La automotriz recortó más del 10% de su división tecnológica mientras busca ingenieros especializados en IA, desarrollo de agentes y modelos avanzados para redefinir su estrategia digital y de vehículos autónomos.
La revolución de la inteligencia artificial ya está reconfigurando el mercado laboral corporativo, y General Motors acaba de dar una de las señales más contundentes del sector industrial. La automotriz estadounidense despidió a más de 600 empleados asalariados de su departamento de tecnología de la información, equivalente a más del 10% de esa división, como parte de una reestructuración enfocada en incorporar perfiles con habilidades avanzadas en inteligencia artificial.
La medida, confirmada por la compañía y reportada inicialmente por Bloomberg, forma parte de una transformación más amplia dentro de GM, que busca reconstruir su estructura tecnológica alrededor de nuevas capacidades vinculadas a IA, automatización y desarrollo de software nativo para modelos inteligentes.
“General Motors está transformando su organización de Tecnología de la Información para posicionar mejor a la compañía de cara al futuro”, señaló la empresa en un comunicado enviado por correo electrónico, sin brindar mayores detalles sobre el ajuste.
Del software tradicional a la IA nativa
Aunque los despidos representan un fuerte recorte, fuentes cercanas al proceso aseguraron que GM continúa contratando personal para otras posiciones dentro del área tecnológica. El cambio no apunta únicamente a reducir costos, sino a reemplazar perfiles considerados menos estratégicos por especialistas en inteligencia artificial.
Entre las capacidades más buscadas aparecen desarrollo nativo con IA, ingeniería de datos y analítica avanzada, ingeniería cloud, creación de agentes autónomos, desarrollo de modelos, prompt engineering y nuevos flujos de trabajo basados en inteligencia artificial.
En términos concretos, GM busca profesionales capaces de construir sistemas de IA desde cero: diseñar arquitecturas, entrenar modelos y desarrollar pipelines de datos, en lugar de empleados que simplemente utilicen herramientas de IA para aumentar productividad.
El movimiento muestra cómo las grandes corporaciones comienzan a modificar profundamente sus estructuras internas a medida que la inteligencia artificial pasa de ser una herramienta experimental a convertirse en el núcleo operativo de muchas empresas.
La transformación interna de General Motors
La reestructuración tecnológica de GM viene desarrollándose desde hace más de 18 meses. En agosto de 2024, la automotriz ya había despedido alrededor de 1.000 empleados vinculados al área de software.
Los cambios se aceleraron especialmente tras la llegada de Sterling Anderson como Chief Product Officer en mayo de 2025. Anderson es cofundador de la startup de camiones autónomos Aurora y uno de los ejecutivos más reconocidos de la industria de vehículos autónomos.
Desde su incorporación, GM comenzó un proceso para consolidar sus distintas unidades tecnológicas dentro de una única organización más enfocada en inteligencia artificial y software avanzado.
En noviembre pasado abandonaron la compañía tres altos ejecutivos del área tecnológica: Baris Cetinok, vicepresidente senior de gestión de productos de software y servicios; Dave Richardson, vicepresidente senior de ingeniería de software y servicios; y Barak Turovsky, ex vicepresidente de Cisco que había pasado apenas nueve meses como Chief AI Officer de GM.
Nuevas contrataciones orientadas a IA y autonomía
Tras esas salidas, la automotriz avanzó rápidamente con nuevas incorporaciones centradas específicamente en inteligencia artificial.
La empresa contrató en octubre a Behrad Toghi, ex empleado de Apple, como líder de inteligencia artificial. También sumó a Rashed Haq como vicepresidente de vehículos autónomos.
Haq trabajó durante cinco años en Cruise, la empresa de conducción autónoma que GM adquirió y posteriormente cerró, donde se desempeñó como responsable de inteligencia artificial y robótica.
El rediseño interno de GM refleja una tendencia cada vez más visible en las grandes corporaciones globales: la adopción empresarial de inteligencia artificial ya no consiste solamente en agregar herramientas de IA sobre estructuras existentes, sino en reconstruir equipos completos alrededor de nuevas capacidades técnicas.
Una señal para toda la industria
La decisión de GM también funciona como un indicador hacia dónde se dirige la demanda laboral en las grandes empresas.
Las áreas con mayor crecimiento ya no están centradas únicamente en programación tradicional, sino en disciplinas como agentes autónomos, modelos fundacionales, workflows de IA y automatización avanzada.
En paralelo, la industria automotriz vive una competencia cada vez más intensa alrededor del software y la inteligencia artificial, especialmente en conducción autónoma, experiencia del usuario, análisis predictivo y servicios conectados.
Mientras compañías como Tesla, Apple y gigantes tecnológicos aceleran sus inversiones en IA aplicada a movilidad, General Motors parece haber decidido que necesita reconstruir parte de su ADN tecnológico para competir en la próxima etapa de la industria automotriz.

