La Justicia de Reino Unido exige a Google que permita que medios y sitios web elijan aparecer o no en búsquedas con IA

El Reino Unido obligó a Google a ofrecer una herramienta para que publishers y medios de comunicación decidan si su contenido puede ser utilizado en funciones de búsqueda generativa con inteligencia artificial.

La batalla global entre los gigantes tecnológicos y los medios de comunicación acaba de entrar en una nueva etapa. Google anunció que comenzará a permitir que publishers, diarios, revistas y propietarios de sitios web puedan excluir su contenido de las funciones de búsqueda impulsadas por inteligencia artificial, luego de una nueva regulación impuesta por el Reino Unido.

La medida surge tras la presión de la Competition and Markets Authority (CMA), el organismo regulador británico, que calificó la decisión como un “primer caso mundial” destinado a devolverles a los creadores de contenido el control sobre cómo sus publicaciones son utilizadas dentro de las experiencias de IA de Google.

A partir de ahora, los publishers podrán activar una nueva opción dentro de Google Search Console —la plataforma gratuita utilizada para administrar la presencia de sitios web en el buscador— para impedir que sus contenidos aparezcan en productos como AI Overviews, AI Mode y AI Overviews en Discover.

El avance de la IA generativa en Google

La decisión llega en un momento en el que Google acelera agresivamente su estrategia de búsqueda basada en inteligencia artificial.

La compañía destacó que AI Overviews ya supera los 2.500 millones de usuarios activos mensuales, mientras que AI Mode ya habría superado los 1.000 millones de usuarios mensuales.

Estas herramientas utilizan inteligencia artificial generativa para responder preguntas directamente dentro del buscador, resumiendo información proveniente de múltiples sitios web sin necesidad de que el usuario visite las páginas originales.

Ese modelo generó fuertes críticas de medios de comunicación y publishers de todo el mundo, que denuncian que Google utiliza contenido periodístico y editorial para alimentar sus sistemas de IA mientras reduce drásticamente el tráfico hacia los sitios originales.

La nueva regulación británica busca justamente equilibrar esa relación.

Cómo funcionará el sistema de exclusión

Según explicó Google, los sitios que activen la nueva herramienta dejarán de aparecer en las funciones generativas de IA del buscador.

Sin embargo, la compañía aclaró que esa decisión no afectará el posicionamiento tradicional de las páginas dentro del buscador clásico.

“Una decisión de exclusión de las funciones de IA generativa no será utilizada como señal de ranking en la búsqueda tradicional”, sostuvo Google.

Además, la empresa aseguró que comenzará a mostrar más métricas dentro de Search Console para convencer a los publishers de permanecer dentro del ecosistema de IA.

Entre esos datos habrá información sobre:

  • Cantidad de impresiones obtenidas en respuestas generativas.
  • Qué páginas aparecen en respuestas de IA.
  • En qué países se muestran esos resultados.
  • Métricas adicionales sobre tráfico e interacción.

Google indicó que inicialmente probará el sistema con un grupo reducido de publishers del Reino Unido antes de expandirlo globalmente.

El Reino Unido endurece la presión sobre Google

La medida es resultado de una ofensiva regulatoria que comenzó el año pasado.

En octubre, la CMA designó a Google como una compañía con “estatus estratégico de mercado”, una categoría que le permite al regulador británico imponer reglas especiales sobre su funcionamiento.

Posteriormente, en enero de este año, el organismo pidió formalmente que los propietarios de sitios web pudieran decidir si su contenido podía utilizarse en búsquedas con IA o en el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.

La CMA considera que esta nueva capacidad de exclusión fortalece la posición negociadora de los medios y publishers frente a Google para futuros acuerdos de licenciamiento de contenido.

El debate que preocupa a medios y creadores

La decisión británica podría convertirse en un antecedente clave para otros países que buscan regular el uso de contenido por parte de modelos de inteligencia artificial.

Actualmente, compañías como Google, OpenAI, Anthropic y Microsoft enfrentan crecientes cuestionamientos por utilizar información publicada en internet para entrenar modelos generativos y alimentar asistentes conversacionales.

En paralelo, varios medios de comunicación comenzaron a firmar acuerdos multimillonarios de licenciamiento con empresas de IA para monetizar el uso de sus contenidos.

La presión sobre Google se intensifica especialmente porque la búsqueda generativa amenaza directamente el modelo de negocio histórico de internet abierto: el tráfico derivado desde los motores de búsqueda hacia medios, blogs y sitios especializados.

Por eso, la decisión del Reino Unido podría marcar el inicio de una nueva etapa en la relación entre inteligencia artificial, plataformas tecnológicas y medios de comunicación.

Y también abre una pregunta clave para toda la industria digital: cuánto contenido estarán dispuestos a ceder los publishers a cambio de visibilidad dentro de las nuevas experiencias de búsqueda impulsadas por IA.

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