Yann LeCun se aleja de Meta en medio de la guerra por la superinteligencia

El científico en jefe de inteligencia artificial deja Meta para crear su propia empresa. La partida coincide con una reestructuración multimillonaria y un giro agresivo de Mark Zuckerberg hacia la “superinteligencia”.

Yann LeCun, uno de los padres fundadores de la inteligencia artificial moderna y ganador del Premio Turing, planea abandonar Meta para lanzar su propia compañía. Según fuentes cercanas, el investigador franco-estadounidense ya inició conversaciones con potenciales inversores, mientras prepara un proyecto centrado en una nueva generación de sistemas de IA conocidos como “modelos del mundo”, capaces de aprender del entorno físico y no solo del lenguaje.

La salida de LeCun se produce en plena sacudida corporativa. Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Meta, inició una reforma profunda de su división de inteligencia artificial tras reconocer que la empresa había quedado rezagada respecto de OpenAI y Google . El cambio implica priorizar resultados comerciales rápidos sobre investigación académica a largo plazo, desplazando así el enfoque del histórico laboratorio FAIR, que LeCun dirigía desde 2013.

Durante 2025, Zuckerberg avanzó con decisiones de alto impacto financiero. En julio, desembolsó U$S 14.300 millones para contratar a Alexandr Wang, creador de la startup Scale AI, y adquirir el 49% de su empresa. El joven ejecutivo de 28 años ahora lidera el nuevo equipo de “Superinteligencia” de Meta, al que LeCun quedó subordinado. Además, el multimillonario formó un grupo élite llamado TBD Lab, que recluta talentos provenientes de competidores como OpenAI y Google, con ofertas salariales de hasta U$S 100 millones.

La presión por resultados es fuerte. Las acciones de Meta cayeron 12,6% a fines de octubre, borrando cerca de U$S 240.000 millones de su capitalización bursátil, tras anunciarse un gasto en inteligencia artificial que podría superar los U$S 100.000 millones en 2026. El mercado exige evidencia de que las enormes inversiones en IA generarán retorno.

El último tropiezo fue el modelo Llama 4, que tuvo un desempeño inferior al de los modelos insignia de Google, OpenAI y Anthropic, mientras el asistente Meta AI no logró atraer a los consumidores. A pesar de los problemas, Zuckerberg refuerza su visión de construir sistemas de “superinteligencia” escalables. Pero LeCun nunca compartió esa estrategia: ha reiterado públicamente que los grandes modelos de lenguaje “son útiles, pero jamás podrán razonar o planificar como los humanos”.

La brecha conceptual entre ambos terminó por volver insostenible la convivencia. Para LeCun, el futuro de la inteligencia artificial pasa por dotar a las máquinas de capacidades cognitivas genuinas, mientras Zuckerberg apuesta por acelerar la rentabilidad de los productos existentes.

El movimiento de LeCun se suma a otras salidas relevantes del año. Joelle Pineau, ex vicepresidenta de investigación en IA, se incorporó a la startup canadiense Cohere; además, Meta despidió a 600 empleados de su unidad de IA en un intento por reducir burocracia y acelerar lanzamientos.

A sus 63 años, LeCun se aleja así de la compañía que ayudó a transformar en un líder global de IA, en busca de un proyecto más alineado con su visión científica. Su nueva aventura promete mantenerlo en el centro del debate sobre el futuro de la inteligencia artificial: una batalla que ya no solo es tecnológica, sino también filosófica.

Fuente: Financial Times

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