentes: una oferta por determinados activos y una propuesta laboral para una parte sustancial del equipo de Character.AI. La documentación contempla la contratación de al menos 60 empleados, lo que representa a la mayoría de la plantilla de la startup.
Karandeep Anand, ex director ejecutivo de Character.AI, ya se incorporó a Disney como su primer director de tecnología. Su llegada había sido anunciada semanas antes de que se conocieran los detalles de la operación vinculada con los activos de la startup.
La oferta económica de Disney no corresponde a la compra de la aplicación completa. Se trata de una licencia perpetua y no exclusiva sobre parte de la propiedad intelectual de Character.AI y de ciertos reclamos legales de la empresa. La diferencia es relevante porque el futuro del servicio dependerá del resultado de la subasta y de las condiciones que se acuerden con el eventual comprador.
De acuerdo con la documentación judicial, tanto los activos como los pasivos de Character Technologies, la compañía detrás de la aplicación, están estimados en un rango de entre U$S 50 millones y U$S 100 millones. El expediente quedó registrado con el número 26-11603 ante el tribunal de quiebras del distrito de Delaware.
El procedimiento se desarrolla bajo la sección 363 del Código de Quiebras de Estados Unidos, que permite vender activos durante un proceso de bancarrota. La propuesta de Disney funciona como punto de partida para la subasta, no como garantía de que la compañía terminará controlando el negocio completo.
Demandas por seguridad infantil y presión regulatoria
La situación financiera de Character.AI se deterioró en medio de demandas de familias que vinculan el uso de sus chatbots con daños sufridos por adolescentes. Una de las causas más conocidas fue presentada por Megan Garcia, madre de Sewell Setzer III, un joven de 14 años de Florida que murió por suicidio en 2024. La demanda sostuvo que el adolescente había desarrollado un vínculo emocional con uno de los chatbots de la plataforma.
Estas acusaciones forman parte de un escenario de mayor escrutinio sobre los sistemas conversacionales que pueden generar interacciones personales prolongadas, especialmente cuando los usuarios son menores de edad. Character.AI también enfrenta investigaciones gubernamentales relacionadas con la seguridad infantil.
En octubre de 2025, la compañía anunció que eliminaría las conversaciones abiertas con sus personajes para los usuarios menores de 18 años a partir del 25 de noviembre de ese año. También incorporó herramientas de verificación de edad mediante la firma Persona.
En su comunicado oficial, Colin Adams, actual director ejecutivo de Character.AI, afirmó que la compañía había dado “pasos significativos para sostener y mejorar su negocio frente a vientos en contra legales, regulatorios y operativos”. Tras revisar las alternativas disponibles, agregó, el directorio determinó que una venta supervisada judicialmente ofrecía “la mejor oportunidad para maximizar el valor para todos los interesados”.
La empresa se declaró en bancarrota bajo el Capítulo 11, un mecanismo de la legislación estadounidense que permite reorganizar las obligaciones financieras mientras se desarrolla un proceso judicial. La documentación atribuye las dificultades de la compañía a una combinación de costos elevados y posibles responsabilidades derivadas de litigios e intervenciones regulatorias.
¿Puede seguir funcionando Character.AI?
Por el momento, la aplicación continuará operativa mientras avanza la subasta. Character.AI informó que las suscripciones pagas permanecen activas y que solicitó autorización judicial para continuar pagando salarios y proveedores durante el procedimiento.
La continuidad a largo plazo, sin embargo, no está asegurada. La empresa advirtió que, si la subasta no genera una operación que permita mantener el servicio, la plataforma podría cerrar.
El desenlace dependerá de las ofertas que se presenten y de la posibilidad de concretar una venta que garantice la continuidad del negocio. Para Disney, el acuerdo ofrece una vía para acceder a propiedad intelectual y sumar talento especializado en inteligencia artificial. Para Character.AI, el proceso representa una salida bajo supervisión judicial en medio de sus dificultades financieras y legales.
La resolución prevista para fines de noviembre o comienzos de diciembre será decisiva para determinar si la aplicación continúa bajo un nuevo propietario o si deja de operar.

