OpenAI y Anthropic buscan una calificación de grado de inversión para abaratar la gigantesca factura de la IA

Los dos grandes laboratorios de inteligencia artificial trabajan con Morgan Stanley y Goldman Sachs para obtener mejores calificaciones crediticias tras sus posibles salidas a Bolsa. El objetivo: acceder a financiamiento más barato para sostener inversiones multimillonarias en chips y centros de datos.

OpenAI y Anthropic enfrentan uno de los desafíos financieros más importantes de la nueva era de la inteligencia artificial: cómo financiar la gigantesca infraestructura necesaria para desarrollar modelos cada vez más potentes.

Según un informe del Financial Times, los bancos que trabajan con ambas compañías comenzaron conversaciones con agencias de calificación crediticia para buscar una nota de grado de inversión después de sus posibles salidas a Bolsa.

La estrategia apunta a un objetivo muy concreto: reducir el costo del endeudamiento y permitir que OpenAI y Anthropic accedan al enorme mercado de bonos corporativos, valuado en U$S 11,7 billones.

Morgan Stanley y Goldman Sachs son los bancos involucrados en las conversaciones con las agencias calificadoras, de acuerdo con el informe. La expectativa es que una oferta pública inicial mejore la liquidez de las compañías y fortalezca su posición financiera.

Un analista senior de crédito citado por el Financial Times resumió la estrategia de Wall Street: “Wall Street está tratando de minimizar el impacto general de su deuda argumentando que estas dos compañías pronto estarán llenas de liquidez”.

La importancia de conseguir una calificación de grado de inversión va mucho más allá del prestigio financiero. Ese estatus permitiría atraer a inversores institucionales como fondos de pensión y compañías de seguros, que habitualmente tienen restricciones para invertir en deuda considerada especulativa o de mayor riesgo.

La inteligencia artificial necesita cada vez más dinero

El desafío financiero de OpenAI y Anthropic está directamente relacionado con la carrera por construir la infraestructura de inteligencia artificial más poderosa del mundo.

Entrenar y operar modelos avanzados requiere enormes inversiones en chips especializados, capacidad de procesamiento y centros de datos. Las compañías ya cuentan con importantes líneas de crédito y respaldo de grandes inversores, pero sus necesidades de capital continúan creciendo.

La situación también afecta a las grandes empresas tecnológicas que respaldan a estos laboratorios.

Nvidia, por ejemplo, ofreció hasta U$S 105.000 millones en respaldo crediticio para el centro de datos que OpenAI planea desarrollar en Ohio. Según una presentación regulatoria mencionada en el informe, ese respaldo podría finalizar si OpenAI consigue una calificación crediticia considerada satisfactoria.

Del lado de Anthropic, compañías como Alphabet y Broadcom también proporcionaron respaldo crediticio por decenas de miles de millones de dólares para financiar las compras de chips necesarias para expandir su infraestructura.

El CEO de Broadcom, Hock Tan, ya había señalado durante la presentación de resultados del tercer trimestre de la compañía que Anthropic y OpenAI están convirtiéndose en “hyperscalers”, una categoría habitualmente asociada a gigantes tecnológicos capaces de operar infraestructura informática a escala global.

Las posibles salidas a Bolsa, una pieza clave

Las conversaciones sobre las calificaciones crediticias se producen mientras OpenAI y Anthropic avanzan hacia posibles ofertas públicas iniciales.

Sin embargo, las discusiones con las agencias calificadoras continúan y todavía no se tomó una decisión definitiva. Tampoco las compañías habían establecido públicamente, en la información original, un calendario definitivo para sus respectivas salidas a Bolsa.

La lógica de los bancos es que convertirse en empresas públicas podría darles a ambas compañías una mayor capacidad para captar capital y mejorar la percepción de su solidez financiera.

Para empresas que necesitan invertir miles de millones de dólares en infraestructura, una diferencia en el costo del financiamiento puede tener consecuencias enormes.

El objetivo, por lo tanto, no es solamente conseguir una mejor imagen ante Wall Street. Se trata de construir una estructura financiera capaz de sostener durante años una carrera tecnológica que exige inversiones cada vez mayores.

El precedente de SpaceX y una advertencia para los inversores

El caso de Space Exploration Technologies Corp., SpaceX, aparece como un antecedente relevante.

La compañía de Elon Musk recaudó U$S 25.000 millones mediante bonos poco después de salir a Bolsa y consiguió calificaciones de grado de inversión de las tres grandes agencias: Fitch, Moody’s y S&P.

Sin embargo, el comportamiento posterior de esos bonos también representa una advertencia para los inversores, ya que posteriormente sufrieron ventas en el mercado.

Para OpenAI y Anthropic, conseguir una calificación de grado de inversión sería un paso fundamental para reducir su dependencia del capital de riesgo y de los respaldos financieros de sus grandes socios tecnológicos.

La carrera por la inteligencia artificial ya no se define solamente por quién desarrolla el modelo más potente. Cada vez más, también depende de quién puede financiar la infraestructura necesaria para sostenerlo.

Y en ese nuevo escenario, OpenAI y Anthropic buscan que Wall Street les abra una puerta decisiva: acceso al dinero más barato del mercado financiero.

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