Nvidia en un dilema: EE.UU. endurece restricciones a chips de IA en Malasia y Tailandia

Washington refuerza el cerco tecnológico para evitar el desvío de semiconductores a China y genera incertidumbre en el ecosistema global de inteligencia artificial.

En un nuevo capítulo de la guerra tecnológica entre Estados Unidos y China, la administración Trump ha anunciado un proyecto de regulación que busca restringir la exportación de chips avanzados de inteligencia artificial, como los fabricados por Nvidia, a Malasia y Tailandia.

El objetivo: frenar el presunto contrabando de semiconductores hacia el gigante asiático y proteger la supremacía estadounidense en el desarrollo de IA.

Un cambio estratégico en la política de exportaciones

La medida, impulsada por el Departamento de Comercio, representa el primer paso formal en la prometida revisión del enfoque de difusión de IA heredado de la administración Biden. El nuevo borrador de regulación elimina las restricciones globales del llamado «AI diffusion rule», pero mantiene controles estrictos para China y más de 40 países considerados de riesgo desde 2023.

Según fuentes cercanas al proceso, “la regla aún no está finalizada y podría cambiar”, lo que deja margen a ajustes en función de la reacción internacional.

El rol de Malasia y Tailandia en la cadena de suministro

Malasia y Tailandia se han convertido en puntos clave para el ensamblaje y la exportación de semiconductores. Solo en 2024, Malasia exportó chips por un valor de U$S 37.000 millones, de los cuales más de un tercio tuvo como destino China y Hong Kong. Tailandia, por su parte, incrementó sus envíos de chips a China hasta alcanzar los U$S 815 millones.

El auge de inversiones en centros de datos por parte de empresas como Oracle y el aumento de los envíos de chips han encendido las alarmas en Washington, que teme que estos países sirvan como vías indirectas para que China acceda a hardware prohibido. “Queremos asegurarnos de que los servidores terminen en los centros de datos previstos y no desaparezcan en otro barco”, declaró el ministro de Inversiones, Comercio e Industria de Malasia, Tengku Zafrul Aziz.

El contrabando, en el foco de la controversia

El endurecimiento de las restricciones responde a casos recientes de contrabando. En Singapur, tres personas fueron acusadas de defraudar a clientes sobre el destino final de servidores con chips Nvidia, por un valor de U$S 390 millones, que habrían terminado en China a través de Malasia. Si bien Nvidia no está implicada en la investigación, el episodio ha puesto en evidencia la complejidad de controlar la trazabilidad de estos componentes críticos.

Jensen Huang, CEO de Nvidia, ha afirmado que “no hay evidencia” de desvío de chips de IA, aunque sus declaraciones no se refirieron a ningún país en particular. Por su parte, el Ministerio de Inversiones de Malasia ha subrayado que “son esenciales políticas claras y consistentes para el sector tecnológico”.

Excepciones y desafíos para la industria

El borrador de la regulación contempla ciertas exenciones para evitar disrupciones en la cadena de suministro. Empresas con sede en EE.UU. y en países aliados podrán seguir exportando chips a Malasia y Tailandia sin licencia durante un periodo de gracia. Además, se prevén licencias especiales para etapas críticas del proceso de fabricación, como el encapsulado de chips, que se realiza mayoritariamente en el sudeste asiático.

Sin embargo, la industria teme que las nuevas reglas puedan afectar la competitividad global de fabricantes estadounidenses. Nvidia obtiene el 56% de sus ingresos fuera de EE.UU., y el 17% proviene de China. La Asociación de la Industria de Semiconductores ha advertido que “las restricciones podrían limitar el acceso a mercados clave y frenar el crecimiento de los ingresos”.

Un debate abierto sobre la seguridad y el futuro de la IA

El Departamento de Comercio ha sido claro en su mensaje: “Estados Unidos permitirá que sus aliados compren chips de IA, siempre que sean operados por un proveedor estadounidense aprobado y la nube asociada también esté bajo control estadounidense”, según declaró el secretario Howard Lutnick ante el Congreso. No obstante, la norma aún no resuelve interrogantes sobre las condiciones de seguridad para el uso de estos chips en centros de datos extranjeros, especialmente en regiones sensibles como Oriente Medio.

Mientras tanto, la presión para controlar el flujo de tecnología crítica no cede. “El objetivo es mantener la innovación estadounidense en la vanguardia y evitar que la tecnología caiga en manos de adversarios”, enfatizó el Departamento de Comercio.

La decisión de Washington marca un giro relevante en la política de exportaciones de tecnología avanzada y pone a Nvidia en el centro de la escena global. El equilibrio entre seguridad nacional, competitividad industrial y estabilidad de la cadena de suministro será clave en los próximos meses, mientras el mundo observa cómo se redefine el mapa de la inteligencia artificial.

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