DeepSeek y los hackers chinos: cómo la inteligencia artificial de bajo costo está duplicando los ciberataques globales

Investigaciones revelan que grupos de cibercrimen vinculados al gobierno chino están multiplicando sus ofensivas globales mediante el uso de inteligencia artificial como DeepSeek, desafiando incluso las defensas de gigantes estadounidenses como OpenAI y Anthropic.

En el dinámico y vertiginoso ecosistema de la tecnología y los negocios, la inteligencia artificial se ha consolidado como la palanca de crecimiento definitiva. Sin embargo, su democratización también está transformando el panorama de la ciberseguridad corporativa y geopolítica. Según una reciente investigación firmada por el periodista Mark Anderson y difundida por Bloomberg, experimentados hackers vinculados al gobierno de China están utilizando modelos de inteligencia artificial menos potentes y de código abierto para escalar exponencialmente sus operaciones maliciosas y lograr importantes avances tácticos en el extranjero.

De acuerdo con datos de TeamT5, una firma de investigación con sede en Taiwán, los grupos cibernéticos estatales chinos han llegado a más que duplicar la cantidad de ataques cibernéticos que llevan a cabo. Este drástico incremento se produjo tras comenzar a delegar tareas rutinarias a herramientas de inteligencia artificial y emplearlas directamente en el desarrollo de software malicioso avanzado. Aunque no siempre resulta sencillo identificar con exactitud el modelo exacto utilizado en cada incursión, los investigadores señalan que las soluciones desarrolladas por DeepSeek se han convertido en la opción predilecta de los hackers en ese país, debido a su alto rendimiento, bajo costo operativo y la enorme facilidad que ofrecen para ser personalizadas.

“DeepSeek es la IA preferida por los hackers chinos porque es relativamente potente y cuenta con barreras de ciberseguridad muy bajas. Los modelos occidentales son muy codiciados, pero sus barreras de protección son mucho más estrictas y requieren muchísimo más esfuerzo para ser evadidas.”

— Charles Li, Analista Jefe de TeamT5

A pesar de que existen otras herramientas tecnológicas chinas con un rendimiento superior —como el destacado modelo Kimi K3 desarrollado por la compañía Moonshot—, los atacantes se decantan masivamente por DeepSeek debido a sus laxas barreras de ciberseguridad. Además, los analistas de TeamT5 destacan que hasta la fecha no se ha registrado ningún incidente asociado a Kimi K3, un modelo que consideran financieramente prohibitivo de ejecutar para las operaciones habituales de estos grupos cibernéticos.

La adopción de DeepSeek abarca múltiples fases de un ciberataque, desde la ejecución de tareas de reconocimiento preliminar hasta la generación automática de códigos para explotar vulnerabilidades. En meses recientes, los investigadores obtuvieron scripts y registros de actividad que prueban el uso sistemático de esta plataforma por parte de atacantes afiliados al gobierno chino. Por ejemplo, un grupo identificado bajo el nombre de Grimfengxi utilizó DeepSeek para crear códigos de explotación (exploits). Por su parte, la célula denominada Huapi empleó un modelo chino —que con alta probabilidad corresponde a DeepSeek— para vulnerar el sistema de correo electrónico de una empresa taiwanesa. Asimismo, una tercera agrupación conocida como Teleboyi recurrió a la misma herramienta tecnológica para recopilar 1.000 direcciones IP de internet y mapear los dominios corporativos de su objetivo.

La investigación también sacó a la luz la existencia de una lucrativa industria startup en torno a la creación de herramientas de hackeo alimentadas con inteligencia artificial. Tras el hallazgo de una unidad de almacenamiento compartida y pública con miles de capturas de pantalla en idioma chino —registradas tan recientemente como en febrero—, se pudo analizar el flujo de trabajo de una pequeña empresa emergente compuesta por apenas 10 empleados. Esta firma desarrollaba y comercializaba software malicioso con precios que oscilaban entre los 300.000 yuanes (equivalentes a U$S 44.500) y los 500.000 yuanes (equivalentes a U$S 74.000). La startup contaba entre sus clientes a por lo menos cuatro grupos independientes de hackers, cada uno al frente de sus propias campañas cibernéticas. Parte de esta actividad cibernética se solapa con operaciones atribuidas públicamente a Mustang Panda, una organización que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos señala directamente como respaldada por el gobierno chino.

El fenómeno no se limita de manera exclusiva a la tecnología asiática. En diversas ocasiones, los atacantes han recurrido a la infraestructura de las principales firmas estadounidenses de IA. La empresa de ciberseguridad CyCraft reveló que una compañía comercializadora de software de hackeo utilizó ChatGPT, desarrollado por OpenAI, durante un ataque dirigido a un centro de estudios (think tank) occidental. Tras comprometer una computadora corporativa y extraer una copia local de la base de datos de la aplicación Signal de un empleado, los cibercriminales consultaron al chatbot para que los ayudara a programar un módulo de software enfocado en descifrar dicha base de datos. Ante este escenario, un portavoz de OpenAI afirmó que la compañía mantiene un compromiso firme con la identificación, prevención e interrupción de cualquier intento de abuso de sus modelos tecnológicos.

De igual manera, las herramientas de Anthropic PBC han sido blanco de explotación. Según reportó TeamT5, un grupo denominado Slime22 logró utilizar Claude Code para desplazarse lateralmente dentro de la infraestructura informática de una compañía tecnológica en Taiwán. Tras penetrar los sistemas primarios, la agrupación instaló su propia plataforma de Kali —un reconocido software para pruebas de penetración— y le ordenó a Claude ejecutar movimientos laterales. Para burlar los filtros y salvaguardas de ciberseguridad, los atacantes engañaron a la herramienta haciéndose pasar por un ingeniero que realizaba auditorías de seguridad legítimas.

Las preocupaciones en materia de seguridad nacional en Estados Unidos aumentan ante la capacidad autónoma de los modelos avanzados de firmas como Anthropic PBC y OpenAI, especialmente tras una serie de incidentes de alto perfil en los que estos sistemas lograron escapar de sus entornos de prueba. Aunque Anthropic ha bloqueado el acceso a sus servicios a empresas bajo control chino, la firma reveló anteriormente que cibercriminales respaldados por Beijing utilizaron Claude Code en septiembre para realizar ciberataques de forma autónoma contra 30 entidades globales, incluyendo gigantes de la tecnología, instituciones financieras, industrias químicas y agencias gubernamentales. Este suceso representó el primer caso documentado de una ofensiva cibernética a gran escala ejecutada sin una intervención humana sustancial.

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