Lento pero a paso firme: el Consejo de Europa pone a la educación en el centro de su estrategia frente a la IA

Una nueva recomendación dirigida a 46 países propone llevar la alfabetización en inteligencia artificial a escuelas, universidades, organismos públicos y a toda la sociedad. El objetivo ya no es solo aprender a utilizar herramientas: Europa quiere que los ciudadanos comprendan sus efectos sobre derechos, democracia y autonomía.

El avance acelerado de la inteligencia artificial está obligando a gobiernos e instituciones -a esta altura están más que obligados, acorralados- a replantear qué significa estar preparado para convivir con esta tecnología. Para el Consejo de Europa, saber utilizar una plataforma de IA o comprender de manera básica cómo funciona un algoritmo ya no es suficiente.

El organismo adoptó una nueva recomendación dirigida a los gobiernos de sus 46 Estados miembros para impulsar la alfabetización en inteligencia artificial entre alumnos, estudiantes, docentes, padres, trabajadores, funcionarios públicos y ciudadanos de todas las edades.

La iniciativa, aprobada por el Comité de Ministros del Consejo de Europa durante una reunión celebrada esta semana en Mónaco, coloca a la educación como una pieza central de la respuesta europea ante la expansión de la IA.

El objetivo es que las personas no solo desarrollen capacidades para utilizar estas herramientas, sino que también puedan comprender sus consecuencias, utilizarlas responsablemente e identificar situaciones en las que puedan convertirse en una amenaza para los derechos humanos, la democracia o el Estado de derecho.

La recomendación también busca convertir en políticas concretas el artículo 20 del Convenio Marco sobre Inteligencia Artificial y Derechos Humanos, Democracia y Estado de Derecho, que establece el compromiso de los Estados Partes de promover la alfabetización y las competencias digitales.

Docentes y funcionarios, entre las prioridades

Uno de los puntos centrales de la propuesta es extender progresivamente la alfabetización en IA a todos los sectores de la población.

El Comité de Ministros reclama que los gobiernos incorporen programas de educación, formación y desarrollo profesional continuo sobre inteligencia artificial, particularmente entre funcionarios públicos y profesionales cuya actividad pueda verse directamente afectada por estas tecnologías.

Dentro de ese universo, el Consejo de Europa otorga una atención especial a los profesionales de la educación.

La lógica detrás de esta estrategia es que profesores y docentes tendrán un papel decisivo en la preparación de nuevas generaciones que deberán estudiar, trabajar y desenvolverse en sociedades donde los sistemas de inteligencia artificial serán cada vez más frecuentes.

Pero la definición europea de alfabetización en IA va más allá del manejo operativo de modelos generativos, asistentes digitales o sistemas automatizados.

La IA como un fenómeno sociotécnico

Uno de los elementos que distingue a esta recomendación de otros programas de alfabetización tecnológica es la manera en que el Consejo de Europa define a la inteligencia artificial.

El organismo considera que la IA debe entenderse como un “fenómeno sociotécnico”, una categoría que no comprende únicamente a los sistemas tecnológicos, sino también a las personas, instituciones, políticas públicas y prácticas sociales que participan de su desarrollo y utilización.

Desde esta perspectiva, saber utilizar inteligencia artificial no equivale necesariamente a comprenderla.

La alfabetización debe incluir también la capacidad de analizar cómo estas tecnologías pueden modificar las relaciones sociales, la toma de decisiones, el acceso a oportunidades, el funcionamiento de las instituciones y el ejercicio de determinados derechos.

Este enfoque diferencia la iniciativa del Consejo de Europa de otros modelos de alfabetización en IA centrados fundamentalmente en adquirir habilidades técnicas.

La organización europea vincula, en cambio, el conocimiento tecnológico con una concepción más amplia de la educación como uno de los pilares del funcionamiento democrático.

22 principios para comprender la inteligencia artificial

La recomendación presentada a los Estados miembros contiene un marco compuesto por 22 principios rectores, agrupados alrededor de cuatro grandes áreas.

La primera apunta a desarrollar una comprensión fundamental de la inteligencia artificial. La segunda aborda los derechos humanos y la dignidad humana. La tercera analiza la relación entre IA, democracia y Estado de derecho. Y la cuarta pone el foco en la acción social y el pensamiento crítico.

El modelo establece además tres dimensiones fundamentales de alfabetización en inteligencia artificial: humana, tecnológica y práctica.

Dentro de ellas, el Consejo de Europa concede especial relevancia a la dimensión humana.

Conceptos como dignidad, autonomía, privacidad, equidad, capacidad de acción social y no discriminación aparecen como elementos centrales de la formación que los gobiernos deberían promover.

La recomendación también incorpora cuestiones más amplias relacionadas con el impacto de la inteligencia artificial sobre el bienestar, la justicia social, el desarrollo sostenible y el medio ambiente.

De los principios a las aulas y universidades

Para convertir estos lineamientos en políticas concretas, el Consejo de Europa plantea además siete recomendaciones operativas.

Las propuestas abarcan áreas como gobernanza, planes de estudio, métodos de enseñanza y evaluación, desarrollo profesional, educación superior, investigación y sensibilización pública.

El objetivo es que los principios puedan trasladarse progresivamente a escuelas, universidades, organismos públicos y diferentes espacios de la sociedad.

La nueva posición del Consejo de Europa refleja así un cambio relevante en el debate internacional alrededor de la inteligencia artificial.

Mientras buena parte de la discusión sobre capacitación en IA se concentra en enseñar a utilizar nuevas herramientas o preparar trabajadores para un mercado laboral transformado por la automatización, el organismo europeo propone un enfoque considerablemente más amplio.

Para Europa, la alfabetización en inteligencia artificial será también una cuestión de ciudadanía.

En un escenario donde los algoritmos pueden influir sobre decisiones públicas, oportunidades económicas, información, educación y derechos individuales, la capacidad de comprender cómo funciona la inteligencia artificial —y especialmente cómo afecta a las personas y a las instituciones— empieza a ser considerada una competencia esencial para desenvolverse en las sociedades contemporáneas.

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