El Departamento de Defensa de Estados Unidos cerró acuerdos con siete gigantes de IA para desplegar tecnología en redes clasificadas. La decisión marca un giro estratégico tras el duro enfrentamiento judicial con Anthropic por límites al uso militar de sus modelos.
El mapa de poder en la inteligencia artificial aplicada a defensa acaba de reconfigurarse. El Pentagon anunció la firma de acuerdos con siete de las principales compañías de IA del mundo para desplegar sus tecnologías dentro de redes informáticas clasificadas del gobierno estadounidense, una jugada que fortalece la diversificación tecnológica del aparato militar y deja a Anthropic en una posición cada vez más incómoda frente a la administración de Donald Trump.
Entre las empresas seleccionadas figuran pesos pesados como Google, Microsoft y Amazon Web Services, en una ofensiva que apunta a fortalecer la infraestructura militar con sistemas capaces de analizar grandes volúmenes de datos y optimizar la toma de decisiones en escenarios de combate.
“It’s irresponsible to be reliant on any one partner”, afirmó Emil Michael, director de tecnología del Departamento de Defensa, en declaraciones a CNBC. Traducido: “Es irresponsable depender de un solo socio”.
Y fue más allá: “Cuando vimos que uno de nuestros socios no quería trabajar con nosotros de la forma que necesitábamos, salimos a asegurarnos múltiples proveedores distintos”.
El trasfondo: la batalla con Anthropic
La frase apunta directamente a Anthropic, que hasta hace poco era la única compañía autorizada para trabajar con datos clasificados del Pentágono y cuyos modelos ya estaban integrados en Maven, uno de los sistemas de guerra algorítmica más avanzados del gobierno estadounidense.
El conflicto estalló cuando la empresa intentó imponer restricciones explícitas sobre el uso de su modelo Claude, especialmente para evitar aplicaciones vinculadas a vigilancia doméstica masiva o armamento completamente autónomo.
Desde el Pentágono consideraron esas limitaciones una intromisión corporativa inadmisible.
Los funcionarios exigieron libertad para utilizar la tecnología para “todos los fines legales”, mientras Anthropic defendió la necesidad de establecer salvaguardas éticas.
La disputa escaló hasta los tribunales y derivó en una decisión sin precedentes: el Departamento de Defensa catalogó formalmente a Anthropic como un riesgo para la seguridad nacional.
Un acuerdo con límites, pero sin veto corporativo
Paradójicamente, los nuevos acuerdos firmados sí incluyen restricciones.
Según documentos revisados por medios estadounidenses, el Pentágono se compromete a respetar la política heredada de la administración de Joe Biden que exige supervisión humana sobre sistemas de armas autónomas.
También promete cumplir con normas destinadas a garantizar “pleno respeto por los derechos de los estadounidenses frente a vigilancia doméstica ilegal o no autorizada”.
La diferencia crucial es política: esas limitaciones no surgen de exigencias contractuales impuestas por las empresas, sino de compromisos asumidos por el propio Estado.
Ese matiz revela uno de los ejes centrales de la discusión actual sobre inteligencia artificial militar: quién define los límites.
Google y Microsoft, bajo presión interna
La decisión no estuvo exenta de tensiones dentro de las propias tecnológicas.
Cientos de empleados de Google enviaron una carta esta semana a sus directivos exigiendo que rechacen el uso militar clasificado de su IA.
“Queremos ver a la inteligencia artificial beneficiando a la humanidad, no siendo utilizada de formas inhumanas o extremadamente dañinas”, escribieron.
Desde Microsoft, la vocera Kate Frischmann aseguró que la empresa mantuvo “conversaciones constructivas” con funcionarios para garantizar que el acuerdo “proteja adecuadamente la supervisión humana sobre armas autónomas y la privacidad del público estadounidense”.
Por su parte, Tim Barrett, portavoz de Amazon Web Services, sostuvo que la compañía mantiene su compromiso histórico con el aparato militar y que continuará apoyando los esfuerzos de modernización del Departamento de Defensa.
Anthropic, aislada del Pentágono pero aún relevante
Pese al enfrentamiento, Anthropic sigue siendo una pieza estratégica para Washington.
La Casa Blanca continúa trabajando con la empresa en materia de ciberseguridad, particularmente a través de Mythos, su nuevo sistema especializado en detección e intrusión sobre redes informáticas.
El gobierno estadounidense está evaluando activamente las capacidades de esa plataforma y ya mantuvo reuniones técnicas con ejecutivos de la compañía para entender su alcance.
El escenario muestra una paradoja cada vez más evidente: mientras el Pentágono empuja a Anthropic fuera de sus redes clasificadas, otros sectores del Estado consideran que su tecnología sigue siendo demasiado valiosa para quedar al margen.
La disputa ya dejó una señal inequívoca para toda la industria: en la nueva carrera por liderar la inteligencia artificial militar, la capacidad técnica ya no alcanza.
La verdadera batalla pasa por definir quién controla los límites éticos, operativos y políticos de estas herramientas.

