Un nuevo memo de la Casa Blanca busca reordenar el uso de inteligencia artificial en seguridad nacional. La disputa con Anthropic expone tensiones clave: dependencia tecnológica, sesgo ideológico y control militar sobre modelos avanzados.
La política de inteligencia artificial en Estados Unidos atraviesa un punto de inflexión. La Casa Blanca trabaja en un memo estratégico que podría redefinir cómo las agencias de seguridad nacional adoptan IA, en medio de un conflicto creciente entre el Pentagon y la startup Anthropic.
El documento —aún en borrador— introduce una premisa central: evitar la dependencia de un único proveedor de inteligencia artificial. En términos prácticos, esto implica que organismos clave del gobierno deberán operar con múltiples vendors, una decisión que no solo responde a criterios técnicos sino también geopolíticos y de seguridad.
El trasfondo: una disputa que expone tensiones estructurales
El conflicto entre Anthropic y el Pentágono se intensificó durante negociaciones contractuales vinculadas al uso militar de modelos de IA. En el centro de la discusión están los llamados “guardrails” o salvaguardas que la empresa busca imponer sobre el uso de su tecnología.
Desde el gobierno estadounidense, la postura es clara: las compañías que trabajen con el Departamento de Defensa deben comprometerse a no interferir con la cadena de mando militar. En otras palabras, el control final sobre cómo se utiliza la inteligencia artificial debe permanecer bajo autoridad estatal.
El memo también establece que los modelos utilizados por el ejército deben estar libres de sesgo ideológico y no pueden ser modificados sin autorización gubernamental. Sin embargo, evita adoptar una exigencia clave del Pentágono: que las empresas acepten cualquier uso legal de sus tecnologías, una línea roja para compañías como Anthropic.
Un equilibrio delicado: seguridad vs. control corporativo
El documento busca equilibrar dos agendas en tensión. Por un lado, responde a las preocupaciones del Pentágono, que llegó a calificar a Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro. Por otro, incorpora demandas de la empresa, como garantizar que su tecnología no sea utilizada para vigilancia no autorizada.
Este enfoque híbrido abre dos posibles escenarios. Algunos funcionarios creen que permitirá al Pentágono mantener el acceso a la tecnología de Anthropic mientras incorpora nuevos actores como xAI o Google. Otros interpretan que facilitará una salida ordenada de Anthropic del ecosistema gubernamental.
Actualmente, las herramientas Claude Gov de Anthropic siguen en uso dentro del sistema Maven Smart System, operado por Palantir Technologies, una plataforma de control de misiones basada en IA que ha sido utilizada en operaciones militares, incluyendo acciones contra Irán.
Mythos: el modelo que cambió la conversación
El punto de quiebre reciente fue el lanzamiento de Mythos, el nuevo modelo de IA de Anthropic, que según la propia compañía podría representar un riesgo global en ciberseguridad debido a su capacidad para detectar vulnerabilidades en redes informáticas.
Este desarrollo aceleró las conversaciones dentro de la Casa Blanca. Funcionarios de alto nivel, incluida la jefa de gabinete Susie Wiles, mantuvieron reuniones con el CEO de Anthropic, Dario Amodei, para discutir el alcance y las implicancias del modelo.
Por ahora, Mythos tiene un acceso extremadamente limitado, restringido a un pequeño grupo de instituciones financieras y empresas tecnológicas. La administración estadounidense incluso rechazó una propuesta de Anthropic para ampliar su uso, reflejando la sensibilidad del tema.
Transición en marcha y señales políticas
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ya había establecido un período de transición de seis meses para reducir la dependencia del Pentágono respecto a Anthropic. Sin embargo, la situación sigue abierta y compleja, con litigios en curso y decisiones judiciales que han bloqueado —al menos temporalmente— una prohibición más amplia.
En paralelo, figuras clave como el vicepresidente JD Vance y el director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica, Michael Kratsios, trabajaron para moderar el conflicto en las últimas semanas.
El propio Donald Trump dio una señal de distensión al afirmar en una entrevista que “tuvimos conversaciones muy buenas con los ejecutivos de Anthropic” y que “creo que nos llevaremos bien con ellos”.
Hacia una nueva arquitectura de IA estatal
Más allá del caso puntual, el memo revela una transformación más profunda: Estados Unidos está diseñando una arquitectura de inteligencia artificial estatal más diversificada, controlada y alineada con sus intereses estratégicos.
La exigencia de múltiples proveedores, la supervisión sobre modificaciones de modelos y el énfasis en neutralidad ideológica marcan un precedente que probablemente impacte en toda la industria.
Para empresas como Anthropic, el mensaje es inequívoco: el acceso al negocio gubernamental —uno de los más lucrativos y sensibles— estará condicionado no solo por capacidades tecnológicas, sino por alineamiento político, operativo y doctrinario.
En ese terreno, la inteligencia artificial deja de ser solo una herramienta y pasa a convertirse en infraestructura crítica de poder.

