El fabricante del iPhone denunció a OpenAI por presunto robo de secretos comerciales y acusa a exingenieros de Apple de utilizar información confidencial para acelerar el desarrollo de dispositivos de inteligencia artificial.
La competencia entre Apple y OpenAI acaba de escalar a los tribunales. La compañía de Cupertino presentó una demanda en la Corte Federal del Distrito Norte de California en la que acusa a la desarrolladora de ChatGPT de apropiarse ilegalmente de secretos comerciales y de incumplir contratos mediante una estrategia de reclutamiento dirigida a exingenieros de Apple.
Según la denuncia, OpenAI habría obtenido información confidencial sobre tecnologías aún no anunciadas por Apple para impulsar el desarrollo de su futura línea de hardware basado en inteligencia artificial, un segmento que podría convertirse en uno de los mayores desafíos para el negocio del iPhone.
Apple sostiene que las supuestas irregularidades fueron promovidas desde la alta dirección de OpenAI, incluyendo a Tang Tan, actual director de Hardware de la empresa de IA. Antes de incorporarse a OpenAI, Tan trabajó durante 24 años en Apple y ocupó el cargo de vicepresidente de diseño de productos para el iPhone y el Apple Watch.
La demanda asegura que Tan utilizó nombres internos de proyectos confidenciales de Apple durante procesos de contratación, pidió a candidatos que llevaran componentes de hardware de Apple a entrevistas laborales, asesoró a empleados que abandonaban la compañía sobre cómo evitar los procedimientos de seguridad internos y solicitó información sobre productos que todavía no habían sido anunciados.
La disputa llega en plena carrera por el hardware con IA
La denuncia aparece en un momento especialmente delicado para ambas compañías. En los últimos meses crecieron las versiones de que OpenAI trabaja en su primer dispositivo de hardware con inteligencia artificial, un producto que podría competir directamente con el iPhone.
En abril, el analista Ming-Chi Kuo señaló que OpenAI estaría desarrollando un dispositivo similar a un smartphone cuya experiencia estaría centrada en agentes de inteligencia artificial, reemplazando el tradicional modelo basado en aplicaciones.
Las ambiciones de OpenAI en este mercado se reforzaron el año pasado con la adquisición por U$S 6.500 millones de io, la startup creada por el histórico diseñador de Apple Jony Ive. Aunque la empresa io aparece mencionada en la demanda, Ive no figura entre los acusados.
Documentos técnicos y productos aún no anunciados
Apple también apunta contra Chang Liu, quien trabajó durante ocho años como ingeniero senior de sistemas eléctricos en la compañía antes de incorporarse a OpenAI en 2026.
Según la presentación judicial, Liu nunca devolvió una computadora portátil entregada por Apple y utilizó ese equipo para descargar documentos técnicos confidenciales antes de abandonar la empresa.
Entre la información que, según Apple, habría sido extraída se incluyen especificaciones técnicas, presentaciones de ingeniería, datos de proyectos propietarios y detalles de tecnologías, funciones y productos que todavía no habían sido anunciados públicamente.
La empresa también sostiene que Liu compartió información confidencial con otros empleados de Apple que estaban postulándose para trabajar en OpenAI e incluso asesoró a algunos de ellos sobre los conocimientos que debían preparar para sus entrevistas.
Apple asegura que OpenAI ignoró sus advertencias
La demanda indica que Apple envió una carta formal a OpenAI en febrero expresando sus preocupaciones sobre estas conductas, pero afirma que nunca recibió una respuesta.
Además, la compañía sostiene que su investigación interna encontró indicios de que OpenAI y algunos de sus socios ya habrían utilizado información confidencial de Apple durante el desarrollo de nuevos productos de hardware.
Como ejemplo, la demanda menciona una técnica propietaria de acabado metálico que, según Apple, OpenAI empleó tras hacer creer a uno de sus proveedores que contaba con autorización de la empresa californiana.
En su presentación judicial, Apple afirma que «esto es apenas la punta del iceberg» y sostiene que «OpenAI no tiene visibilidad sobre todo lo que ha ocurrido puertas adentro, donde este tipo de conductas se habrían normalizado y serían promovidas por sus líderes».
La empresa solicita que la Justicia prohíba a OpenAI utilizar o divulgar cualquier secreto comercial perteneciente a Apple, ordene la devolución de todos los materiales confidenciales y preserve las pruebas relacionadas con el caso.
En un comunicado, Apple aseguró: «En Apple desarrollamos constantemente tecnologías innovadoras para crear los mejores productos y servicios del mundo, y proteger ese trabajo y nuestra propiedad intelectual es algo que tomamos muy en serio. Han surgido pruebas significativas que sugieren que personas empleadas por OpenAI se apropiaron indebidamente de información secreta y confidencial sobre tecnologías, procesos y productos aún no lanzados. Siempre defenderemos el trabajo y la innovación de nuestros equipos.»
Por su parte, OpenAI rechazó las acusaciones mediante un comunicado publicado en la red social X, donde afirmó: «No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras compañías. Seguimos concentrados en desarrollar tecnología innovadora que beneficie a las personas en todo el mundo.»
El litigio abre un nuevo capítulo en la creciente rivalidad entre dos de los principales protagonistas de la industria tecnológica. Si las acusaciones prosperan, el proceso judicial podría revelar detalles inéditos sobre los planes de hardware de OpenAI y sobre la competencia por el talento especializado en inteligencia artificial entre las mayores empresas del sector.

