La iniciativa impulsada por Donald Trump unirá laboratorios nacionales de EE.UU. y centros científicos japoneses para desarrollar avances en IA, computación cuántica, energía de fusión y laboratorios autónomos.
Estados Unidos y Japón anunciaron una alianza estratégica de U$S 1.000 millones para acelerar el desarrollo de inteligencia artificial, computación avanzada y nuevas tecnologías científicas, en lo que ambas potencias describieron como uno de los acuerdos tecnológicos y científicos más importantes de las últimas décadas.
El anuncio fue realizado por el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), junto al Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología de Japón (MEXT) y el Ministerio de Economía, Comercio e Industria japonés (METI). El acuerdo convierte a Japón en el primer socio internacional de la “Genesis Mission”, una iniciativa impulsada por el presidente Donald Trump para redefinir la investigación científica global mediante inteligencia artificial y supercomputación.
La alianza contempla una inversión conjunta de U$S 1.000 millones durante cinco años, con aportes equivalentes de U$S 500 millones por parte de cada país. El objetivo será acelerar investigaciones en áreas consideradas estratégicas para el futuro económico y geopolítico: inteligencia artificial aplicada a la ciencia, computación cuántica, energía de fusión, biotecnología, materiales avanzados, física de partículas y laboratorios autónomos operados por IA y robots.
Según el comunicado oficial, once equipos científicos conjuntos trabajarán integrando doce laboratorios nacionales del DOE, una gran instalación científica estadounidense y doce instituciones de investigación japonesas. La iniciativa conectará algunos de los sistemas de computación e infraestructura científica más avanzados del planeta.
“Esta asociación reúne a dos de las grandes potencias científicas del mundo para acelerar descubrimientos y desbloquear avances que darán forma al futuro”, afirmó Darío Gil, subsecretario de Ciencia del Departamento de Energía de Estados Unidos y líder de Genesis Mission.
Gil destacó además el papel histórico de los laboratorios nacionales estadounidenses y señaló que la colaboración con Japón ayudará a redefinir cómo se desarrollará la ciencia en la era de la inteligencia artificial. “Al combinar capacidades incomparables con instituciones científicas de clase mundial de Japón, estamos ayudando a definir cómo se realizará la ciencia en la era de la IA”, sostuvo.
Del lado japonés, Yasuyoshi Kakita, viceministro de Coordinación de Políticas de MEXT, aseguró que Japón está incrementando sus inversiones en ciencia y tecnología dentro de su Séptimo Plan Básico de Innovación. “Reconocemos que la IA y los recursos computacionales son esenciales tanto para la excelencia científica como para la competitividad industrial”, explicó.
Por su parte, Takehiko Matsuo, viceministro de Asuntos Internacionales de METI, remarcó que la cooperación tecnológica entre Japón y Estados Unidos ya viene impulsando innovación en sectores estratégicos desde hace años. “El desarrollo de la computación de próxima generación requiere una estrecha colaboración entre Japón y Estados Unidos”, afirmó.
Uno de los ejes más relevantes del acuerdo será el acceso compartido a infraestructura de supercomputación. Los equipos científicos podrán utilizar tanto sistemas de alto rendimiento del Departamento de Energía estadounidense como Fugaku, la supercomputadora japonesa considerada una de las más potentes del mundo.
Entre los proyectos iniciales aparecen colaboraciones entre instituciones como RIKEN, la Universidad de Tokio y el Instituto Nacional de Ciencia de Materiales de Japón junto a laboratorios estadounidenses para desarrollar laboratorios autónomos impulsados por IA y robótica.
Además, organizaciones como KEK y J-PARC trabajarán junto a laboratorios del DOE en nuevas tecnologías de aceleradores de partículas, ampliando décadas de cooperación científica entre ambos países.
La alianza también refleja la creciente competencia global por el liderazgo en inteligencia artificial avanzada y computación estratégica. En los últimos meses, Estados Unidos aceleró inversiones masivas en centros de datos, chips de IA y supercomputación, mientras China incrementa agresivamente su presencia tecnológica global.
La Genesis Mission busca justamente aumentar la productividad científica estadounidense utilizando IA para acelerar descubrimientos y transformar el modo en que se realiza investigación científica. Según el gobierno estadounidense, el objetivo es duplicar el impacto de la ciencia y la ingeniería norteamericana durante la próxima década.
El acuerdo también fortalece el llamado “Technology Prosperity Deal” firmado entre Estados Unidos y Japón en 2025, ampliando la cooperación entre gobiernos, universidades, empresas privadas, organizaciones filantrópicas y centros de investigación.
Con este movimiento, Washington y Tokio buscan posicionarse como el núcleo central de la próxima generación de avances científicos impulsados por inteligencia artificial, en una carrera global donde la computación avanzada ya se convirtió en un activo estratégico comparable a la energía o los recursos naturales.

